Iglesia al día

" Hoy más que nunca, nuestras sociedades necesitan “artesanos de la paz”, mensajeros y testigos de Dios Padre que quiere el bien y la felicidad de la familia humana. "
@Pontifex_es

Ecos del Pre-Congreso de la Familia y la Vida

Este fue el título del Pre-Congreso de la Familia y la Vida celebrado en Maturana el pasado 4 de agosto. Se inició con un panel en el que los expositores desarrollaron el tema: “la familia patrimonio de la sociedad uruguaya”, desde la perspectiva histórica, social, antropológica y jurídica.

Luego del intervalo, en el que se pudo tomar contacto con los materiales de diversas librerías que concurrieron con materiales sobre la familia, se inició un segundo momento, como fiesta de testimonios. Movimientos, zonas pastorales y experiencias parroquiales brindaron sus experiencias de pastoral familiar.

El encuentro concluyó con la explicación del P. Ricardo Ramos sobre el ícono de la Sagrada Familia, realizado por él. El Obispo Auxiliar de Montevideo, Mons. Milton Tróccoli hizo el cierre de este encuentro tan rico y esperanzador para la Pastoral de la familia y la vida  de la Arquidiócesis. 

Perspectiva histórica

Desde la visión histórica, señaló el Dr.Pedro Gaudianoque ya en el siglo XVIII, se da una profunda identidad católica en nuestras raíces: una sociedad compuesta de negros, mestizos y españoles que compartían un modo de vida inspirado en el cristianismo, que celebraba la Misa, devota de la Virgen del Rosario y del Carmen. Una familia típica fue en la que nació José Gervasio Artigas de una profunda espiritualidad franciscana. En el siglo XIX se da, por una fuerte inmigración y la entrada de la masonería en nuestro territorio, un proceso de secularización  que culmina con la separación de la Iglesia y el Estado. Y al mismo tiempo, un aporte al mundo de la educación con la llegada de congregaciones religiosas y la intensa actividad pastoral de Mons. Jacinto Vera y Mons. Mariano Soler. A mediados del siglo XX surge en Uruguay el Movimiento Familiar Cristiano (MFC), en 1950, impulsado por el P. Pedro Richard y se extenderá por toda América Latina. Se da un fenómeno crucial en la Iglesia mundial: el Concilio Vaticano II, que, entre otros textos, plantea en su documento Gaudium Spes que “la familia es escuela del más rico humanismo”. En  nuestra sociedad siguen surgiendo iniciativas en favor de la familia, como el Centro de investigación y estudios familiares (CIEF) en 1965. En  el siglo XXI se está dando un proceso de deterioro social en el que la familia es especialmente vulnerable. Nos queda como un camino privilegiado de recuperación social si reasumimos la familia, célula básica de nuestra sociedad, como el ámbito natural de humanización.

Perspectiva social

El sociólogo Ricardo Alberti planteó una buena noticia: la familia siempre se va a mantener porque es el único grupo que siempre ha sobrevivido en la historia. Al mismo tiempo hay una mala noticia y es que, al mismo tiempo, puede ser una buena oportunidad: la familia está buscando cómo asumir su lugar en la sociedad, está en una etapa de crecimiento. ¿Qué herencia nos ha dejado la familia uruguaya de ayer, que nos configura hoy en esta etapa de profundos cambios históricos? El patrimonio es multicultural fruto de las emigraciones, separada por motivos económicos, con fuertes lazos familiares, que ha acompañado los procesos culturales de nuestra sociedad. Se ha formado un modelo de familia unificado: la familia es lo primero. Tiene algunas características especiales: se la ve como un ideal, es multigeneracional que se ensambla y está unida en situaciones específicas. Está incorporada en el concepto de felicidad como proyecto de vida, punto de apoyo y cuidado de sus integrantes. Sigue siendo muy sólida en sus funciones de estructura y mantenimiento de vínculos. Este modelo es el norte al que aproximarnos. 

Perspectiva antropológica

El matrimonio de Daniel Campón y Patricia Todeschini planteó el matrimonio y la familia desde una dimensión cristiana en la que nació nuestra sociedad de profundas convicciones y tradiciones cristianas; como patrimonio generacional. La familia sigue vigente hoy como valor primordial, como ámbito propicio para el desarrollo humano, lo que se ha llamado la ecología humana; ámbito para el encuentro, la unidad y la vida comunitaria con la dignidad propia de la persona humana. Ante la realidad social tan compleja que hoy nos toca vivir, ¿estamos ante el ocaso de la familia? Estamos ante situaciones familiares que no responden al diseño del Creador, para los creyentes, que no están alineadas con la ley natural para quienes no tienen fe. Se dan fragilidades de vínculos humanos, que se esfuman: amor líquido. Si la familia se basa en un amor sólido, es decir los que permanecen como el amor, la entrega, el compromiso típicos del amor matrimonial, esa familia va a humanizar y personalizar nuestra sociedad. ¿Seremos capaces de asumir esta crisis para trasmitir la verdad, la bondad, la belleza de ese amor natural que reconocemos en el matrimonio y la familia? ¿No será que más que ante el ocaso de la familia estamos ante un nuevo amanecer? La respuesta la podemos encontrar en una antropología personalista: ver al hombre como persona. Como dice el Beato Juan Pablo II: “Solamente si la verdad sobre la libertad y la comunión de las personas en el matrimonio y la familia recupera su esplendor empezará verdaderamente la edificación de la civilización del amor y será entonces posible hablar con eficacia, como lo hace el Concilio, de promover la dignidad del matrimonio y la familia”. El matrimonio, entre el hombre y la mujer es una realidad arraigada en la complementariedad de los sexos y orientada a la procreación. Va más allá de culturas e ideologías hundiendo sus raíces en el origen mismo del hombre creados varón y mujer. Es la familia el lugar de la formación del capital humano integral, la gran formadora de personas.

Perspectiva Jurídica

El Dr. Pedro Montano aportó la perspectiva jurídica a favor de la vida. La familia es la cuna de la vida, siempre ha sido así en nuestro derecho positivo desde sus más tiernos albores, como en la Constitución de Cádiz de 1812. ¿Hay una consagración explícita en la Constitución del derecho a la vida? ¿Puede privarse de este derecho y desprotegerse por ley? No hay un planteo explícito porque el derecho a la vida es preexistente a la Constitución, no depende de la voluntad del Constituyente, es inherente a la persona humana. El artículo 7 lo supone, y por eso plantea las consecuencias: proteger los derechos humanos del ciudadano que son supra constitucional e incluso supranacional. El Pacto de San José de Costa Rica obliga a los legisladores a tener leyes que protejan la vida. Tampoco puede haber una ley que prive del derecho a la vida porque se supone independiente de la voluntad del soberano al ser prexistente, inherente a la persona humana. Existe el derecho a la vida reconocido por la Constitución y obliga a protegerlo. ¿Hasta qué punto puede desprotegerse el derecho al goce de la vida humana? La Suprema Corte ha dictaminado, el año 2000, que el único derecho absoluto es el de la vida, explicitado en la Constitución en el artículo 26, al plantear la pena de muerte. La ley no puede legitimar acciones directas contra la vida y no puede defender, sin ningún derecho, al precio de eliminar una vida humana.

Fiesta de los testimonios

En un primer momento movimientos, tales como, la Fraternidad Contemplativa María de Nazareth, Familias nuevas (Focolarinos), Carisma matrimonial en familia, El Alfarero y Schoenstatt compartieron su carisma desde la dimensión del trabajo pastoral con las familias. Fue una riqueza poder conocer la riqueza de sus experiencias: la vida de familia desde una perspectiva contemplativa y de oración, el trabajo con novios, familias y viudos promoviendo la unidad y concordia en las distintas situaciones familiares, trabajar en mejorar la relación de las parejas, el trabajo de incorporación a la vida comunitaria de familias en segunda unión, asumir el apostolado misionero teniendo a María como modelo de amor.

También las zonas pastorles 7 y 8 brindaron su testimonio del camino realizado hasta alcanzar una coordinación de la pastoral familiar en las zonas, impulsada por un equipo de matrimonios representantes de cada comunidad parroquial. Este camino ha llevado a lograr realizar encuentros zonales, retiros espirituales y la elaboración de un boletín mensual on line. Se subrayó la importancia de los sucesivos encuentros de los Referentes parroquiales que se han ido realizando en  Casa Vianney como oportunidades para descubrir, profundizar y asumir las familias su ministerio en la pastoral familiar.

Las parroquias hicieron conocer sus experiencias particulares en torno al trabajo con familias: una experiencia de parroquia que logra integrar la catequesis de niños con sus familias, logrando una actividad coordinada entre Catequesis y Pastoral familiar, en la parroquia del Inmaculado Corazón de María. En el caso de San Alejandro la experiencia de un grupo de familias integradas a la pastoral parroquial que promueve un espacio de reflexión, celebración y oración festiva.

Valió la pena

Se leía en las caras, al concluir, y se pudo constatar en los comentarios, que este Pre-Congreso ha sido una experiencia no sólo de conocimiento de experiencias de pastoral familiar y profundización de un tema, sino una oportunidad para enriquecer y continuar impulsando el camino que se viene realizando en la Arquidiócesis hacia una Iglesia familia de familias.

Publicado en Quincenario “Entre Todos”, N° 285