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Mons. Galimberti cuestiona respuesta gubernamental ante reclamo de la “Red de Padres”

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En su habitual columna en el diario “Cambio”, Mons. Pablo Galimberti, Administrador Apostólico de la Diócesis de Salto, aborda el tema de la educación sexual en la educación pública, y manifiesta su preocupación porque  las autoridades negaran a la autodenominada “Red de Padres” la posibilidad de contar con su consentimiento para enseñar sexualidad a los alumnos.

En su reflexión, Mons. Galimberti plantea la importancia de distinguir “los grandes lineamientos” de “las políticas, los manuales y las herramientas que se van manejando a medida que transcurren los meses”. Recordó que la Constitución de la República establece que los padres tienen derecho de elegir la enseñanza de sus hijos, por eso concluye preguntándose: “El derecho y preocupaciones de los padres ¿será al menos escuchado?”.

Se tapan los oídos
Mons. Pablo Galimberti

Las autoridades de la educación pública de nuestro país dan señales que sólo se escuchan a sí mismas. Sus declaraciones indican que no les interesa atender inquietudes y eventuales cuestionamientos de padres y madres. Ya tienen su manual y hoja de ruta.

El presidente del CODICEN (Consejo Directivo Central de la Administración Nacional de Educación Pública), Wilson Netto, argumentó por qué negaron a la autodenominada “Red de Padres” la posibilidad de contar con su consentimiento para enseñar sexualidad a los alumnos.

Sorprende en un docente de su nivel la falacia de la argumentación: “Hoy hablamos de la sexualidad, pero mañana podríamos hablar de ciencia o matemáticas”. La respuesta evidencia la desidia para analizar un punto de vista diferente al propio. Netto desvaloriza la legítima inquietud y obligación de padres y madres de involucrarse en el acompañamiento de la educación sexual. ¿O los considera como potenciales “enemigos”?

El presidente del Codicen no fue feliz al equiparar en su respuesta las matemáticas con la sexualidad. Además, aunque los padres no tuvieran toda la razón, es su deber escucharlos y atender el alcance de sus planteos. Según nuestra legislación, la patria potestad “es el conjunto de derechos y deberes que la ley atribuye a los padres en la persona y en los bienes de sus hijos menores de edad”.

En buena lógica hay un paso que es saber diferenciar. Mis profesores de lógica nos enseñaron el famoso “distingo”. Aplicado a este caso, cabe distinguir: una cosa es la sexualidad, que comprende no sólo la anatomía y el funcionamiento de los órganos sexuales. Y otra cosa muy diferente es enseñar a resolver ecuaciones o el teorema de Pitágoras.

Entre sexualidad y matemáticas cualquier persona con un elemental sentido común sabría marcar las diferencias. La matemática, tanto en China como en Uruguay, en el siglo pasado y en el actual, es la ciencia exacta por antonomasia. Las matemáticas no son una opinión. El asesor jurídico de las familias, según la prensa, apelará la resolución.

Algo similar ocurrió con la Ministra María Julia Muñoz. Sostuvo que no se “plebiscitará” con los padres la educación sexual. Ignorando a los padres que sostienen que la nueva guía de educación sexual impone criterios que violan la laicidad y su derecho sobre la educación de sus hijos.

El planteo de los padres manifiesta preocupación. Pero la respuesta de la jerarca fue que “toda educación que se imparte no se plebiscita con los padres. Están los técnicos, los docentes y el encare ciudadano con las elecciones”.

La ministra se fue lejos: decir que en el voto cada cinco años los padres están eligiendo un modelo de educación afectiva y sexual para sus hijos, nadie lo piensa. Nuevamente conviene distinguir: una cosa son los grandes lineamientos y otra son las políticas, los manuales y las herramientas que se van manejando a medida que transcurren los meses. La declaración de principios de un programa político raramente podrá aterrizar en las metodologías concretas que contemplan las circunstancias de los educandos.

“Todo padre o tutor tiene derecho a elegir, para la enseñanza de sus hijos o pupilos, los maestros e instituciones que desee.” (Constitución, art. 68). El derecho y preocupaciones de los padres ¿será al menos escuchado? ¿O la respuesta habrá que esperarla hasta las calendas griegas, o sea, jamás llegará?

Columna Diario “Cambio” del viernes 10 de agosto de 2018