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La Iglesia en los medios MSP cuestiona a los objetores de conciencia que no son “reales”

EL OBSERVADOR |

ABORTO. Las autoridades afirman que falta “compromiso de conciencia” con usuarias y que hay objetores, sobre todo en el interior, que se dejan llevar por la corriente

En un Estado laico, uno no pensaría que 12 personas que trabajan juntas en tareas disímiles pensarán exactamente igual. Es un tema al que realmente hay que buscarle un porqué”, dijo a El Observador la encargada de Salud Sexual y Reproductiva del Ministerio de Salud Pública (MSP), Leticia Rieppi.

A la jerarca le “llama la atención” que en algunos departamentos del interior se haya generalizado la objeción de conciencia para realizar abortos al extremo de no contar casi con personal para ello, y sostiene que “seguramente” haya especialistas que “se dejan llevar por la corriente” de quienes se niegan a interrumpir embarazos.

“Yo sé que hay profesionales en Salto que realmente son objetores de conciencia y no tengo ninguna duda. Pero lo otro creo que es una situación de mancha en aceite. De ‘si todos objetan, objetamos’. No hay un compromiso al compromiso de conciencia, como tampoco lo hay hacia la objeción de conciencia”, agregó Rieppi.

El subsecretario de Salud, Leonel Briozzo –militante hace años a favor de la despenalización del aborto–, también ha argumentado varias veces a favor del “compromiso de conciencia”. “Debemos velar por la salud de nuestras pacientes y poner sus intereses por encima de los nuestros. El deber de conciencia primordial debe ser ayudarlas”, alegó en noviembre durante una cátedra abierta sobre el tema.

Sin embargo, puesta en marcha la ley empezó a emerger una avalancha de objeciones con cuestionamientos que van más allá de la dimensión ética del aborto y se centran en cuestiones prácticas o normativas, aunque todavía no se sabe cuántos objetores de conciencia hay.

A la jerarca le “da no sé qué” apuntar a quienes objetan por esos motivos “porque quiere decir que las posiciones son movibles dependiendo de quién esté en un lado o en el otro”. Pero confía en que si el MSP sigue “trabajando e insistiendo”, la situación se puede revertir.

Los motivos

Para Justo Alonso, ginecólogo titular de una de las tres cátedras de ginecología, uno de los motivos para objetar es que el decreto reglamentario “limita mucho la relación íntima médico-paciente” e invade la “confidencialidad” de la usuaria porque el médico debe registrar su cédula de identidad y pasar un registro al MSP.

También cree –y en esto coincide otro catedrático, Washington Lauría– que el hecho de “no haber sido consultados” influye en la “actitud” de muchos ginecólogos. Lauría también rechaza que el decreto prohíba al médico dar su opinión a la paciente.

Fuentes médicas del interior dijeron a El Observador que en Salto, Paysandú o Tacuarembó, la objeción es generalizada porque “te obligan a algo que socialmente te estigmatiza, te expone a complicaciones y no tiene ninguna protección”. Por ejemplo, algunos consideran “incauto” que los abortos se realicen en domicilio porque si surgen complicaciones, la responsabilidad recae sobre el médico tratante, que “queda regalado”. Además, se cumple aquello de “pueblo chico, infierno grande”: en lugares con pocos médicos, ninguno quiere pasar por “el abortista”, y menos cuando no ofrece ningún beneficio (se cobra como una consulta común).

A Rieppi le enoja que se diga que los servicios de salud sexual y reproductiva son “centros abortivos” y se “desconozca” el trabajo integral que hace dos años se hace allí. “Es inadmisible y una falta de respeto. Pero al no tener argumentos, terminamos en esas cosas”, acusó.

La especialista entiende el argumento de que realizar abortos “es meterse en problemas”, en el sentido de que el médico se expone a una “mujer dolida” y a una consulta “difícil”. Cree que el rechazo no es específicamente a recetar medicación abortiva, sino a “todo el proceso”.

Límites a la objeción de conciencia

lll Ni la ley de interrupción voluntaria del embarazo ni el decreto reglamentario ponen límites a la objeción de conciencia o establecen los motivos por los cuales se puede solicitar. La Sociedad de Ginecología, por su parte, adhiere a lo que opina la Federación Latinoamericana de Sociedades de Obstetricia y Ginecología (Flasog) en cuanto a los “elementos por los que uno puede objetar”. Según la Flasog, la objeción de conciencia “deriva del derecho a la libertad de conciencia y de religión”, y si bien se debe “reconocer”, también se debe “regular”. Su uso “no se puede extender a todos los funcionarios públicos ni tampoco a todos los privados” y “deben existir instancias de veeduría de la objeción de conciencia”. Además, la Flasog sostiene que “los médicos objetores de conciencia no deben estar al frente de servicios”