Iglesia al día

" En este tiempo de pandemia, que dejó sin efecto o en suspenso tantos proyectos personales y colectivos... damos, en primer lugar, gracias a Dios por todo lo bueno que hizo surgir en los corazones de hombres y mujeres de nuestra tierra. En todo ello encontramos motivos de esperanza. "
Mirando con Dios este tiempo

La Iglesia en los medios Mons. Sturla: “El lenguaje eclesial no llega, sobre todo a los ambientes más populares”

LA REPÚBLICA |

ENTREVISTA CON EL OBISPO DANIEL STURLA, DESIGNADO POR EL PAPA COMO NUEVO ARZOBISPO DE MONTEVIDEO

“Me siento bien en una casa con gente profesional y también me siento cómodo en un ranchito, con suelo de tierra, tomando unos mates”, así de simple es la persona y el mensaje del que, a partir del 9 de marzo, será el nuevo arzobispo de Montevideo.

Eran apenas unos minutos pasaditas las 10 de la mañana del sábado pasado, cuando, como buen uruguayo, tomando mi mate, llegué hasta la curia de la Arquidiócesis de Montevideo. Toqué timbre, y demostrando ya de pique su simpleza, Daniel, como insistió le dijera, me abrió la puerta, y tras un apretón de manos lanzó su primer comentario: “Qué bueno que trajiste mate, porque no me lo había preparado y es lo mejor para el desayuno. Yo tenía estas galletitas (de coco muy ricas) y una C… light, que no es lo más uruguayo, ¿no? (risas)”.

Así, sin ningún tapujo ni ceremonial fue mi primer contacto con le recientemente designado por el papa Francisco como nuevo arzobispo de Montevideo, cargo que asumirá oficialmente durante una misa matutina que se llevará cabo el próximo domingo 9 de marzo.

Tras ese arranque, LA REPÚBLICA dialogó, pero más que nada, conversó de todo, su vida, su vocación, sus ideas, proyectos, de los temas ‘espinados’ que nos tocan a todos por estos tiempos, y más que nada dejó verse tal cual es, una persona que busca ‘bajar’ la palabra de Dios, y que pretende hacerlo de manera simple, mediante una comunicación simple, llana, de tú a tú, ya que es la única forma que lo concibe por su formación salesiana y por como ve la vida.

¿Contame un poco de tu vida, tus inicios, tu familia, cómo llegaste a Dios y tu trayectoria dentro de la Iglesia Católica?

Soy el más chico de una familia de 5 hermanos. De una familia de clase media, mi padre abogado y mi madre ama de casa. Nacimos cerca del Parque Rodó y después nos mudamos a Pocitos. Estudié en el colegio San Juan Bautista y después al Juan XXIII a hacer los preparatorios. Luego empecé el profesorado de Historia y la carrera de Derecho, hasta que dejé todo a eso de los 19, casi 20 años, a fines de 1978, para entrar en la Congregación Salesiana.

¿Y dónde la fe católica?

Un padre fervorosamente católico y una madre hija de una mujer católica y un batllista anticlerical, por lo que ella se convirtió a la fe una vez ennoviada con mi padre. Era católica pero más fría, lo que es al revés en las familias uruguayas.

¿Hay antecedentes de sacerdotes en tus familias?

No.

¿Y cómo fuiste yendo hacia la fe?

De lo más relevante fue en 2º de liceo, si bien no fui a un colegio jesuita, entre a un grupo de Horneros y Castores. Allí iba a trabajar, a dar una mano en lugares que se necesitan. Pasé de ir a misa al compromiso. Tenía 14 años. Fui al Visca, al Cotolengo y a una cooperativa de viviendas en Colón a cargar ladrillos, aprendí a hacer la mezcla. Eran los comienzos de la obra La Huella. Hice el click. Conocí la obra de Jesús, y me quedó grabado en la cabeza una cosa que me dijo una chica del movimiento: ‘¿Vos has leído el Evangelio?’. Y le dije que claro, y me preguntó: ‘¿Pero todo de corrido’? Y le dije que no. Y entonces me dijo: ‘No sabés nada entonces de Jesús’.

Después me compré una Biblia y me leí los doce evangelios de corrido y ahí quedé impactado. Tras eso una compañera del liceo me dijo que debería ser cura, y en esos momentos, un sacerdote del colegio me propuso serlo. Lo pensé dos días y le respondí que no, que quería formar familia, tener otras opciones de vida. Y él me dijo, ‘bue, de esto no te voy a preguntar más’. El tema me quedó adentro, picando durante más de tres años. Otro hecho que me marcó fue la pérdida de mis padres, por enfermedades, cuando tenía 13 años, mi padre, y 16, mi madre. Era muy chico, y fue un golpe grande. Lo vivimos con mis hermanos con naturalidad.

Mi tutor fue Martín (quien fuera diputado nacionalista y falleciera en 1991), que tenía 22. Entre a los salesianos con casi 20 y en plena dictadura, lo que lo hacía un clima muy peculiar. Mi familia era muy política. También fueron importantes mis primeros formadores salesianos para facilitarme el rumbo. Luego de eso seguí todo el proceso salesiano, en los talleres Don Bosco, como mis prácticas. Seguí estudiando. Más tarde tuve funciones diferentes, de coordinación, docencia y estuve en el surgimiento del Movimiento Tacurú. Viví todo el proceso. El trabajo de ‘hormiga’ que se hace para llegarles a los chiquilines más pobres. Una tarea preciosa, de base. Fuimos, de a poco, entendiéndolos. Fueron tiempos del barrio Lavalleja, 40 Semanas, entre otros. También estuve con otros gurises, como cuando estuve de director del liceo Juan XXIII. Allí también haciendo el nexo de los jóvenes con la comunidad, y trabajábamos cerca de la cancha de La Luz.

¿Así fuiste construyendo tu trayectoria y reafirmando tu vocación?

Eso es parte de la formación salesiana, donde te tratás con todo el mundo. Eso ha sido bueno para mi vida. Me siento bien en una casa con gente profesional y también me siento cómodo en un ranchito, con suelo de tierra, tomando unos mates. Después ocupé el cargo máximo salesiano durante 3 años y fue una experiencia increíble, donde recorrí todo el país y aprendí mucho.

Una vida austera, de cercanía con la gente. También ocupé un cargo de dirección de los religiosos, lo que me permitió viajar bastante por Latinoamérica. Fui a países como Brasil, Haití o Angola en África. A fines de 2011 fui nombrado obispo auxiliar de Montevideo. Ahí conocí aún más la capital.

¿Cómo recibiste la noticia de que ibas a ser el nuevo arzobispo de Montevideo? ¿Te tomó de sorpresa, era previsible? ¿Te sientes con las aptitudes necesarias para ejercer el cargo?

Sabía que era uno de los posibles candidatos. Sé que tengo muchos límites, pero acá hay una realidad de fe, y que la entiendo desde ese lugar, desde que decidí ser religioso, y hacer voto de obediencia, pobreza y castidad. Uno solo no puede y con la ayuda de Dios, lo puede todo. Mi primera pregunta a un cura sobre la castidad era: ¿Cómo puede ser? Y me dijo ‘con la gracias de Dios’. Si no es creyente le buscará otra aplicación. Desde la fe se me ha limitado, pero con Dios lo haré. Es como dijo mi amigo el obispo de San José, Fajardo, ‘Dios no elige a los capaces sino capacita a los que elige’. Y en este caso creo que será así. De no ser elegido, pensé por varias razones que iba serlo otro, por más edad, experiencia.

¿Duran en sus cargos muchos años los arzobispos?

Sí. Cotugno estuvo 15 años; Gotardi 12; Partelli, 20; Barrieri 20; Aragón otros 20. Lo que pasa que en el mundo de hoy, 20 años… No sé cuánto voy a durar. Estoy en la mano de Dios. Además no se puede proyectar para 20 años en los días que corren.

¿Entonces cuáles son tus objetivos, tus metas para el arzobispado?

Escuchar, aprender, reunirme con la gente, con los curas, que son mis primeros colaboradores, lo que ya estoy haciendo. La gran prioridad es la prioridad de la Iglesia, evangelizar. En Uruguay tiene que ver en primer lugar con la comunicación. El lenguaje eclesial no está llegando, sobre todo a los ambientes más populares de Montevideo. Eso se ve al recorrer los barrios. El Señor regaló a la iglesia un Papa maravilloso, como es Francisco. Tenemos que aprender de lo que él está haciendo.

Acaba de sacar un documento fantástico que es “La alegría del evangelio”. Voy a tratar de aprender de ahí, ver nuestra realidad y meter para adelante. El tema es que la Iglesia está para anunciar a Jesús y procurar que todas las personas, desde la situación en que se encuentren, puedan recibir la gran noticia y vivir un encuentro personal con Jesús. Después viene la comunicación, la educación, y no tiene solo que ver con los colegios católicos. La Iglesia tiene varios centros en convenio con el INAU, como guarderías, CAIF, entre otras.

Sí, la colaboración de privados con el INAU ha sido muy buena.

Sin duda, y hay que apoyar esas iniciativas de colaboración del Estado y la sociedad civil, y los convenios. En ese sentido hay que seguir caminando, porque van más allá de una cuestión política, económica, del laicismo mal entendido, lo que tiene que primar es la persona. Más allá de la crisis educativa que se vive en el mundo y las particularidades que tenemos nosotros. Se hace mucho, pero se puede hacer mucho más. Lo que importa son los chiquilines.

En ese contexto, nos encontramos con una Iglesia Católica uruguaya que es la que menos fieles tiene, así que hay que hacer mucho para que vuelvan a los templos.

Sin dudas somos los que menos tenemos en porcentaje de población de toda Latinoamérica. La preocupación no va con que nos vaya bien en el ‘negocio’. Voy por el lado que los hombres son mucho más felices encontrando a Jesucristo y que las personas son mucho más felices viviendo el evangelio. Mi preocupación es cómo les puedo llegar con el mensaje de salvación del que soy portador. No busco que se llenen las iglesias, sino que haya más gente que descubra la alegría del evangelio.

En esa búsqueda de mejorar la comunicación imagino que está el uso de los medios, como radio Oriental que es propiedad de la Iglesia Católica.

La Iglesia ha tenido ya otras radios, como en el pasado con la Jackson. Acá somos diferentes a otros países, porque no tenemos muchos recursos. Tenerla no es algo fácil de administrar. En otros tiempos, la Iglesia tuvo al estar vinculada con la Unión Cívica, algo que generó mucha complejidad, un diario, el “Bien Público”, para defender los intereses de la iglesia. Hubo otro con BPC color, junto con el PDC. También ahora está radio María por Internet. Y en el interior también hay otras.

¿Conocés al papa Francisco? ¿Qué pensás de su gestión y su postura ante tantos temas tan polémicos?

Lo saludé medio minuto en Río de Janeiro el año pasado. Creo que ha sido un regalo de Dios para la Iglesia y para el mundo. Es un líder mundial fantástico y para la Iglesia es un viento fresco. Si tenemos a Francisco es porque Benedicto tuvo la visión y el coraje de renunciar. Fue un acto de humildad. No soy yo, es Jesús lo fundamental, se dijo. Había hecho una reforma interna muy grande.

¿Cuál es la relación de la Iglesia Católica con el poder y los partidos políticos?

No hay una relación orgánica con los partidos. Lo importante es tender puentes porque en todos los partidos hay muchos católicos. Crear un clima de diálogo. Es importante encontrarnos. En Uruguay somos pocos y nos conocemos. Y que los católicos que están dentro de la política encuentren el respaldo de su fe que necesiten en la Iglesia, dentro de la laicidad tan típica de nuestro país.

¿Y con el gobierno de nuestro país y en especial con uno de izquierda, es más difícil la consonancia?

Creo que no. Quiero encontrarme con el presidente y con el vice para conocernos. Cada uno en su rol. Todos tiramos para el mismo lado. Nos interesan los uruguayos desde cada perspectiva y bendito sea Dios que nos incluye a todos. Tengo amigos en todos los partidos más allá de los familiares por mi hermano (era del Partido Nacional).

Pedofilia, Aborto, Matrimonio Igualitario y Marihuana

Los temas polémicos

Y Sturla no rehuyó a dar su visión sobre varios temas que son “calientes”, y no solo para la Iglesia, sino para toda la sociedad.

¿Qué opinión te merecen las denuncias, algunas comprobadas y aceptadas por la propia Iglesia, de la existencia de sacerdotes pedófilos?

Es un drama humano, que lamentablemente está muy extendido y se encuentra en todos los niveles. Que haya pasado en la Iglesia es un escándalo, y el evangelio tiene unas palabras ‘escandalice a los pequeños’. Encaja muy bien en este tema. Es complejo, que nos ha tocado. Ha servido para purificar, y si en tiempos pasados se tapaba, como en las familias también pasaba.

Creo que la Iglesia ha evolucionado sobre esto, pero gracias a Dios es una página que se ha dado vuelta. Se sabe lo que hay que hacer y hay una absoluta claridad en decir que eso no puede ocurrir más, y si pasara, esa persona estaría afuera. Es el colmo de los colmos, porque se dio donde nunca tendría que haberse dado.

Cuando un niño o un adolescente pierden la confianza en quien más la tienen, la herida es enorme. La Iglesia aprendió.

¿Y el aborto? ¿Y el matrimonio igualitario?

Ya está, ya fueron aprobados. En el caso del aborto hubo un intento de derogación que fue desechado, miremos hacia delante. No estoy de acuerdo. He acompañado muchas veces el dolor de las mujeres y los padres en esos momentos. La Iglesia tiene que seguir apostando por la vida, desde la concepción hasta la muerte natural. En el caso del matrimonio igualitario pienso exactamente lo mismo que con el aborto. Y en lo del aborto, hay un tema de falta de esperanza, porque tenemos un problema de natalidad que es complicado en nuestro país y tenemos que preservar a todos los pequeños que tenemos.

¿Y en el caso de la regulación del mercado de la marihuana?

Entiendo que la marihuana les hace un daño bárbaro a los chiquilines. Según me han dicho y he leído, provoca una gran desmotivación al fumarla. La intención del gobierno me parece buena. Incluso otro legislador, Lacalle Pou había propuesto una iniciativa que iba en ese sentido. El fracaso de las políticas represivas es grande. No estoy de acuerdo con la ley, pero habría que ver.

No estoy cerrado. No tengo una opinión formada sobre la ley. Sí no quiero que se experimente con los humanos. No quiero abundar porque no sé mucho, pero tendría que hacerse una campaña enorme sobre su consumo, como se hizo con el tabaco para desestimular. La campaña antitabaco tuvo excelentes resultados. Ahí ya me gustaría más.