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La Iglesia en los medios Nuevo cardenal Sturla apuesta por una iglesia transparente, sincera y honesta

AGENCIA EFE |

Rodrigo García

Montevideo, 8 ene (EFE).- Una iglesia transparente, sincera, honesta, en la que cada uno pueda decir lo que piensa, es el deseo del arzobispo de Montevideo, Daniel Sturla, recién nombrado cardenal por el papa Francisco en reconocimiento, a su juicio, a la iglesia de Uruguay, considerado el país «más laico» de Latinoamérica.

«Ante todo el criterio ha de ser el evangelio. La transparencia. Si en el interior de la iglesia no vivimos de forma transparente el sí o el no del que habla Jesús lo estamos cerrando», afirmó hoy Sturla (Montevideo, 1959) en una entrevista con Efe en plena vorágine de felicitaciones por su nombramiento, el pasado domingo.

En este sentido, su papel como nuevo miembro del Colegio Cardenalicio, el más joven de América Latina y el segundo del mundo a sus 55 años, va a ser colaborar en pro de una iglesia «que necesita un impulso fuerte, evangelizador y misionero».

Por ello, al ser preguntado por los principales retos de la Iglesia en la periferia, especialmente en Latinoamérica, Sturla apostó por la comunicación, para que los mensajes lleguen a las clases populares, «como logró Francisco en Buenos Aires», y «por la claridad al mostrarla identidad católica», así como la capacidad de diálogo.

El papa anunció el pasado 4 de enero la creación de nuevos cardenales de México, Panamá y Uruguay, así como en otros países de Europa, dentro de la lista de quince electores y otros cinco no electores que adelantó a los fieles congregados en la Plaza de San Pedro.

Y precisamente es el pontífice quien en opinión de Sturla está siguiendo ese camino que él desea de transparencia, sinceridad, honestidad, de «decir lo que uno piensa» y al mismo tiempo «aceptar que el otro, salvo en tema de dogma», pueda pensar diferente.

Al respecto, el arzobispo de la capital uruguaya lamentó que durante el pontificado de Benedicto XVI se colase «un espíritu de maniobras y de tergiversaciones» que indicaban que «había cosas que no funcionaban bien, como cuando Paolo Gabriele, mayordomo del pontífice, fue condenado por revelar y difundir documentos secretos.

«Salir, anunciar, sin miedo y con audacia. Creo que esto es una línea fundamental para la vida de la iglesia», matizó Sturla.

Su nombramiento como arzobispo, en febrero de 2014, se produjo después de que el pontífice aceptase la renuncia al gobierno pastoral de Nicolás Cotugno, quien argumentó motivos de edad.

Según el Latinobarómetro «Las religiones en tiempos del Papa Francisco», publicado en 2013, Uruguay se ubica como el país con menor porcentaje de católicos de América Latina -el 41 % de su población- y como el Estado con mayor tasa de ateos y agnósticos, el 38 % de los ciudadanos.

Una tendencia confirmada por Sturla, quien recordó que fue el presidente José Batlle Ordóñez (1903-1907 y 1911-1915) quien impulsó la separación de la Iglesia del Estado, momento desde el cual el catolicismo perdió gran parte de su influencia en el ámbito público del país.

«Sobre todo la secularización llegó al pueblo pobre, algo que no ha pasado en otros países de América Latina», lamentó el nuevo cardenal, a quien algún medio de comunicación ha puesto el sobrenombre de «cardenal del país de los ateos».

Así, el ahora segundo cardenal uruguayo de la historia, tras Antonio María Barbieri (1892-1979), reconoció que en los últimos veinte años en el país sudamericano ha habido una importante bajada de la participación en el culto, «que es lo que se puede medir».

Un lenguaje «que llegue a los ambientes populares» es en su opinión una necesidad para revertir esas cifras y puso como ejemplo ejemplo la etapa del papa Francisco como arzobispo de Buenos Aires, en la que, como él hace en Montevideo, recorría los barrios más problemáticos para estar cercano a las necesidades de la gente.

La idiosincrasia de Uruguay en el marco religioso fue lo que cree que impulsó a Bergoglio a elegirle a él como nuevo cardenal.

«Más que a mi persona es un reconocimiento a la iglesia uruguaya, porque yo llevo solamente diez meses como arzobispo. Creo que es un reconocimiento a nuestra iglesia, que es pobre y libre», apostilló.

Sturla reveló que se enteró de su nueva responsabilidad «por casualidad».

«Yo había venido con dos jóvenes de la misión a la Radio Oriental a participar en un programa. Cuando salíamos, recibí una llamada de un sacerdote amigo que esta en Roma: ¡El papa te acaba de nombrar cardenal!. Corté y enseguida me llegaron los mensajes de otros dos uruguayos que estaban en la plaza de San Pedro.»

A la pregunta de si ser papa es uno de sus sueños, Sturla respondió tajantemente que su sueño «es ser santo y un buen cristiano que se la juegue y eso podría haberlo hecho como laico, pero el señor me llamo a la vida religiosa y sacerdotal y no hay otro sueño para un cristiano que eso;a mi las cosas me han ido cayendo pero bendito sea Dios». EFE