Iglesia al día

" Este es el primer paso para crecer en el camino de la fe: escuchar. Antes de hablar, escuchar. "
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Mons. Bodeant propuso en el Sínodo escuchar a los jóvenes y a cada joven, y favorecer un “auténtico” protagonismo juvenil

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Este viernes 5 de octubre efectuó su intervención en el Sínodo de los Obispos, Mons. Heriberto Bodeant, Obispo de Melo y Presidente de la Comisión Nacional de Pastoral Juvenil de la Conferencia Episcopal del Uruguay.

Mons. Bodeant participa junto con el Cardenal Daniel Sturla (invitado por la Santa Sede), en la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, que se celebra en el Vaticano del 3 al 28 de octubre, sobre el tema “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”.

En su intervención el obispo uruguayo planteó dos circunstancias de la escucha a los jóvenes, y su relación con el discernimiento.

Mons. Bodeant dijo que “ser escuchados es la gran necesidad de muchos jóvenes, a la que no siempre encuentran respuesta en sus padres, docentes u otros adultos de su entorno más cercano”. Ante esto, explicó que “en la vida pastoral es posible constatar que la presencia de los jóvenes en parroquias y movimientos tiene relación, entre otras cosas, con el hecho de contar con adultos que tengan esa capacidad de escucha y estén dispuestos a dedicar tiempo a acompañar a los jóvenes”. “Esta escucha que se da en la relación interpersonal puede ser inicio de un proceso de acompañamiento y discernimiento vocacional, desde el enfoque amplio del llamado a la vida y la búsqueda del proyecto de Dios para cada persona y a las decisiones personales que eso conlleva”, expresó.

Refiriéndose al desafío de escuchar a todos los jóvenes y al espacio que se les abre para el encuentro y el diálogo en la Iglesia, Mons. Bodeant resaltó la necesidad de “favorecer el protagonismo juvenil”. Puntualizó que “para que este protagonismo sea auténtico, es necesario que los jóvenes participen no sólo en la ejecución de proyectos y programas, sino en la búsqueda de las modalidades más eficaces de hoy para anunciar la Buena Noticia a los jóvenes, sin atarse a un ‘siempre se hizo así´”. “Entramos aquí en el discernimiento en la vida ordinaria de la Iglesia, convertido en un estilo comunitario. (139)”, manifestó.

TEXTO DE LA INTERVENCION DE MONS. HERIBERTO BODEANT EN EL SINODO DE OBISPOS

Quiero destacar dos circunstancias de la escucha, y su relación con el discernimiento.

1) Escuchar a cada joven

Ser escuchados es la gran necesidad de muchos jóvenes, a la que no siempre encuentran respuesta en sus padres, docentes u otros adultos de su entorno más cercano.

Es la necesidad de abrir su corazón, con sus interrogantes, sus anhelos, sus búsquedas y, a menudo, con sus dificultades, tristezas, angustias y aún heridas que van quedando en su intimidad.

Los jóvenes buscan la escucha de un adulto, percibido como una persona que los recibe con empatía y respeto, que no los juzga y que los acompaña en el discernimiento acerca de esas situaciones.

Hablar de escucha de un adulto remite a la necesidad de adultez de quien recibe a los jóvenes, tanto en el sentido de madurez humana como de madurez en la fe.

Esta necesidad de adultez se hace mayor por la tendencia al “juvenilismo”: el deseo de muchos de continuar viviendo “como jóvenes”, pretendiendo instalarse en la juventud como si fuera la etapa definitiva de la vida y no una etapa de transición. Esa actitud desorienta a los jóvenes que se ven privados de referentes adultos que muestren una vida realizada, consolidada, con compromisos definidos y asumiendo también fragilidades y fracasos.

Esta escucha que se da en la relación interpersonal puede ser inicio de un proceso de acompañamiento y discernimiento vocacional, desde el enfoque amplio del llamado a la vida y la búsqueda del proyecto de Dios para cada persona y a las decisiones personales que eso conlleva.

En la vida pastoral es posible constatar que la presencia de los jóvenes en parroquias y movimientos tiene relación, entre otras cosas, con el hecho de contar con adultos que tengan esa capacidad de escucha y estén dispuestos a dedicar tiempo a acompañar a los jóvenes.

2) Escuchar a los jóvenes

El desafío de escuchar a todos los jóvenes: ¿qué piden los jóvenes a la Iglesia? Pero… ¿qué espacios abrimos para ese encuentro y ese diálogo?

El desafío de escuchar a los jóvenes que participan en las comunidades o movimientos: se trata aquí de favorecer el protagonismo juvenil. Recordar la enseñanza del Concilio Vaticano II: “Los jóvenes deben convertirse en los primeros e inmediatos apóstoles de los jóvenes, ejerciendo el apostolado personal entre sus propios compañeros, habida cuenta del medio social en que viven” (AA 12).

Para que este protagonismo sea auténtico, es necesario que los jóvenes participen no sólo en la ejecución de proyectos y programas, sino en la búsqueda de las modalidades más eficaces de hoy para anunciar la Buena Noticia a los jóvenes, sin atarse a un “siempre se hizo así”.

Entramos aquí en el discernimiento en la vida ordinaria de la Iglesia, convertido en un estilo comunitario. (139)

Heriberto Bodeant, Obispo de Melo, Uruguay
Presidente de la Comisión Nacional de P. Juvenil – CEU.