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La Iglesia en los medios Muertos, perseguidos y juzgados por reírse de Mahoma y el islam

EL OBSERVADOR |

Blasfemias. La película que encendió la ira en Medio Oriente no es la excepción

El local de la revista francesa Charlie Hebdo en París fue quemado en noviembre por satirizar al profeta. efe (archivo)

Desde que en 1989 el escritor británico de origen indio Salman Rushdie fuera condenado a muerte por su libro Los versos satánicos, considerado blasfemo, varios incidentes relacionados con la religión han desatado la indignación del mundo musulmán.

Fue el ayatolá Rujola Jomeini, quien el 14 de febrero de ese año, poco antes de morir, emitió una fatua (edicto religioso) en la que condenaba a muerte al autor, que hubo de esconderse, e incluso ponía precio a su cabeza. Ofreció US$ 3 millones para cualquiera de sus compatriotas que ejecutara la sentencia y US$ 1 millón para cualquier otro “buen musulmán” que segara su vida.

El supuesto pecado fue su reflexión sobre unos polémicos versículos que desaparecieron de El Corán porque según la propia tradición mahometana fueron inspirados por Satanás al profeta para confundirlo.

Más beligerantes e incisivas fueron las obras publicadas por la periodista italiana Oriana Fallaci, quien también hubo de sufrir la intransigencia de los más radicales. En 2002, poco después de los cruentos atentados del 11 de setiembre de 2001 en Estados Unidos, la reportera sacó a la luz La rabia y el orgullo, en el que comparaba a los “hijos de Alá” con las ratas.

Dos años más tarde, Fallaci azuzó la pira inquisitorial con otra obra, La fuerza de la razón, criticada por aquellos que consideran que existe una cruzada intelectual desde Occidente contra los mahometanos.

Algunas asociaciones internacionales, como el Movimiento contra el Racismo y por la Amistad entre los Pueblos, incluso decidieron llevarla ante los tribunales por algunas sentencias despectivas consideradas de carácter xenófobo.

Menor suerte tuvo el director de cine holandés Theo Van Gogh, apuñalado hasta la muerte por un joven musulmán marroquí el 2 de octubre de ese mismo año a causa de su documental Sumisión, en el que denunciaba la situación de la mujer en el mundo islámico.

Las caricaturas

Un año después, el 30 de setiembre de 2005, decenas de miles de musulmanes salieron a las calles de todo el mundo para protestar por la publicación en el diario conservador danés Jyllands Postem de una serie de caricaturas en las que se representaba a Mahoma con una bomba disimulada en el turbante.

Azuzadas por clérigos radicales suníes y chiíes, particularmente en Irán y Arabia Saudita, las protestas devinieron en asaltos a embajadas danesas en diversos lugares del planeta, que se repitieron durante dos años y segaron la vida de 48 personas.

El autor de las viñetas, Kurt Westergaard, se vio obligado a vivir desde entonces en la clandestinidad, hecho que no evitó que en 2009 un joven musulmán lograra entrar a su casa y lo amenazaracon un hacha.

De la indignación de los más puristas no se libró ni el papa Benedicto XVI, quien debió pedir perdón y volver a expresarse en seis comunicados por un discurso pronunciado en 2006 en la universidad alemana de Ratisbona, en el que citaba una palabras del emperador bizantino Manuel II Paleólogo.

La cita, en la que aludía a la religión mahometana como “malvada e inhumana”, desató una oleada de ira que incluyó el asesinato de una monja italiana en Mogadiscio, capital de Somalia, y la quema de varias iglesias.

En diciembre de 2008, el nivel de alarma terrorista alcanzó su punto más alto en Holanda, cuando el diputado ultraderechista Geert Wilders produjo una película crítica del Corán en la que alertaba acerca de los peligros del islam y que fue difundida por internet.

Dos años después, en abril de 2010, un diálogo en el que se aludía a Mahoma en la serie de dibujos animados South Park desató una agresiva campaña de denuncias desde la web Revolutionmuslim.com.

Quema de coranes

En 2011, la llama de la indignación la encendieron dos pastores de una iglesia de Florida, Terry Jones y Wayne Sapp, que emitieron un video en el que se quemaba un Corán.

La divulgación de las imágenes, unidas a unas provocativas declaraciones de Jones, tuvo como consecuencia una serie de atentados y ataques que mataron a varios ciudadanos de Estados Unidos y funcionarios de la ONU destacados en Afganistán.

Este año, el 20 de febrero, unas fotos en las que se podía observar a soldados estadounidenses en la base de Bagram, en Afganistán, quemando ejemplares del Corán causaron graves protestas. Argumentaron que quemaron los libros por error porque estaban confundidos con la basura y hasta el presidente de EEUU, Barack Obama, pidió perdón. Pero eso no evitó que en las revueltas murieran varias personas.

Cuatro meses después, Túnez fue escenario de otra movilización en contra de una exposición de arte, considerada ofensiva para el islam. Pereció una persona y hubo más de un centenar de heridos, además de 160 detenidos.

El último de estos incidentes ocurrió el pasado miércoles 12 tras la divulgación en internet de un video burlesco sobre la vida de Mahoma, cuyo autoría es objeto de controversia y que parece que fue filmado y producido en EEUU.

Las protestas, que se extendieron a unos 30 países del mundo musulmán, ya cobraron más de una decena de vidas, entre ellas la del embajador estadounidense en Libia, Chris Stevens, primer jefe de misión estadounidense muerto en un acto de servicio desde 1979. (EFE)

Líder de Hezbollah pidió continuar con las manifestaciones

El líder del grupo extremista libanés Hezbollah instó a mantener las protestas contra EEUU. Sheik Hassan Nasralá habló ante unas 500.000 personas que se reunieron para manifestarse pacíficamente en Beirut, Líbano, apenas un día después de que terminara la visita del papa Benedicto XVI.

“Este es el inicio de una campaña seria que debe continuar en todo el mundo musulmán en defensa del profeta de Dios”, dijo ante rugidos de apoyo.

“Mientras haya sangre en nosotros, no vamos a guardar silencio sobre los insultos contra nuestro profeta”.

En un mensaje que difundió el domingo, el líder consideró que la película estadounidense constituyó “un acto peor que la profanación del Corán y- en 1969-, ya que su objetivo es crear un conflicto interconfesional”. Ayer hubo un muerto en las protestas en Pakistán.

Bloqueo a YouTube

Ayer, Pakistán se sumó a lo que había dispuesto Afganistán y bloqueó el acceso a YouTube. Busca evitar que sus ciudadanos miren la película de la polémica y consuman contenido considerado blasfemo.