Iglesia al día

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San Juan XXIII, papa

Mons. Pablo Galimberti: Pascua es “regalo de perdón al `buen ladrón´ que todos escondemos”

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“Pascua es sorpresa absolutamente inesperada, inyección de novedad, regalo de perdón al `buen ladrón´ que todos escondemos…Pascua es salir, hoy, de mis zonas muertas y `sepulcros´”, afirma el Obispo de Salto, Mons. Pablo Galimberti en su saludo pascual de este año.

El Obispo anima a abandonar un “estilo de vida improductivo” y a “escuchar la invitación de Jesucristo” a “levantarnos…a salir de la tierra de los muertos, enredo de lamentos y reproches”. “Escuchemos su cosquilleo. Nos devuelve la dignidad que anhelamos”, enfatiza.

Mons. Galimberti toma para su mensaje las palabras de Jesús dirigidas a su amigo muerto: “Lázaro, ¡sal fuera!”. “Hoy ese Lázaro soy yo. O ustedes. O quien se disponga a mendigar una porción de vida purificada y reconciliada, mirando el futuro con cara nueva”, señala.

“`Lázaro, sal fuera´ podría traducirse: No seas un muerto que camina, no te agusanes ni te apolilles en vida, contagiando ‘mal olor´, envenenando tus palabras, torciendo tus intenciones, falseando tus gestos y propagando malas ondas en el ambiente donde estás viviendo: familia, barrio, trabajo, comunidad, iglesia, vacaciones, el ciberespacio…”, ilustra el Pastor.


Pascua 2017

Mensaje del obispo a la Comunidad Diocesana

“Lázaro, sal fuera”

Cada año me pregunto qué significa hoy decir “Felices Pascuas”. Y cómo puedo ayudarme a mí y a otros a descubrir su entraña.

Voy a tomar una palabra imperativa de Jesús dirigida a un hombre muerto. Que lleva cuatro días sepultado y despide mal olor. Pero nada obstaculiza el poder de Jesús, el Hijo de Dios: ni nuestros olores, prejuicios o reproches: “Lázaro, ¡sal fuera!”.

Hoy ese Lázaro soy yo. O ustedes. O quien se disponga a mendigar una porción de vida purificada y reconciliada, mirando el futuro con cara nueva.

“Lázaro, sal fuera” podría traducirse: No seas un muerto que camina, no te agusanes ni te apolilles en vida, contagiando “mal olor”, envenenando tus palabras, torciendo tus intenciones, falseando tus gestos y propagando malas ondas en el ambiente donde estás viviendo: familia, barrio, trabajo, comunidad, iglesia, vacaciones, el ciberespacio…

El Lázaro sepultado, antes del milagro de Jesús, simboliza la vida que se corrompe y descompone. Es el ambiente donde me muevo: pesimista, donde aflora la veta negativa: acá no se puede, esto sólo cambia cuando suba otro gobernante, cuando el país encuentre petróleo o cuando deje de buscarlo y sea un país natural, o cuando se instalen nuevas pasteras y funcione el ferrocarril, o cuando consiga un empleo público o las empresas del estado sean eficientes o cuando la educación se acomode, o los sindicatos colaboren más y los empresarios no busquen sólo mayores réditos, o cuando la salud esté al alcance de los más pobres, o cuando ganemos el mundial en Rusia y nos olvidemos de todo, o cuando gane el “5 de oro”, o la iglesia predique más con el ejemplo que con palabras y documentos…

Y podríamos seguir soñando y tirando la pelota para adelante… Escapando el presente.

Esbozo con trazos gruesos un estilo de vida “improductivo”. Echándole la culpa a los demás. Pero yo, ¿en qué puedo cambiar? ¿Dónde puedo y necesito resucitar? ¿Escucho la voz que me dice: salí del sepulcro donde te estás muriendo en vida?

Zorrilla de San Martin empezada el “Tabaré” con una decisión vibrante: “Levantaré la losa de una tumba… encenderé en el fondo el pensamiento, que alumbrará la soledad inmensa..”. Levantaré. Encenderé. Alumbrará. Cuánta energía encierran estos verbos. Sin esperar que el gobierno solucionara todo o que la educación fuera excelente… Todo empieza realmente cuando el ciudadano, el cristiano, chico o grande, hombre o mujer, escucha esas “voces” que “hablan” en las grietas o heridas del alma de cada hijo-a de esta tierra oriental y para un creyente “hijo de Dios”. Sin importar edad, títulos, condición social, filiación política o deportiva.

Pascua es salir, hoy, de mis zonas muertas  y “sepulcros”. No por puro voluntarismo ni como resultado de consumir marihuana. Invita a salir de miedos, culpas, trampas, caretas, excusas, soberbias sobradoras, cainismo que borra al “enemigo”, mentiras que manipulan las palabras para aparentar que decimos algo sin decir nada nuevo, por ej. llamando al aborto “IVE” (interrupción voluntaria embarazo) o al envenenamiento de cursos de agua “efectos colaterales”…

Pascua es sorpresa absolutamente inesperada, inyección de novedad, regalo de perdón al “buen ladrón” que todos escondemos.

Pascua es animarnos a gritar: ¡ven Señor a despertarnos! Ven a regalarnos lo que no sabemos ni siquiera pedir o expresar. Pero que tú conoces, porque bien sabes que venimos del barro y de tu Soplo divino que ha dejado huellas que afloran en nuestros sueños y heridas, en nostalgias y en logros, en agujeros grandes del corazón que tú puedes colmar hasta el infinito.

Feliz Pascua, invitándolos a escuchar ese rumor suave y continuo. Invitación a levantarnos. A salir de la tierra de los muertos, enredo de lamentos y reproches. Jesucristo, Señor Resucitado, no se cansa de despertarnos cada mañana. Escuchemos su cosquilleo. Nos devuelve la dignidad que anhelamos. Qué triste vivir en un laberinto. Tragados y presos en un sepulcro. Pero “entretenidos” y “divertidos”, para no morir de aburrimiento.

Salto, 12 de abril 2017.  Pablo Galimberti, obispo de Salto