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Papa Francisco

Noticeu “¿Qué estamos diciendo nosotros de Jesús?”, planteó Mons. Tróccoli a la comunidad arquidiocesana

Foto Clara Planelles

Foto Clara Planelles

Los católicos rezaron por el Papa en la Misa de San Pedro y San Pablo

 

En una Catedral colmada por miembros de la comunidad arquidiocesana, que se congregó el 29 de junio para celebrar la Fiesta de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y el Día del Papa, el Obispo Auxiliar de Montevideo, Mons. Milton Tróccoli, instó a anunciar y compartir a Jesús, con actitudes y palabras, dado que “haberlo encontrarlo, es lo mejor que nos ha pasado”

En su homilía, el Obispo destacó el deseo de “renovar y ser Iglesia viva, alegre, confiada, esperanzada, que comunica y contagia esperanza”. Recordó que “Jesús está presente en su Iglesia, que nos sigue pastoreando por medio del Papa, que nos sigue animando a ponernos en el camino, en salida”. “Y ese mismo Jesús es el que hoy vuelve a preguntar a todos los cristianos lo que se leyó poco antes en el Evangelio: `¿Quien dicen ustedes que soy yo?´”, acotó. . “Tenemos que animarnos a responder con toda nuestra fuerza, con toda nuestra fe y nuestra confianza. ¿Qué estamos diciendo nosotros de Jesús?”, preguntó el Obispo invitando a la reflexión.

A las 19.30 h del miércoles, todas las luces de la Catedral Metropolitana de Montevideo estaban encendidas. Las de la nave central, las de las capillas laterales, también esas que parecen velas pero que están coronadas por una bombilla eléctrica. No quedó artefacto que no brillara para iluminar la Iglesia Matriz de la ciudad, donde se celebró la Solemnidad de los apóstoles San Pedro y San Pablo.

También la cantidad de celebrantes dio la pauta de la magnitud de la fiesta. Había unos 50 diáconos y acólitos, y cerca de 40 sacerdotes. Todos entraron en procesión mientras se entonaba la canción Pueblo de Dios interpretada por un coro convocado por el Ministerio Musical.

En esta solemnidad se reza de modo especial por el Papa y así se reflejó durante toda la Misa. Si bien quien presidió la ceremonia fue el Arzobispo de Montevideo, el Cardenal Daniel Sturla, la homilía fue pronunciada por el Obispo Auxiliar, Mons. Milton Tróccoli.

Tróccoli agradeció al Cardenal la “amabilidad” de confiarle el sermón y comentó que el Arzobispo le había argumentado que la gente seguramente estaría cansada de escucharlo. Aunque desde los bancos surgió un risueño “nooo”, todos escucharon con atención las palabras del Auxiliar.

Mons. Tróccoli comenzó con una descripción de los apóstoles protagonistas. Pedro, que había tambaleado, demostró luego una fe inquebrantable. Pablo, antes perseguidor de los cristianos, fue testigo del amor de Dios y no pudo callar su anuncio.

“Vamos a pedirle a Pedro que nos renueve con su fe para que podamos decir quién es Jesús. Porque Jesús nos sigue preguntando quién dice la gente que es Él”, aseguró, y mencionó que los cristianos quieren ser “Iglesia en salida, que no se encierra”. “No queremos ser agrandados ni achicados, como dijo el Cardenal en la Fiesta de San Felipe y Santiago”, agregó.

“Habernos encontrando con Jesús es lo mejor que nos ha pasado, tenemos que anunciarlo y compartirlo. En primer lugar con nuestras actitudes -el Año de la Misericordia nos invita de modo muy especial a vivir el Evangelio- y también con palabras. Estas tienen que iluminar, tienen que ser de verdad, de autenticidad. No palabras nuestras sino de Jesús. Para que podamos decir como Pablo: ‘No soy yo, es Cristo que vive en mí’”.

El Obispo Auxiliar recordó que el Señor está cerca de cada uno, en las cosas de todos los días. Dijo que es la alegría, la certeza y la confianza. Y que es, precisamente, quien impulsa a acercar el Evangelio a otras personas. “Queremos renovar y ser Iglesia viva, alegre, confiada, esperanzada, que comunica y contagia esperanza. Porque el Señor está cerca, está con nosotros, es la roca firme que nos sostiene”, dijo casi al final de su intervención.

Además de por la luminosidad, la ceremonia estuvo pautada por una música alegre, con gran protagonismo del órgano y las voces. Aunque concelebraron todos los ordenados presentes, quienes rodearon al Cardenal en el altar fueron Mons. Tróccoli, el secretario del Nuncio Apostólico, Mons. Rodrigo Balboa, el párroco de la Catedral Juan González y el vicario Pastoral, Daniel Kerber.

El Cardenal pronunció unas breves palabras hacia el final de la Misa. Recordó la importancia de rezar “por Pedro” en referencia al Papa. “Y esperamos que pueda venir a visitarnos”, deseó.

 

Milton

 

En base a la crónica publicada en  www.arquidiocesis.net