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Mons. Pablo Galimberti: ¨Madres comprometidas”

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El Obispo de Salto, Mons. Pablo Galimberti, aborda en su columna semanal en el Diario “Cambio” el tema que ha sido centro de debate en los últimos días tras la charla impartida por un grupo de madres sobre Sexualidad y Afectividad a estudiantes de 5º y 6º del Bachillerato Biológico del Liceo Nº1 Instituto Politécnico Osimani Llerena, que devino en la suspensión de la Directora mientras se realiza una investigación por presunto atentado contra la laicidad.

En su columna, el Obispo de Salto destaca el compromiso de las madres que plantearon la iniciativa a la Directora Diana Lucero al tiempo que se hace eco de la sorpresa expresada por un panelista de un programa televisivo por la celeridad con que se apartó a la Directora del centro de estudios. Hecho que “contrasta con la exasperante lentitud de la burocracia”.

“Esta iniciativa ¿atenta contra la laicidad?”, plantea Mons. Galimberti, al tiempo que cita al Presidente Vázquez en oportunidad  de su vista a la Gran Logia de la Masonería del Uruguay en 2005 donde expresara “evitemos gritar en nombre de la laicidad”.

“No hay escapatoria: O instalarse en la tribuna de los que gritan o en la de los que callan demasiado”, enfatiza el Obispo.

Madres comprometidas

Mons. Pablo Galimberti

Las que que plantearon a la Directora del IPOLL autorización para ofrecer una charla sobre Sexualidad y Afectividad a estudiantes de 5º y 6º del Bachillerato Biológico.

Muchas veces escuchamos quejas de maestras o docentes porque la madre o el padre  son reacios a las convocatorias de la escuela o liceo de sus hijos. Estas madres eligieron el camino directo y se presentaron a la dirección. El principal argumento que dieron fue su condición de madres. No pretendían plantear una exposición con la exactitud conceptual de un docente. Enfocaron la charla sobre el comienzo de la vida desde que empieza a gestarse en la madre.

¿Sorprende que estas mujeres hayan mostrado su perfil de defensoras de la vida en la ciudad de Salto, donde una abrumadora mayoría de ginecólogos han planteado la “objeción de conciencia” en caso de ser solicitada su participación para practicar abortos?

Prueba fehaciente que antes que las leyes humanas existen leyes “no escritas” grabadas en la conciencia. Erich Fromm describe esta conciencia “humanista” en su libro Etica y Psicoanálisis. La necesidad de acciones morales es más genuina que las leyes posteriores de una sociedad. Sófocles (siglo V AC) destacó esta realidad por boca de Antígona, desafiando la prohibición de dar sepultura a su hermano decretada por Creonte (Antígona, vv. 449-460).

Otro asunto es el trámite para lograr concretar la idea. El protocolo exige varios pasos. Pero en la práctica suelen abreviarse.

En el programa “Esta boca es mía” que dirige Victoria Rodríguez, un panelista manifestó su sorpresa por la celeridad con que se apartó a la Directora del centro de estudios. Hecho que “contrasta con la exasperante lentitud de la burocracia”. Para otro, esta decisión fulminante contrasta con la lentitud del Codicen ante graves denuncias que han tomado estado público (mencionó algunas).

Esta iniciativa ¿atenta contra la laicidad? Algunos opinan que la charla desconoció el principio de laicidad o separación entre lo religioso y el estado. “Evitemos gritar en nombre de la laicidad” dijo el Presidente Vázquez cuando visitó la Gran Logia de la Masonería del Uruguay el 14/VII/2005.

“La laicidad es garantía de respeto al semejante y de ciudadanía en la pluralidad. O dicho de otra manera: la laicidad es factor de democracia. La laicidad no inhibe al factor religioso… no es incompatible con la religión; simplemente no confunde lo secular y lo religioso. Es verdad: la polémica existe. Pero, ¡cuidado! Una cosa es la polémica y otra es el griterío. Una cosa es debatir sobre la laicidad en tanto marco siempre perfectible de relación entre los ciudadanos y otra, bien diferente y deplorable por cierto, es gritar en nombre de la laicidad o en contra de ella. Digo esto porque en nombre o en contra de la laicidad se grita mucho. También se calla mucho, justo es decirlo; en unos casos pretendiendo fortalecerla y en otros intentando exactamente lo contrario”.

No hay escapatoria: O instalarse en la tribuna de los que gritan o en la de los que callan demasiado.

La directora del IPOLL, en su larga trayectoria al frente del Instituto ha logrado que convivieran con respeto posiciones diversas, en lo político y en lo religioso. Estudiantes uruguayos han respetado a compañeros-as budistas, musulmanes y de otras creencias. Sería una lástima olvidar estos logros, además de los académicos, encajonando la trayectoria comprometida de la Directora suspendida Diana Lucero.

Columna publicada en el Diario “Cambio” del viernes 7 de julio de 2017