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“El Señor camina con nosotros, y hace de nuestra vida una peregrinación”: Mons. Martin Krebs en la Fiesta Patronal de Punta del Este

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El sábado 2 de febrero la Diócesis de Maldonado celebró la Fiesta de la Patrona de Punta del Este, la Virgen de la Candelaria, con la tradicional procesión náutica y posterior Misa que este año presidió el Nuncio Apostólico en Uruguay, Mons. Martin Krebs. En la Misa Mons. Krebs animó a la esperanza y recordó que “el Señor camina con nosotros, y hace de nuestra vida una peregrinación”.

La celebración comenzó con la procesión naútica desde el Puerto de Punta del Este, recorriendo la bahía del balneario. Luego tuvo lugar la procesión con la imagen de la Virgen de la Candelaria encabezada por Mons. Krebs, acompañado por el Obispo de Maldonado-Punta del Este, Mons. Milton Tróccoli y el obispo emérito, Mons. Rodolfo Wirz.

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Llegados a la Parroquia Nuestra Señora de la Candelaria comenzó la Misa en el templo colmado.

Al inicio de su homilía Mons. Krebs les aseguró a los presentes que el Papa Francisco “a quien tengo el honor de representar, se siente muy unido a ustedes y a su diócesis”.

El Nuncio Apostólico aludió a la nueva etapa que transita la Diócesis tras la designación hace seis meses del nuevo Obispo. Dirigiéndose a Mons. Tróccoli expresó: “Como usted y la diócesis probablemente todavía se están acostumbrando a esta nueva situación, viviendo una ‘luna de miel extendida, por así decirlo, me gustaría animarlos en nombre del Papa”. “Como se sabe, no todas las cosas se pueden hacer como en el pasado, pero no siempre es fácil decir cómo mejorarlas en el futuro. Para este momento de transición, les deseo a ustedes y a todos los creyentes de esta comunidad diocesana la bendición de Dios y la sabiduría de su Espíritu”, puntualizó.

Hablando del futuro, Mons. Krebs admitió que “no es solo en esta diócesis que la gente se pregunta sobre cómo será el futuro. En Uruguay, el año de las elecciones presidenciales y parlamentarias ha comenzado, y los partidos y candidatos están ofreciendo a los votantes varios modelos para dar forma al futuro”. “La cuestión del futuro también surge en muchos otros países de América Latina, aunque no es en todas partes una búsqueda tranquila”, dijo. “En todo caso, esta noche, con nuestra procesión, hemos levantado una señal: el Señor camina con nosotros, y hace de nuestra vida una peregrinación”, afirmó al tiempo que planteó una interrogante: “¿Podemos estar seguros de que vemos nuestros deseos cumplidos al final de todos nuestros caminos?”.

Mons. Krebs luego comenzó a profundizar en el Evangelio del día, que alude a la Presentación del Señor en el Templo, por el que Jesús es reconocido como Salvador y Mesías por los dos ancianos Simeón y Ana, representantes singulares del pueblo elegido.
“Nuestro evangelio de hoy nos da esperanza”, afirmó el representante del Papa en Uruguay. “Me gustaría contemplar con ustedes la figura de Simeón que, aparentemente, no tenía miedo al futuro. Es importante señalar que, en todo lo que se nos dice sobre Simeón, María no intervino. La Virgen trató de comprender, como nosotros. Miró y escuchó, ¡y eso es una parte importante de la fiesta de la Candelaria! “, subrayó.

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“Hemos visto que Simeón había esperado toda su vida por «el consuelo de Israel»…deseó un evento consolador, que librara a él y a su pueblo de la tristeza; un evento que pusiera fin a su sufrimiento interior y a sus condiciones de vida”, explicó. Por otro lado, “Simeón estaba totalmente seguro de que todavía estaría vivo cuando eso sucediera. Sabía que no moriría hasta que viera al Mesías enviado por el Señor. Y, de hecho, al final de su vida, ve la salvación que Dios ha preparado ante todos los pueblos, una luz que ilumina a los gentiles y gloria para su pueblo Israel”.
A continuación Mons. Krebs planteó una nueva pregunta: “¿Podemos estar seguros que de esta manera seremos capaces de ver a Dios y estar con él? ¿Y esa certeza es nuestro consuelo, o necesitamos otras consolaciones en nuestro camino?”.

Mons. Krebs señaló, en su prédica, que el secreto de la esperanza de Simeón “se encuentra en la palabra `consuelo´”.

“Isaías y Simeón sabían que cuando Dios promete consuelo, mantiene su palabra. Su consuelo disipa la tristeza, y ningún deseo queda insatisfecho. Dios siempre ha mostrado amor y fidelidad cuando su pueblo estaba en una emergencia, aunque Israel no siempre le ha agradecido por eso. La fidelidad de Dios supera toda fidelidad que nosotros podamos tener como personas humanas”, aseguró Mons. Krebs.

El Nuncio Apostólico expresó su deseo de que “a través de Simeón, el Señor brinde consuelo, especialmente a aquellos que ya no ven ningún significado para sus vidas, que tienen dolores y miedo y que desean que su vida concluya lo antes posible”. “Dios nos da su paz, y protege nuestra dignidad humana: en la juventud, en la vejez y en la muerte”, resaltó.

Al concluir su homilía Mons. Krebs citó las palabras del Papa Francisco en la Misa del 18 de diciembre de 2018 en las que interpretando las palabras de Isaías sobre el consuelo expresaba que “el estado habitual del cristiano debe ser el consuelo”, que no es lo mismo que el optimismo. Consuelo, según el Papa es “esa base positiva: hablamos de personas luminosas, positivas” y el “el consuelo da paz”. “Un cristiano no puede perder la paz, porque ella es un regalo del Señor”, concluyó Mons. Krebs.

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