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Noticeu Mons. Sanguinetti invita a una súplica a Dios por lo males presentes este Domingo de la Misericordia

El Obispo de Canelones, Mons. Alberto Sanguinetti, invita a elevar una súplica confiada a Dios pidiéndole por todos los males presentes, el próximo Domingo de la Octava de la Pascua de Resurrección, de la Divina Misericordia.

“Mucho puede la oración hecha con fe y mucho más cuando es en la comunión de la caridad”, destaca el Obispo.

Mons. Sanguinetti anima a que esta súplica se haga de forma personal, con la familia o en comunidad, del modo que se considere oportuno.

En la Iglesia Catedral de Nuestra Señora de Guadalupe de Canelones el Obispo realizará la oración a las 15 h,  ante el cuadro de  Jesús de la Misericordia, que es copia fiel del que fue pintado bajo la dirección de Santa Faustina. Ese cuadro llegó a la catedral de Canelones directamente del Santuario de la Divina Misericordia de Vilna, Lituania por el Arzobispo de Vilna.

Los fieles podrán unirse a la oración del obispo a través de la transmisión vía Facebook Alberto Sanguinetti Montero.

 

INVITACIÓN A UNA SÚPLICA A DIOS NUESTRO PADRE 

POR TODOS LOS MALES PRESENTES,

el Domingo II de Pascua, de la Divina Misericordia

 

Queridos fieles de la Diócesis de Canelones:

La paz del Señor resucitado esté con ustedes.

Por medio de estas palabras los invito a que el Domingo de la Octava de la Pascua de Resurrección, de la Divina Misericordia, elevemos todos nuestra súplica confiada  a Dios, Padre de misericordia y Dios de todo consuelo, pidiéndole por todos los males presentes. Por Jesús misericordioso, que por nosotros murió y resucitado vive glorioso en el cielo, e intercede constantemente en nuestro favor, acerquémonos confiadamente al trono de la gracia, para obtener auxilio en el tiempo oportuno (Heb 4,16).

Mucho puede la oración hecha con fe y mucho más cuando es en la comunión de la caridad.

Cada persona y cada comunidad lo hará a su modo. Puede también sumarse la oración personal o en familia, a la forma comunitaria.

Con la esperanza de estar unidos en la oración y que el Señor quiera escuchar nuestros ruegos, los bendigo

+ Alberto, obispo de Canelones

Canelones, 15 de abril de 2020

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En la Iglesia Catedral de Nuestra Señora de Guadalupe lo haremos ante el cuadro de  Jesús de la Misericordia, que es copia fiel del que fue pintado bajo la dirección de Santa Faustina y nos fue enviado directamente  del Santuario de la Divina Misericordia de Vilna, Lituania por el Arzobispo de Vilna.

Será a las 15 hs.

(Invito a unirse en la oración por medio de Facebook Alberto Sanguinetti Montero)

Seguiremos el siguiente orden:

  1. Coronilla de la Misericordia
  2. Letanías del Papa Francisco en este tiempo.
  3. Oración a la Divina Misericordia
  4. Oración a la Virgen Santísima del Santo Padre.

 

 

ORACIÓN DE LA DIVINA MISERICORDIA

 Dios de gran misericordia, bondad infinita, desde el abismo de su abatimiento, 

toda la humanidad implora hoy tu misericordia, tu compasión, ¡Oh Dios!; y clama con la potente voz de la desdicha.

¡Dios de Benevolencia, no desoigas la oración de este exilio terrenal! 

¡Oh Señor!, Bondad que escapa a nuestra comprensión, que conoces nuestra miseria a fondo y sabes que con nuestras fuerzas no podemos elevarnos a Ti, te lo imploramos: 

Adelanta con tu gracia y continúa aumentando tu misericordia en nosotros, para que podamos, fielmente, cumplir tu santa voluntad, a lo largo de nuestra vida y a la hora de la muerte. 

Que la omnipotencia de tu misericordia nos escude de las flechas que arrojan los enemigos de nuestra salvación, para que con confianza, como hijos Tuyos, aguardemos la última venida (día que Tú solo sabes). Y esperamos obtener lo que Jesús nos prometió a pesar de nuestra mezquindad. 

Porque Jesús es nuestra esperanza: a través de su Corazón misericordioso, como en el Reino de los Cielos.

Él, que por nosotros murió  y resucitó, de quien elevado en la cruz brotó sangre y agua, y ahora glorificado de su Corazón traspasado derrama las infinitas gracias de tu misericordia, que  vive y reina, por los siglos de los siglos. 

Amén