Iglesia al día

" En este tiempo de pandemia, que dejó sin efecto o en suspenso tantos proyectos personales y colectivos... damos, en primer lugar, gracias a Dios por todo lo bueno que hizo surgir en los corazones de hombres y mujeres de nuestra tierra. En todo ello encontramos motivos de esperanza. "
Mirando con Dios este tiempo

La Iglesia en los medios “No desalojar al feto que no pidió venir”

WWW.180.COM.UY |

La objeción de conciencia consagrada en la ley que despenalizó el aborto generó problemas de atención en algunos departamentos del interior. Dos de las tres cátedras de ginecotocología se oponen. Washington Lauría, grado cinco y responsable de la cátedra de giencotodocología B, está en contra de varios aspectos técnicos del decreto, pero también dijo a No toquen nada que es creyente y eso influye en su postura. Además, sostuvo que la aceptación social que algunos le adjudican al aborto está relacionada con “la pérdida de valores de la sociedad”.

Por: Emiliano Zecca

De las tres cátedras de ginecotocología, dos responsables se oponen al decreto y el restante, el subsecretario de Salud Pública, Leonel Briozzo, lo apoya.

Justo Alonso, responsable de la Cátedra de Ginecotocología C, lo rechaza con argumentos técnicos y por falta de consulta para la redacción del decreto. Alonso se quejó de que se les impusiera un reglamento que se entromete en la relación médico paciente.

Washington Lauría, responsable de la Cátedra B de ginecotocología, sostuvo en contra que estaba en contra porque la ley no es una solución al problema de fondo. “Se tienen que adoptar políticas sociales y evitar el embarazo no deseado, y no desalojar al feto que no pidió venir. Hay que evitar que llegue al útero cuando no se planificó. Para eso se precisan programas de planificación familiar muy serios y estrictos, que deberían comenzar desde preescolares, con métodos anticoncepcionales. Fomentar la maternidad, la paternidad y la sexualidad responsable y no optar por interrumpir una gestación donde hay una vida en juego”, explicó.

Lauría también dijo que le molesta que se reglamente el accionar médico, porque la objeción de conciencia solo incluye a la intervención, pero lo obliga a asesorar y acompañar durante el proceso. Esto existe desde 2008 por la ley de Salud Sexual y Reproductiva y no tiene que ver con la aprobación de esta ley.

Lauría dijo que su posición también se relaciona con su fe religiosa. “Yo soy creyente y eso sin duda influye. Pero más que eso, creo que acá hay un respeto por la vida, que va más allá de religiones, filosofía, ética y moral. Depende de la convicción personal que tenga cada uno sobre el valor de la vida. Yo, como ciudadano en primera instancia, después cómo médico y como ginecólogo tengo un concepto de la vida muy especial, que surge mucho antes del nacimiento. No admito, en lo personal que se hable con la liviandad que se habla de deshacerse del embrión cuando la madre no lo quiere. Sabemos que hay un montón de organismos no gubernamentales y grupos que pueden llegar a ayudar en caso de que la paciente no pueda solventar los gastos de un nacimiento no deseado o que no pueda hacerse cargo del producto de la concepción”, sostuvo.

Uno de los argumentos que manejan quienes están a favor de la ley es la aceptación social que tiene el aborto, que ni siquiera se denuncia como delito y que se practica regularmente pero de forma clandestina.

Para Lauría esto responde a un cambio en “la escala de valores”. “Viene variando tremendamente en la sociedad, sin ser una crítica a la sociedad. Se habla de la aceptación social y no se plebiscitó para ver qué opinión tiene la sociedad al respecto. Esto es una resolución de un grupo determinado dentro de las autoridades, no de la población en general. Se da por sobrentendido que hay un aceptación social, tal vez la haya. Ahora, si uno considera que es algo, no quiero decir ilícito, pero sí tremendamente irregular, no tenemos por qué estar de acuerdo y aceptarlo. El día de mañana hay una aceptación social sobre un acto delictivo y tenemos que estar de acuerdo con él. Sin querer decir que esto sea un acto delictivo, porque hoy por hoy es ley”, expresó.

Objeción “en masa”

El presidente de la Federación de Médicos del Interior (FEMI), Edgardo Mier, dijo que es llamativo que en Salto, Paysandú y Tacuarembó los ginecólogos objetaron la ley que despenaliza el aborto en masa. El problema es grave porque en el 70% de los casos los especialistas que trabajan en el interior lo hacen en el ámbito público y en el privado. Esto dejaría sin ginecólogos a esos departamentos. Para la Junasa, el servicio se debe brindar y eso es responsabilidad del prestador.