Iglesia al día

" "La mano abierta expresa, tengo espacio también para ti. Te comprendo... Si abro mi mano muestro que vivo con paz y alegría” "
Mons. Martín Krebs (Nuncio Apostólico en el Uruguay)

Acompañar, escuchar y aprender de los sacerdotes de Montevideo, se propone el nuevo Obispo Auxiliar

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El Obispo electo con un grupo de seminaristas

“Un movimiento interior fuerte que sentí y que lo puedo compartir, es el estar cerca de los hermanos sacerdotes”. Ese es uno de los primeros propósitos que el recientemente nombrado Obispo Auxiliar de Montevideo, P. Luis Eduardo González, se plantea al imaginar su nuevo servicio.

“Trataré de estar de la mejor forma para escuchar, para aprender de la experiencia que van viviendo en cada parroquia, en cada comunidad, y entre todos poder dar lo mejor por el Señor y evangelizar con alegría y esperanza”, subrayó en la entrevista concedida al programa “Cristianos hoy”, que se emite desde la Diócesis de San José de Mayo, por Radio María Uruguay, el día siguiente a su nombramiento.

La conversación con el Obispo electo fue telefónica, debido a que se encontraba de salida comunitaria en la Diócesis de Maldonado-Punta del Este con algunos seminaristas, acompañándolos en su calidad de Rector del Seminario Mayor Interdiocesano. En el diálogo repasó su historia, comentó los entretelones de cómo recibió la noticia, compartió sobre su vida previa al ingreso al Seminario, y cómo se proyecta en esta nueva responsabilidad pastoral.

¿Cuál es la reacción de la gente de Maldonado ante tu nombramiento como Obispo Auxiliar de Montevideo? 

Sí, hay sentimientos como encontrados. Por un lado la alegría del nombramiento, y al mismo tiempo algo de tristeza por la despedida.

¿Por qué el Obispo electo tiene solo 9 años de cura? 

Porque ingresé al seminario a los 29 años. Releyendo la historia de uno a la luz de la fe, voy descubriendo, cada vez más, que el llamado siempre estuvo. Desde niño en el colegio, queriendo ayudar siempre en el altar, 4 o 5 años de monaguillo. Después de joven no tan cerca, pero más tarde llegó el momento de la Confirmación, que me volvió a introducir en la práctica de la vida de la fe, el acercarme a la parroquia, a los grupos juveniles. La vida va pasando, uno va tomando otras decisiones, y por eso, escuchar el llamado, responderle al Señor, fue como tomando su tiempo.

¿Cómo era tu vida antes de entrar al Seminario? 

Considero que era una vida normal, todo el mundo puede decir lo mismo (risas). Normal en el sentido de prepararme para formar una familia, poder estudiar, tener una profesión. Tenía mi grupo de amigos, jugaba al fútbol, me gusta mucho el fútbol.

¿Tuviste novia?

Sí, claro. En mi vida tuve novias. En la etapa del liceo los primeros noviazgos, de otra época también. No estaban las redes sociales. Estamos hablando de los años 80. Después más grande, formalmente tuve novia pero no compartíamos la fe y eso creo que también influyó. Esa motivación interior que yo tenía, si no está complementada en la relación de noviazgo no es tan fácil.

¿Cómo fue recibir el nombramiento de Obispo Auxiliar? 

Fue una sorpresa. El Nuncio me llamó para transmitirme el sentir del Papa Francisco de que quería que asumiera como Obispo Auxiliar de Montevideo. En el momento mientras me hablaba me preguntaba qué estaba pasando y qué significaba, con mucha inquietud interior y asombro. Impactado. Pero al mismo tiempo, en la charla que fue muy fraterna, a las preguntas que yo le hacía, sobre todo el por qué a mí, o esta situación de que yo soy de otra Diócesis, me fue animando y me ayudó a entender que la fidelidad a la Iglesia pasa también por las respuestas que uno va dando en los momentos que Dios quiere, no en los momentos que uno decide. Por providencia de Dios, al otro día de este llamado comenzaba ejercicios espirituales que me animaron mucho y ahí el Señor me fue consolando, fui sintiendo mucha paz y hacia el final alegría. Una vez que se supo la noticia el cariño de la gente me fue animando.  Me llamó gente de una Diócesis y de otra, los sacerdotes, muchos amigos que hace años que no sabía de ellos, de la época del liceo, del colegio y de la facultad. Hoy me siento con mucha alegría y esperanza de lo que yo pueda aportar.

¿Cuándo va a ser la Ordenación Episcopal?

El Domingo 17 de junio, a las 17 horas en la Iglesia Catedral de Montevideo. Cuento con la oración de todos.

¿Cómo te imaginas Obispo auxiliar de Montevideo? ¿Vas a seguir como Rector del Seminario?

Con el nombramiento también viene la petición de que permanezca en el Seminario como rector. Me imagino trabajando allí, con el equipo de formadores, los seminaristas y en lo que me vaya pidiendo el Cardenal en situaciones concretas que pueda necesitar la Diócesis. En celebraciones, reuniones y tendremos que ir viendo paso a paso lo que me van pidiendo. Imagino una actividad intensa como ha sido hasta ahora y también conociendo de a poco e integrándome a lo que para mí es una nueva realidad diocesana.

Conocer y acercarse a los sacerdotes debe ser para un nuevo Obispo, que además está llegando a la Diócesis, una de las primeras preocupaciones… 

Si, sin duda. En los ejercicios espirituales, un movimiento interior fuerte que sentí y que lo puedo compartir, es el estar cerca de los hermanos sacerdotes. En ese sentido trataré de estar de la mejor forma para escuchar, para aprender de la experiencia que van viviendo en cada parroquia, en cada comunidad, y entre todos poder dar lo mejor por el Señor y evangelizar con alegría y esperanza.