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La Iglesia en los medios Multitudinaria ceremonia de canonizaciones en el Vaticano

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Santo domingo

Unas 800.000 personas asistieron este domingo a la ceremonia de canonización de Juan XXIII y Juan Pablo II en el Vaticano. En Polonia, país natal de este último, la ceremonia se vivió como una fiesta nacional.

Según los cálculos, 500.000 personas abarrotan la inmensa plaza de San Pedro y su avenida de acceso, Via de la Conciliación, mientras unas 300.000 siguen el acontecimiento frente a 17 pantallas gigantes instaladas en lugares claves de Roma.

tras la misa de canonización de ambos pontífices, el papa Francisco se subió al papamóvil y recorrió la plaza de San Pedro y la Vía de la Conciliación, donde acudieron cerca de medio millón de personas para seguir el acto.

Francisco dedicó cerca de 40 minutos a saludar uno a uno a los representantes de las 93 delegaciones que hoy llegaron al Vaticano.

Y después, tras quitarse los paramentos litúrgicos con los que ofició la misa, se subió al papamóvil y recorrió una repleta plaza de San Pedro saludando a los fieles.

Al comienzo del trayecto el papamóvil se detuvo y se subió el alcalde de Roma, Ignazio Marino, que saludó con un cordial apretón de manos al pontífice.

Después el papa argentino continuó su recorrido en el jeep blanco y circuló por un carril libre de la Via de la Conciliación, la avenida que une Roma y Ciudad del Vaticano, para poder saludar a los peregrinos.

El pontífice llegó hasta el final de la avenida, casi hasta el Castel Sant’Angelo, para poder saludar así a las decenas de miles de personas que hoy abarrotaron San Pedro y sus aledaños, según las cifras que dio la oficina de prensa del Vaticano.

Tras la ceremonia, el papa Francisco agradeció a los fieles, a las delegaciones de los países y a los religiosos, su presencia en San Pedro para rendir homenaje a los santos Juan Pablo II y Juan XIII, “quienes contribuyeron de manera indeleble al desarrollo de los pueblos y de la paz”.

También tuvo palabras de agradecimiento “para todas las fuerzas del orden y las varias organizaciones, asociaciones y voluntarios”.

Polonia de fiesta

Polonia fue hoy el escenario de la otra canonización de Juan Pablo II, aunque para la mayoría de polacos el que fuera papa hasta 2005 ya era un auténtico santo, que apoyó al país en los años más duros del comunismo y guió al sindicato Solidaridad hasta la conquista de la democracia.

Desde ahora el santoral polaco ya cuenta con el patrón de los polacos libres, el mismo que en 1979, en Varsovia, iluminó a sus compatriotas con una homilía desafiante en pleno auge del comunismo.

“Sin el Papa Wojtyla no habría existido (el sindicato) Solidaridad, aquella experiencia única que nos unió en una lucha pacífica por la libertad”, dijo el histórico Lech Walesa, líder de aquella Solidaridad, premio Nobel de Paz y primer presidente de la Polonia democrática.

Hoy miles de polacos recuerdan a su papa, desde Varsovia hasta Cracovia, donde Karol Wojtyla fue obispo antes de convertirse en pontífice, pasando por su localidad natal, Wadowice, donde pantallas gigantes retransmitieron la canonización, mientras las calles están engalanadas con banderas nacionales y del Vaticano.

En Polonia el júbilo es prácticamente unánime y las voces críticas con la figura de Juan Pablo II casi inexistentes, ya que la figura del papa polaco no sólo es la de un líder religioso sino también la del artífice de la libertad.

“Su recuerdo nos da esperanza y fuerza, ojalá su espíritu esté presente en mi país y nos traiga la libertad en paz”, manifestó a Efe Olga Shechuk, una peregrina llegada desde el oeste de Ucrania para pasar estos días en la tierra de Karol Wojtyla, algo que también han hecho otros fieles de todo el mundo.

“Nos parecía bonito pasar estos días aquí, en el país del papa”, explicaba a Efe Carmen Álvarez, una turista española que compartió la canonización con otros cientos de polacos desde la plaza Pilsudskiego de Varsovia, el escenario donde en 1979 Karol Wojtyla pronunciaba la homilía que para muchos supuso el principio del fin del Telón de Acero.

“Nos dio esperanza, nos mostró la luz, tenemos que agradecerle lo que somos hoy, es un santo hasta para los que no creen en Dios”, dijo a Efe Marlena Wultanska, unas palabras que sintetizan la unanimidad que existe en Polonia a la hora de valorar el legado político de su papa, por encima de ideologías.

En el país no existen dudas sobre si Juan Pablo II ha sido canonizado demasiado rápido o si se enfrentó con decisión contra la pederastia en el seno de la Iglesia, tampoco sobre su relación con su amiga Wanda Póltawska o su visión moral para algunos críticos demasiado conservadora.

“Él siempre hizo lo que consideró correcto, era un santo pero también humano”, afirma tajante Marlena para poner fin a la conversación.

Como Marlena, miles de fieles se congregaban desde primerísima hora de esta mañana en los tres puntos principales donde se vivió hoy la canonización en Polonia: Varsovia, Cracovia y Wadowice, donde la basílica estaba repleta mientras su hijo predilecto subía a los altares tan sólo nueve años después de su muerte.

Junto con las misas y la retransmisión en vivo de la canonización, en otras ciudades como Poznan (oeste de Polonia) el tenor Plácido Domingo ofrece un concierto en honor a Juan Pablo II, incluyendo algunas obras especialmente compuestas a partir de poemas del propio papa.

En Breslavia (suroeste) tranvías y algunos edificios públicos muestran citas del pontífice, mientras en Cracovia se desplegó un espectáculo multimedia en los muros del palacio episcopal.

AFP/EFE