Iglesia al día

" María se levantó y fue con prontitud "
Lucas 1,39

Carmelo celebra su Fiesta Patronal

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Con una Misa y posterior procesión  presididas por el Obispo de Mercedes, Mons. Carlos Collazzi,  se celebrará el Domingo 16 de julio la Fiesta Patronal de Carmelo.

Los festejos comenzaron el 7 con una novena y otras actividades que se desarrollarán hasta la Fiesta de Nuestra Señora del Carmen.

A las 15 h, en la Iglesia Parroquial, se celebrará la Eucaristía presidida por el  Obispo Diocesano y tendrá lugar la tradicional procesión por las principales arterias de la localidad.

Los festejos concluirán con una Kermese en el patio del Archivo y Museo del Carmen y un espacio de comidas.

Programa de actividades en las Fiestas Patronales de Carmelo

Historia de la devoción a Nuestra Señora del Carmen

Desde los antiguos ermitaños que se establecieron en el Monte Carmelo, Los Carmelitas han sido conocidos por su profunda devoción a la Santísima Virgen. Ellos interpretaron la nube de la visión de Elías (1 Reyes 18, 44) como un símbolo de la Virgen María Inmaculada.  Ya en el siglo XIII, cinco siglos antes de la proclamación del dogma, el misal Carmelita contenía una Misa para la Inmaculada Concepción.

Benedicto XVI.  el 15 de julio de 2006 se refirió a esta devoción de la siguiente manera:

“El Carmelo, alto promontorio que se yergue en la costa oriental del Mar Mediterráneo, a la altura de Galilea, tiene en sus faldas numerosas grutas naturales, predilectas de los eremitas. El más célebre de estos hombres de Dios fue el gran profeta Elías, quien en el siglo IX antes de Cristo defendió valientemente de la contaminación de los cultos idolátricos la pureza de la fe en el Dios único y verdadero. Inspirándose en la figura de Elías, surgió al Orden contemplativa de los `Carmelitas´, familia religiosa que cuenta entre sus miembros con grandes santos, como Teresa de Ávila, Juan de la Cruz, Teresa del Niño Jesús y Teresa Benedicta de la Cruz (en el siglo, Edith Stein). Los Carmelitas han difundido en el pueblo cristiano la devoción a la Santísima Virgen del Monte Carmelo, señalándola como modelo de oración, de contemplación y de dedicación a Dios. María, en efecto, antes y de modo insuperable, creyó y experimentó que Jesús, Verbo encarnado, es el culmen, la cumbre del encuentro del hombre con Dios. Acogiendo plenamente la Palabra, `llegó felizmente a la santa montaña´ (Oración de la colecta de la Memoria), y vive para siempre, en alma y cuerpo, con el Señor. A la Reina del Monte Carmelo deseo hoy confiar todas las comunidades de vida contemplativa esparcidas por el mundo, de manera especial las de la Orden Carmelitana, entre las que recuerdo el monasterio de Quart, no muy lejano de aquí [Valle de Aosta]. Que María ayude a cada cristiano a encontrar a Dios en el silencio de la oración.