Iglesia al día

" Cristo vive. Él es nuestra esperanza y la juventud más hermosa de este mundo. Todo lo que toca se hace joven, se hace nuevo, se llena de vida. Por lo tanto, las primeras palabras que quiero dirigir a cada joven cristiano son: ¡Él vive y te quiere vivo! "
Christus vivit

Fue ordenado el segundo Diácono Permanente de la Diócesis de San José

El sábado 17 de noviembre, en la Basílica Catedral y Santuario Nacional de San José, fue ordenado Diácono Permanente Juan Carlos Curcho.

Mediante la plegaria de ordenación y la imposición de manos, el Obispo de San José, Mons. Arturo Fajardo, ordenó al segundo Diácono Permanente de esta jurisdicción eclesiástica.

Curcho nació en San José,  tiene 65 años de edad, está casado con Ángeles Tassara  y tienen un hijo, Carlitos.

Una gran cantidad de fieles de la comunidad de San José y de otros lugares de la Diócesis, amigos y familiares, acompañaron a Juan Carlos en este especial momento de su vida.

El Padre Nelson González, Vicario General de la Diócesis, fue el encargado de presentar al Obispo el nuevo diácono: “hace muchos años que conozco a Juan Carlos, a su familia, y doy fe de su amor por la Iglesia, su sentir con ella. En esta parroquia es donde ha demostrado su capacidad de entrega y perseverancia, y en particular en la Capilla Virgen de los Treinta y Tres en el Barrio Dotta”.

Mons. Fajardo reflexionó en su homilía sobre el Evangelio proclamado, un relato de San Juan, donde se llama a Jesús como “Buen Pastor”. “En este Evangelio nace la ‘pastoral’ de la iglesia, nace de los mismos sentimientos de Jesús de Buen Pastoral, de Él tenemos que aprender todo y siempre nos queda grande”, señaló el Obispo.

Al comienzo del rito de presentación del nuevo diácono el Obispo pregunta si es “digno” de servir en este ministerio y el Obispo aseveró que “el Señor es el que nos hace dignos, el que da la vida por sus ovejas”, este Evangelio tiene una particular vinculación del Salmo 22, el cual “ha dado más consuelo que bibliotecas enteras”, recordó Mons. Fajardo. “Jesús nos acompaña en el camino, a nada le temo, no por nuestra fuerza, reconocemos la fragilidad, pero él va con nosotros y nos acompaña, esa es la certeza de los cristianos, de la iglesia, no estamos solos, es la promesa del Señor. Somos amados incondicionalmente por Dios, el cual no nos quiere por buenos y bellos, porque nos quiere nos hace buenos y bellos”, reflexionó.

Más adelante el Pastor remarcó que “…todos los que tenemos una actividad en la vida de la iglesia, debemos recordar siempre que somos servidores de Cristo, no de una institución, no de una burocracia eclesial, no de una realidad pastoral pesada, somos servidores de Aquel que nos dice yo no los llamo siervos, sino amigos, como servidores de Cristo, somos servidores de la Iglesia”.

Este ordenación diaconal se realiza a pocas semanas de iniciado el Año de la fe, convocado por Benedicto XVI y el Obispo contextualizó esta celebración y el acontecimiento que toda la Iglesia universal comenzó el pasado 11 de octubre: “Juan Carlos te ordenadas en el contexto de renovación y nuevo envío, de misión, en el Año de la fe, ‘reencantarnos’ en la nueva evangelización, a la ‘conmoción pastoral’ a la que nos invita Aparecida, en la clave de discipulado y misión”.

El Año de la fe,  recuerda los 50 años del Concilio Vaticano II y los 20 años de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica. En este sentido, el Obispo recordó que fue el mismo Concilio el que restableció el Diaconado Permanente como servicio particular, “este ministerio constituye un enriquecimiento importante para la misión de la Iglesia, hombres que realizan en la iglesia, un ministerio de servicio, de diáconos”.

Citando a San Policarpo y al Documento de Aparecida, el Obispo recordó los servicios y tareas de un diácono permanente. Los Diáconos proclaman el Evangelio en las celebraciones y asisten al Obispo y sacerdotes en el Altar. Pueden administrar los sacramentos del bautismo, del matrimonio y bendecir, además pueden llevar la comunión a los enfermos y estar comprometidos con obras de caridad y de asistencia social.

“Aparecida habla de que los diáconos  discípulos-misioneros de Jesús Servidor. La doble sacramentalidad del diácono, el matrimonio y el del orden”, indicó.

Juan Carlos pasará a integrar el cuerpo diaconal de la Diócesis que había iniciado Ruben Velázquez, primer diácono permanente de la comunidad diocesana, ordenado el 3 de octubre de 2009.

Al final de su homilía, el Obispo agradeció la compañía de su familia y evocó al hermano del nuevo Diácono, también diácono permanente, fallecido recientemente, “en el misterio de la comunión de los santos Miguel Ángel, te acompaña hoy”.

Continuando con el ritual de ordenación, Juan Carlos y su esposa Ángeles, expresaron su compromiso con este nuevo servicio en la Iglesia. Seguidamente, Mons. Fajardo impuso las manos al nuevo diácono y recitó la oración de ordenación. Posteriormente, se hizo entrega al nuevo diácono del libro de los Evangelios y el de la liturgia de las horas, además, sus familiares acercaron la estola y dos sacerdotes fueron los encargados de colocarla en diagonal como la usan los diáconos.

En el momento de la acción de gracias, Juan Carlos agradeció a todos con los que se ha encontrado en el camino, particularmente a su esposa Ángeles “de cuyo amor nació Carlitos, como bendición y regalo de Dios”.

“Gracias Señor Jesús por tanta gente dispuesta al servicio de los hermanos con total desinterés y apoyo; que el Señor me dé la gracia para seguir éstos ejemplos de entrega y amor a los demás. Gracias, gracias Señor Jesús por estar en tu camino”, concluyó su acción de gracias el nuevo diácono.

Luego de la emotiva celebración, toda la comunidad saludó al nuevo diácono permanente y compartió un brindis en los salones del Hogar Católico.