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La Iglesia en los medios Nuevas directivas del papa Francisco sobre el papamóvil

AIRBAG.UY | MONTEVIDEO PORTAL |

Rumbo a la simplicidad divina

Mercedes-Benz Clase G

La evolución del vehículo utilizado a lo largo de la historia por la principal jerarquía de la iglesia católica, llega a la austeridad del papa argentino.

Desde el primer papamóvil, utilizado por Pío XI para sus paseos por los jardines del Vaticano, un Mercedes-Benz Nürburg 460 Pullman Saloon donado por la casa alemana en 1930, seguido luego por el Citro�n C6 Lictoria Sex, modelo 1930, el abanico de vehículos fue muy amplio y cada uno con características bien diferentes entre sí.

Recordemos que antiguamente, los viajes de los pontífices se limitaban a recorridos cortos en carrozas, costumbre que cambió radicalmente con la asunción de Juan Pablo II, el papa viajero, quien recorrió casi todos los rincones del planeta globalizando su exposición mediática para millones de fieles alrededor del mundo.

Consecuencia más que atractiva para los departamentos de marketing de las marcas, claro está.

Peugeot, Fiat, Lincoln, Seat, Renault, Toyota y Jeep fueron algunos de los fabricantes que se ocuparon de preparar y acondicionar la movilidad del papa, en las distintas etapas de sus viajes. También los camiones hicieron su aporte, con un notable Leyland de 24 toneladas para la llegada de Juan Pablo II a Gran Bretaña en 1982. O el fabricante pesado DINA, que adaptó uno de sus buses para el tour mexicano, en 1999.

Queda claro que la marca de la estrella es la que aportó más cantidad de modelos en esta historia de los papamóvil. Además del Nürburg 460 ya mencionado, han desfilado un 300D Landaulet, un 600 Pullman Landaulet, un 300 SEL, y los más recientes Clase G y M, utilizados por Benedicto XVI.

Papa Francisco

Como sabemos, entre los grandes apostolados del supremo pontífice argentino se encuentran la austeridad y su proximidad con la gente. Principios que naturalmente, aplican también para los vehículos que cumplirán la función de trasladarlo.

El primer hecho significativo en este sentido, ocurrió cuando el cura italiano Renzo Zocca le obsequió su Renault 4L (conocido en la jerga popular como “4 latas”) al flamante papa Francisco, coche “fiel amigo” del párroco durante su gestión en el barrio obrero de Saval, tal como él mismo calificó.

A renglón seguido, en lugar del costoso Mercedes-Benz Clase G, el actual papa optó por un Hyundai Santa Fe, notoriamente más barato, ya preparado según los requerimientos solicitados directamente por Su Santidad.

Ese vehículo no viaja con el papa y corresponde al país de destino la responsabilidad de ocuparse de la movilidad, ajustado a las siguientes nuevas directivas.

Debe ser de fabricación nacional, no puede ser opulento ni ostentoso, no tener grandes modificaciones ni estar blindado.

Una exigencia fundamental es que sea totalmente abierto y despejado, para poder saludar y permitir su aproximación a los feligreses, por lo cual la elección del modelo se limita al segmento de las pick ups.

Tampoco debe tener ventana trasera cerrada hacia la caja, para que el papa pueda comunicarse con los conductores, además de disponer un asiento en la cabina para sentarse si se siente cansado.

Es muy importante para Francisco que no sea costoso. Si bien la Santa Sede no paga por estos vehículos, el papa pide que quien lo proporcione, no deba gastar una fortuna en ellos. Deben ser de serie, pintados con el color blanco que identifica a la iglesia católica y con las mínimas modificaciones posibles.

Es interesante destacar que el Vaticano ya no acepta más donativos de papamóviles, pues para la institución significa un alto costo de mantenimiento y de ampliación del pequeño museo, en el que exhiben algunas unidades de los modelos más antiguos.