Iglesia al día

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Tiempo de la Creación

Noticeu Mons. Sanguinetti desmiente prohibición de concierto en Atlántida aunque “la Iglesia tiene su pensada normativa”

Parroquia del Cristo Obrero

Parroquia del Cristo Obrero

El Obispo de Canelones, Mons. Alberto Sanguinetti, desmiente que haya prohibido la realización de un concierto en la Iglesia Parroquial Cristo Obrero y Nuestra Señora de Lourdes de Atlántida el Día del Patrimonio alegando que nunca hubo un pedido a tales efectos.  No obstante, aclara que la Diócesis de Canelones, de acuerdo con las normas vigentes en la Iglesia, “procurará que más y más los espacios consagrados al culto, no tengan uso profano¨.

Ante la aparición en los medios de comunicación y la circulación en las redes sociales de la noticia y comentarios relativos a la supuesta prohibición de un concierto en la Iglesia Parroquial Cristo Obrero y Nuestra Señora de Lourdes de Atlántida, el Obispo efectuó las aclaraciones del caso en su blog Amicus Sponsi, donde publicó tres post sobre el tema.

En el primer post, titulado “Des-concierto en la Iglesia de Atlántida- Una prohibición que no se dio, ante un pedido inexistente”,  Mons. Sanguinetti explica que “no hubo prohibición, porque nunca se pidió la autorización. Se organizó lo que se quiso y luego cercanos a la fecha se comunicó que tendría lugar en la iglesia”.

Subraya que, “por lo tanto, la comunicación violenta y tardía corre por cuenta de quienes sin ningún respeto por el derecho de la comunidad católica del lugar, organizaron lo que les parecería muy bueno en un espacio que pertenece a esa comunidad y que está destinado al culto”.

En este sentido, el Obispo considera que “los  responsables de dar la noticia habrían sido más honestos si la hubieran dado completa, incluyendo al menos alguna responsabilidad”.

Con respecto a los conciertos en espacios dedicados al culto católico, Mons. Sanguinetti afirma que “la Iglesia tiene su pensada normativa y también los responsables de aplicarla”, aludiendo a la Carta de la Congregación para el Culto divino, del 5 de noviembre de 1987, que dio lugar a su tercer post sobre esta temática.

Puntualiza que “el Obispo de Canelones quiere contribuir a que respete, ahonde y desarrolle el sentido de la sacralidad del templo católico” y aclara que “la Iglesia contribuye ampliamente a la cultura, pero desde su fin específico: el culto de Cristo al Padre en el Espíritu”.

En el segundo post, en el que reproduce la carta de respuesta a un feligrés, el Obispo expresa que “habría sido  más justo si se contara la historia desde el principio: que nunca se obtuvo autorización, ni nunca se solicitó, ni al párroco de la comunidad de Atlántida, ni al obispado”.

“Vivimos en un estado de derecho, donde las buenas intenciones no justifican el dominio de espacios ajenos”, sostiene.

En ese segundo post, el Pastor profundiza sobre la normativa eclesiástica y admite que se trata de “un asunto complejo” que “se refiere a cuestiones prácticas, jurídicas, culturales y, por encima de todo, pastorales y doctrinales.” “Sí, a pesar de otras opiniones, la Diócesis de Canelones, de acuerdo con las normas vigentes en la Iglesia, procurará que más y más los espacios consagrados al culto, no tengan uso profano. No vamos a contribuir a la pérdida del sentido de lo sagrado y de lo propio del culto católico”, reitera.  “Esa es la norma  y el sentido de la norma. La excepción tendrá que tener fundamentos muy fuertes y deberá mostrar que refuerza la meta del camino”, precisa Mons. Sanguinetti.

“Al menos, lo que no se nos puede imponer es que, sobre el significado y uso de las iglesias, y sobre el régimen en ellas,  la que no pueda juzgar sea la misma Iglesia”, enfatiza el Pastor.

“En cuanto los juicios contra mi persona, omito abrir la exposición de cuanto Dios me ha permitido realizar en pro de la cultura arquitectónica, plástica y musical en diversas formas”, explicita el Obispo.

martes, 13 de octubre de 2015

DES-CONCIERTO EN LA IGLESIA DE ATLÁNTIDA – UNA PROHIBICIÓN QUE NO SE DIO, ANTE UN PEDIDO INEXISTENTE

Ha aparecido en la prensa y, según me dicen, corre por las redes sociales, la noticia y variados comentarios acerca de la prohibición de un concierto en la Iglesia Parroquial Cristo Obrero y Nuestra Señora de Lourdes de Atlántida. Algunos se rasgan las vestiduras y muchos increpan al obispo de Canelones, o sea, a mí.

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En el asunto hay dos puntos diferentes:

1) la comunicación el 7 de octubre de la prohibición de un concierto de coros en el Día del Patrimonio, en dicha iglesia.
Al respecto cabe decir que no hubo prohibición, porque nunca se pidió la autorización. Se organizó lo que se quiso y luego cercanos a la fecha se comunicó que tendría lugar en la iglesia.
Por lo tanto la comunicación violenta y tardía corre por cuenta de quienes sin ningún respeto por el derecho de la comunidad católica del lugar, organizaron lo que les parecería muy bueno en un espacio que pertenece a esa comunidad y que está destinado al culto.
Los responsables de dar la noticia habrían sido más honestos si la hubieran dado completa, incluyendo al menos alguna responsabilidad.

2) Con respecto a los conciertos en espacios dedicados al culto católico, la Iglesia tiene su pensada normativa y también los responsables de aplicarla.
El Obispo de Canelones quiere contribuir a que respete, ahonde y desarrolle el sentido de la sacralidad del templo católico. La Iglesia contribuye ampliamente a la cultura, pero desde su fin específico: el culto de Cristo al Padre en el Espíritu.
No es éste el momento de explayarla, pero, para quien quiere interesarse sobre el tema en otra entrada se pone el documento pertinente: Carta de la Congregación para el Culto divino, del 5 de noviembre de 1987, con respecto a los conciertos en las Iglesias.

3) En cuanto los juicios contra mi persona, omito abrir la exposición de cuanto Dios me ha permitido realizar en pro de la cultura arquitectónica, plástica y musical en diversas formas.

Para quien le pueda servir también adjunto una carta con que respondí a un feligrés que me preguntó amablemente por este asunto.