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La Confraternidad Judeo Cristiana comenzó las celebraciones por sus 60 años de vida 

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La Confraternidad Judeo Cristiana del Uruguay (CJCU) comenzó las celebraciones por los 60 años de su fundación el jueves 14 de diciembre, en el Campus Pocitos de la Universidad ORT.

De la mano de los co-presidentes de la Confraternidad, del Lic. Rafael Winter y del Cardenal Daniel Sturla, que hicieron uso de la palabra, los asistentes pudieron repasar los principales hitos de esta institución, hacer memoria de sus fundadores y de quienes a lo largo de las décadas siguieron construyendo el diálogo, y reflexionar sobre los desafíos para el presente y el futuro.

En el comienzo del acto, la ministra de Educación y Cultura, Dra. María Julia Muñoz, presentó un saludo en el cual destacó la importancia de la naturaleza de la labor que la Confraternidad Judeo-Cristiana del Uruguay viene desarrollando desde su fundación en 1958. Señaló que el diálogo con respeto por las diferencias del otro, cualquiera sea la índole, es la base para una sociedad en que imperen la libertad de pensamiento y una convivencia en paz. Felicitó a la organización por su contribución en este sentido y deseó que continúe con éxito en su camino.

REFUNDACIÓN 

El Rabino Daniel Dolinsky, primero de los copresidentes de la CJCU en hacer uso de la palabra en la oratoria central, se remontó inicialmente al momento en que se fundó la organización, en las postrimerías de la Shoá, el Holocausto judío, de la Segunda Guerra Mundial. Señaló que fue necesario derribar prejuicios y barreras que casi hacían impensable la posibilidad del diálogo fraterno entre representantes religiosos judíos y cristianos. Sin embargo el Rabino Dr. Fritz Winter, el P. Justo Asiaín y el Pastor Emilio Castro desafiaron los obstáculos, optaron por llamarse hermanos y decidieron crear un círculo de acercamiento que culminó con la fundación de la Confraternidad Judeo-Cristiana del Uruguay.

El mundo hoy ya es distinto. Por eso, el Rabino Dolinsky invitó a contribuir a la necesaria “refundación” de la Confraternidad – concepto en el cual enfatizó – a fin de darle un renovado impulso a luz de la realidad actual. La misma no está exenta de desafíos, también distintos pero, manifestó el Rabino, como sucede siempre entre hermanos, cuando existe la voluntad del encuentro, el vínculo termina triunfando por encima de las diferencias.

DIÁLOGO CONSTANTE

En su intervención, el Pastor Jerónimo Granados abogó para que  “nos encuentre el día de mañana, a la Iglesia Católica, a las Iglesias no católicas, las evangélicas y cristianas y también al judaísmo en un diálogo constante”. Animó a tener en vista, también el diálogo con los hermanos del Islam “porque ellos están también radicados en el occidente y forman parte de un grupo más dentro del diálogo interreligioso”. Sin perder la identidad del diálogo judeo cristiano “siempre va a ser un enriquecimiento a partir de lo que ellos nos puedan decir a nosotros”, aseguró. Así como en el Consejo Internacional Judeo Cristiano hay un Foro Abrahamico, el Pastor Granados planteó la posibilidad de pensar en la Confraternidad un foro similar porque tres de esas religiones tienen a Abraham como Padre.

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HACER MEMORIA Y APELAR A LAS RAÍCES

El Obispo de San José de Mayo, Mons. Arturo Fajardo, Presidente de la Comisión de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso de la Conferencia Episcopal del Uruguay y Co Presidente de la CJCU destacó en su intervención dos palabras: memoria y raíces.  El Obispo instó a hacer memoria de la acción de Dios en la historia de los pueblos y las personas, y en quienes hace 60 años “gestaron esta Confraternidad”.

Mons. Fajardo destacó la necesidad de apelar a las raíces  comunes “en un mundo y una sociedad fragmentados y fracturados” para “recrear y retomar el camino con más fuerza”. En este sentido, recordó el dicho que expresa que “árbol sin raíz no aguanta ninguna tormenta”. El Obispo resaltó que la fraternidad es un signo para un mundo “que a veces pierde el sentido de la vida y de la historia”. Luego de repasar las múltiples actividades impulsadas por la Confraternidad, Mons. Fajardo auguró que todas esas iniciativas en común ayuden “a conocernos, porque el conocimiento mutuo nos permite luego el diálogo y también crecer en esas dos palabritas: en la memoria y en las raíces”.

DIÁLOGO PARA COMPRENDERSE

Luego de hacer uso de la palabra los co-presidentes de la Confraternidad lo hizo el Lic. Rafael Winter, hijo del Gran Rabino Dr. Fritz Winter, cofundador de la institución junto con el P. Justo Asiaín y el Pastor Emilio Castro.

Winter repasó los hitos y los principales actores que soñaron e hicieron posible el diálogo entre las religiones y la fundación de la  Confraternidad Judeo Cristiana a lo largo de sus 60 años de vida. En primer lugar dio lectura a un documento fundacional de la institución en el que consta que el 1 de mayo de 1958, en la casa del periodista Horacio Asiaín Márquez se reunieron en la noche el Padre Justo Asiaín (hermano del dueño de casa), el Rabino Fritz Winter y el Pastor Emilio Castro, que con algunos otros cristianos y judíos constituyeron el grupo fundador.

“Por primera vez se reunían católicos, protestantes y judíos en este país, y ya conversaron de lo que los unía y lo que los separaba”. “En los años siguientes se realizó un acercamiento cordial, una comprensión mutua y una colaboración fructífera”, resaltó Winter. El hijo del cofundador de la Confraternidad resaltó que ya antes que se diera a conocer y se publicara la Encíclica papal Nostra Aetate (que se refiere a la relación de la Iglesia católica con otras confesiones religiosas en general, y con el judaísmo, en particular) “en nuestro Uruguay, judíos y cristianos estaban dialogando”. “Por supuesto que había un trasfondo que iba más allá de estas tierras, seguramente lo que más sensibilizó, despertó las conciencias y motivó la necesidad del diálogo interconfesional, fue la Shoá, la hecatombe, el horrible holocausto en el cual 6 millones de judíos fueron asesinados durante la 2da. Guerra mundial. No solo los judíos nos preguntamos cómo pudo pasar, también cristianos, buenos cristianos se preguntaban cómo pudo pasar”, aseguró. “En realidad nos seguimos planteando esas preguntas hasta hoy, y muchas respuestas no tenemos”, afirmó Winter. Destacó el aporte en el camino de diálogo del historiador y escritor judío francés Jules Isaac, así como del gran filósofo cristiano francés Jack Maritain, de los Papas Juan XXIII, Juan Pablo II y Francisco.  Recordó que un mojón en ese camino fue el Congreso de Seelisber, Suiza, en 1947, donde representantes cristianos y judíos elaboraron un texto conocido como “Los 10 puntos de Seelisberg”, en el que hacen hincapié sobre todo en el tronco común judeo cristiano, y en aquello que debían rechazar. “Diálogo no significa, por supuesto, coincidir en todo, obviar el pasado, dejar de ver lo que nos separa, pero el diálogo, que debe ser respetuoso, fluido, constructivo, sí debe significar conocer, conocerse, comprender, comprenderse, empatía, tener en cuenta por encima de todo, aquello que nos une y no dejarse aprisionar por el pasado. Conocerlo sí, pero no dejarse aprisionar por él, avanzar, mirar hacia el futuro. 2000 años te tensiones, hostilidades, desencuentros, ya es suficiente, no deben volver nunca más”, subrayó el Lic. Winter.

Haciendo memoria de quienes han hecho camino en la Confraternidad en Uruguay recordó al Padre Requena, el Padre Morelli, Leo Verísimo, al doctor Jacobo Hazzan, al Pastor Ilhe, Teresa D’Auria, María Teresa Porcile, a Mons. del Castillo, a Clara María, Francisco Canzani, María Sarah Corbelle, Rubén Cuitiño, En especial agradeció públicamente el aporte de Sonia Kirchheimer: “Decir Sonia y decir Confraternidad es prácticamente lo mismo”, señaló en medio de los aplausos de los asistentes.

En los 60 años de una organización “de un alto valor moral y muy nobles objetivos” hubo “muchas actividades, eventos, seminarios, conferencias, publicaciones, intercambio, diálogo, mutuo conocimiento y acercamiento”, acotó. Algunos hitos fueron cuando la Confraternidad fue aceptada en 1987 como miembro del Consejo  Internacional  Judeo Cristiano y cuando en 1988 la Confraternidad adquiere finalmente la personería jurídica en Uruguay.

“Cristianos y judíos, comunes y corrientes debemos dialogar para así comprendernos mejor, y esto también ayude para que el monstro del prejuicio, del antisemitismo en este caso, desaparezca o por lo menos disminuya. Es menester desterrar los prejuicios de un lado y del otro y tender puentes, muchos puentes”, señaló Winter al tiempo que reconoció que “aún queda mucho camino por recorrer”.  El licenciado destacó luego el aporte de las religiones para mejorar la humanidad y la necesidad de incorporar gente joven. Winter concluyó su intervención con una cita de un bíblico profeta hebreo Malaquías: “¿Acaso no tenemos todos un mismo padre, acaso no nos ha creado a todos un mismo Dios?”.

CARDENAL STURLA: LA LUZ QUE VENCE A LAS TINIEBLAS

El Cardenal Daniel Sturla, al hacer uso de la palabra, destacó que en este mes de Diciembre a judíos y cristianos los unen las fiestas de Hanukkah y Navidad.  El Arzobispo de Montevideo estableció un paralelismo entre ambas celebraciones: “Hanukkah es el milagro de la luz encendida con el aceite que no se acaba durante 8 días cuando la restauración del templo por los macabeos” y “Navidad, es el nacimiento de Jesús en Belén de Judá, Luz del mundo en medio de la noche”. Resaltó, asimismo, la simbología que resulta de la imagen de la luz “que vence a las tinieblas”. “Son fiestas también expansivas”, sostuvo el Arzobispo de Montevideo al aludir a dos signos de manifestación pública de la fe usados en ambas fiestas: el candelabro que en Hanukkah se pone afuera o junto a la ventana para manifestar públicamente que la luz vence a las tinieblas y las balconeras de Navidad con Jesús impulsadas por la Iglesia Católica. “El paganismo de los griegos quiso avasallar la tradición judía prohibiendo las fiestas, obligando públicamente a contradecir la tradición que venía de Moisés” dijo el Cardenal al tiempo que indicó que “el paganismo moderno también de algún modo nos avasalla, quizás no tanto con la fuerza de las armas, sino con el comercio”. El Arzobispo señaló que así como los judíos “se sienten siempre en combate pero tendiendo el olivo de la paz” los cristianos también en este año “hemos sufrido en diferentes partes del mundo muerte y persecución, Nigeria, Irán, Pakistán, Egipto”. “Uruguay aparece como un lugar de paz, pero atentos, también aquí hemos sufrido agresiones”, dijo al referirse al acto vandálico realizado contra el monumento al Holocausto así como a las pintadas en las paredes perpetradas contra iglesias católicas.

En este sentido, el Cardenal Sturla llamó a estar vigilantes “porque la paz la cuidamos entre todos y siempre puede estar amenazada”. Reconoció, no obstante, que “el bien es mucho mayor que el mal y termina triunfando sobre el mal”. “El mal está presente, lo sabemos, y no deja de haber un combate diario, que más allá de lo que se da en las grandes tribunas, se da también en el corazón humano, cada uno tiene que combatir el mal que anida en su interior y tratar de que triunfe la luz, la gracia y la paz”, puntualizó. Al concluir su alocución, el Arzobispo de Montevideo encomendó al Señor a los que iniciaron el camino en la Confraternidad Judeo Cristiana y abogó para que “nos sostenga a nosotros en este diálogo”.

La celebración culminó con un ágape fraterno.