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" Me alegra que el tema elegido por la familia ecuménica para la celebración del Tiempo de la Creación 2020 sea 'Jubileo de la Tierra', precisamente en el año en el que se cumple el cincuentenario del Día de la Tierra "
Papa Francisco

Noticeu Mons. Sanguinetti exhorta a rezar pidiendo un milagro por intercesión del Venerable Jacinto Vera

Mons.-Sanguinetti

El pasado 6 de mayo, cuando se cumplían 134 años del fallecimiento de Mons. Jacinto Vera, y se anunciaba que el Papa Francisco aprobó el decreto por el cual se le declara Venerable en reconocimiento sus virtudes heroicas, el Obispo de Canelones, Mons. Alberto Sanguinetti, dirigió una Carta a los sacerdotes, religiosos y fieles de su Diócesis, en la que expresa la “alegría” que “embarga” su corazón, y exhorta “vivamente” a orar para que Dios haga un milagro por intercesión del Venerable, que derive en su Beatificación.

“Este hecho ha de ser un motivo de inmenso gozo para todo el Uruguay, pero lo es sin duda de un modo especial para Canelones”, destaca en su carta el Obispo que sirvió a la Causa con miras a la beatificación y canonización de Mons, Jacinto Vera durante 40 años. “Fui miembro y trabajé en la Comisión pro canonización de Mons. Vera desde fines de los años 70, cuando nos aprestábamos a celebrar el centenario de su muerte. Pero principalmente trabajé más de quince años de investigación y estudio, para escribir el extenso alegado, la Positio, que hiciera posible su proceso de canonización”, recuerda Mons. Sanguinetti.

Al repasar brevemente los hitos más importantes de la ejemplar vida del primer Obispo del Uruguay, Mons. Sanguinetti subrayó que “el Venerable Jacinto Vera, fue padre y patriarca de la Iglesia en el Uruguay, fundador del clero nacional, padre de los pobres: el hombre más conocido y querido por nuestro pueblo en la segunda mitad del siglo XIX”.

En su carta, el Pastor explica que “para que se le pueda dar culto público y litúrgico al Venerable Jacinto Vera la Iglesia pide un signo a Dios, un milagro, que pueda ser analizado canónicamente”. Por ello, el Pastor exhorta “vivamente a que, junto con la alabanza y la acción de gracias al Padre, se ore intensamente en las parroquias, colegios y diversas comunidades, en las familias e individualmete, pidiendo a Dios nuestro Señor, que haga el milagro por intercesión del Venerable Jacinto Vera, que permita a la Santa Iglesia inscribirlo en el número de los Beatos, a fin que podamos celebrar con gozo su fiesta litúrgica”. Para comenzar, el Obispo pide que en todas las Misas del próximo fin de semana, Domingo VI de Pascua, “se exprese la acción de gracias por nuestro Venerable y querido Padre Jacinto y se ore por la culminación de su causa de canonización”. Mons. sanguinetti presidirá la Misa a las 19 hs del Domingo 10 en la Catedral de Canelones, ocasión en que se cantará el Te Deum de Acción de Gracias al Señor

Alberto Sanguinetti Montero

Obispo de Canelones

EL VENERABLE JACINTO VERA

Mons. Jacinto

A los sacerdotes de la Diócesis,

a los religiosos y las religiosas

y todos los fieles en Cristo Jesús

Queridos hermanos:

Gracia, paz y gozo en el Espíritu Santo.

Hoy 6 de mayo, día del tránsito de Mons. Jacinto Vera, se publicó que el Santo Padre, nuestro Papa Francisco, aprobó el decreto por el cual se reconocen la santidad y las virtudes heroicas de Mons. Jacinto Vera, que en adelante ha de ser tratado como Venerable, es decir, digno de veneración por la santidad de su vida.

Este hecho ha de ser un motivo de inmenso gozo para todo el Uruguay, pero lo es sin duda de un modo especial para Canelones.

El Venerable Jacinto se crió en tierras canarias y en ellas trabajó con sus brazos. Su familia estuvo desparramada por Toledo, donde vivió e hizo su primera comunión, en Canelón grande, Santa Rosa y San Antonio, Canelones y San Jacinto

Su vida de servicio sacerdotal la entregó en la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe de Canelones, cuando su jurisdicción abarcaba desde Santa Lucía hasta Migues, Tala y San Ramón. En estas tierras se desvivió por llevar el Evangelio, dar gloria y culto a Dios, atender a los pecadores, cuidar a los enfermos, ayudar a los pobres, con dedicación a la instrucción de los niños y el acompañamiento de los ancianos.

Por cierto la santidad personal, su oración perseverante, su generosidad sin límites, su pobreza personal, su amor al prójimo y su caridad pastoral, continuaron creciendo, derramando la gracia divina todos los años que como Vicario Apostólico y primer Obispo del Uruguay se desvivió por la gloria de Dios y la salvación de su pueblo.

Así, el Venerable Jacinto Vera, fue padre y patriarca de la Iglesia en el Uruguay, fundador del clero nacional, padre de los pobres: el hombre más conocido y querido por nuestro pueblo en la segunda mitad del siglo XIX.

Habiendo vivido y muerto con fama de santo, ha culminado el largo proceso por el cual la Iglesia proclama el reconocimiento de su santidad y de sus virtudes heroicas.

A la alegría de todos, uno y comparto la mía personal que embarga mi corazón. Serví a su causa por casi 40 años. Fui miembro y trabajé en la Comisión pro canonización de Mons. Vera desde fines de los años 70, cuando nos aprestábamos a celebrar el centenario de su muerte. Pero principalmente trabajé más de quince años de investigación y estudio, para escribir el extenso alegado, la Positio, que hiciera posible su proceso de canonización.

Comparto la convicción de Don Juan Zorrilla de San Martín, cuando aseveraba que con el reconocimiento de la santidad de Mons. Vera se santificaría todo el Uruguay. Esa es nuestra esperanza y nuestro gozo.

Ahora bien, para que se le pueda dar culto público y litúrgico al Venerable Jacinto Vera la Iglesia pide un signo a Dios, un milagro, que pueda ser analizado canónicamente.

Por eso exhorto vivamente a que, junto con la alabanza y la acción de gracias al Padre, se ore intensamente en las parroquias, colegios y diversas comunidades, en las familias e individualmete, pidiendo a Dios nuestro Señor, que haga el milagro por intercesión del Venerable Jacinto Vera, que permita a la Santa Iglesia inscribirlo en el número de los Beatos, a fin que podamos celebrar con gozo su fiesta litúrgica.

Para comenzar con ello pido que en todas las Misas del Domingo VI de Pascua se exprese la acción de gracias por nuestro Venerable y querido Padre Jacinto y se ore por la culminación de su causa de canonización.

Por mi parte, en la Santa Iglesia Catedral el Domingo 10 celebraré la Misa a las 19 horas y cantaremos el Te Deum de Acción de Gracias al Señor e invito a los que puedan a unirse conmigo en motivo de tanto gozo.

Que el Venerable Jacinto nos mueva al amor a Dios y al prójimo, para que con la alegría del Evangelio, llevemos por todas partes el conocimiento de Jesús

Con el corazón lleno de profunda alegría los bendigo de corazón

X Alberto, Obispo de Canelones

Canelones, 6 de mayo de 2015