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La Iglesia en los medios “No tener en cuenta opinión del padre es pecar en exceso de feminismo”

ECOS.LA/UY |

El abogado Federico Arregui quiere modificar la ley de interrupción voluntaria del embarazo, porque la considera arbitraria.

“No tener en cuenta la opinión del padre es pecar de un exceso de feminismo”, dijo el abogado Federico Arregui, patrocinador de la demanda contra el proceso de interrupción de embarazo que está ahora en etapa de apelación en Soriano. Entrevistado por ECOS, el letrado sostuvo que la ley de interrupción voluntaria del embarazo debe ser modificada y que “puede ser perfectible, los legisladores no son enviados de Dios”.

Su cliente no renuncia al niño porque “no es una cosa”, dijo. “Los dos son adultos y uno en la vida tiene que hacerse responsable de las decisiones que toma. Si uno va a tener relaciones con una mujer o un hombre y concibe un hijo hay que hacerse responsable”, afirmó.

Para el abogado, que este miércoles presentó el expediente ante la Suprema Corte de Justicia, “este no es un tema de derecha o izquierda, de machistas o feministas, es algo puramente jurídico. Que organizaciones feministas lo hayan tomado como propio, porque la sociedad está dividida, es su tema”. Además, dijo que trabaja en forma honoraria en este caso.

También este miércoles Arregui entregó su respuesta a la apelación presentada por la defensa de la mujer y destacó su “buena voluntad”, ya que tenía tiempo hasta el viernes para hacerlo. En la misma, reafirmó los conceptos presentados en la demanda inicial sobre el incumplimiento de los requisitos establecidos por la ley para la interrupción de un embarazo.

De todos modos, dijo que le llama la atención que ahora la otra parte presente un recurso por una lesión en el útero que impediría continuar con el embarazo, según trascendió en la prensa.

“No se presentó la historia clínica de la mujer cuando correspondía y ahora me entero que quieren presentar documentación de que la mujer tiene una lesión en el útero. ¿La semana pasada no tenía nada? ¿Ahora tiene una lesión que le impide tener un embarazo normal? Nada se dijo al contestar la demanda, ni en la audiencia, ni en el recurso de apelación. No digo que sea mentira, pero me llama poderosamente la atención”, enfatizó.

Una vez que se expida el tribunal que tiene a su cargo la apelación de la madre contra el fallo de la jueza Book no habrá más instancias de reclamo. Arregui aseguró que tanto él como su cliente acatarán lo que se defina, pero recordó que sigue en marcha la acción de inconstitucionalidad que presentó contra la ley.

El abogado es consciente de que hay muchos padres que incumplen con sus hijos, pero asegura que este no es el caso. Su cliente desea hacerse cargo de su hijo y “plantea que lo críen juntos, como una pareja separada y él se hará cargo de todo lo que le corresponde”. Además, resalta que “la sociedad ha cambiado mucho y los padres hoy cumplen otros roles que no tenían antes. Entonces si no hay dogmatismos se podría modificar la ley”, opinó.

Religión y derecho a la vida desde la concepción

“Con la presentación que realicé ante la Suprema Corte se puede ver que no existió motivación religiosa y que el fallo se funda en la ley. De ahí surge la mentira, las injurias que se dijeron de que la jueza decidió en base a convicciones religiosas. Se ha querido embarrar la cancha, ensuciar a la jueza y eso es deplorable”, enfatizó.

Ante las críticas recibidas, el letrado sostiene que su postura no tiene motivaciones religiosas, sino que al igual que la jueza del caso, Pura Concepción Book, se basa en lo que considera errores de procedimiento en la defensa de la mujer. ECOS accedió a una copia de la demanda y la apelación, donde figuran los certificados de las consultas realizadas por la embarazada en su mutualista en el marco del proceso de interrupción voluntaria de embarazo. Los documentos no tienen fecha ni firma de los profesionales intervinientes. Solo figura la firma de la mujer.

En su sentencia, la jueza Book había afirmado que “la continuación del procedimiento tal como surge de autos probado sería ilegítima porque la ley exige determinados requisitos formales que no se cumplieron, porque no surgen asentados del “formulario” presentado: constancia de asesoramiento integral, y en los otros tampoco surge constancia de haberse expuesto las razones que impiden”.

Uno de los puntos más polémicos de la sentencia de la jueza Book fue su defensa del derecho a la vida del nonato desde el momento de la concepción, un tema central en la discusión que derivó en la aprobación de la ley. Arregui está de acuerdo con ese punto. “Yo parto de la base de que el concebido es una criatura humana y si el padre está dispuesto a hacerse cargo habría que modificar ese aspecto. Un hijo es de la mujer y del hombre, yo soy papá, y mis hijos también son míos desde el momento en que fueron concebidos”, dijo.

En su opinión, que la ley no considere que el derecho a la vida se adquiere en el momento de la concepción “es algo arbitrario que puso el legislador” y señaló que así como militó contra la Ley de Caducidad, que también le parecía arbitraria, ahora tiene que trabajar para que se mejore una norma que no considera correcta. Sin embargo, aclaró: “no quiero que caiga, quiero mejorarla”.