Iglesia al día

" En este tiempo de pandemia, que dejó sin efecto o en suspenso tantos proyectos personales y colectivos... damos, en primer lugar, gracias a Dios por todo lo bueno que hizo surgir en los corazones de hombres y mujeres de nuestra tierra. En todo ello encontramos motivos de esperanza. "
Mirando con Dios este tiempo

Noticeu Mons. Pablo Galimberti: “Jesús no quedó congelado en el recuerdo. ¡Sale victorioso de la tumba! ¡Y esa puerta está siempre abierta!”

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“Jesús no quedó congelado en el recuerdo. ¡Sale victorioso de la tumba! ¡Y esa puerta está siempre abierta!”, destaca el Obispo de Salto, Mons. Pablo Galimberti, en su Mensaje para la Pascua 2014.

El pastor enfatiza que “la sorpresa es que la muerte de Jesús, lejos de enterrar su vida y mensaje, es el silencio previo para que resonara su Palabra por todo el mundo, mediante el testimonio de quienes ‘vieron’, ‘tocaron’ y ‘oyeron’ la Palabra hecha carne en  Jesús de Nazaret”.

Mons. Galimberti señala que “Jesús ofrece abundantes pruebas o signos de que en él acontece el pleno cumplimiento de las profecías que anunciaban un Mesías o Salvador”. “Pero el Dios verdadero y soberano nunca es manipulable por nuestras miopes especulaciones o expectativas”, advierte. “Dios escribe derecho en renglones torcidos. Siempre es así. Para que no soñemos en triunfos mundanos, atornillados al poder, los amiguismos o acomodos placenteros, pero sin ‘sudar la camiseta’ y sin los riesgos de la intemperie!”, asevera. 

 

SALUDO de PASCUA

Pablo Galimberti, obispo de Salto, Uruguay 

Los cristianos “revivimos” en estos días los pasos culminantes de la vida histórica de Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios.

Hay dos momentos que se destacan:

-la muerte, el Viernes Santo, y

-la gran sorpresa y explosión de vida nueva y sobreabundante: Jesús está aquí y allá, en el cielo y en la tierra, ya no está sujeto a las coordenadas históricas. A eso le llamamos “resurrección”, que no es “más de lo mismo”. Es vida de calidad insuperable, que no cansa ni aburre ni necesita ver el noticiero para saber lo que ocurre en cualquier rincón del planeta.

Asombrosa fue la “sorpresa”, porque a pesar de que el mismo Jesús había anticipado su final, los discípulos (y a nosotros nos hubiera sucedido algo semejante) habían quedado desconcertados y algunos con el peso de la huida o la traición. Impactados por la muerte de su Maestro, interpretada como resultado de oscuras maquinaciones de jefes religiosos que lo repudiaron por “desestabilizador” de las tradiciones religiosas, de las que pretendían tener la única clave de interpretación.

Pero en realidad Dios escribe derecho en renglones torcidos. Siempre es así. Para que no soñemos en triunfos mundanos, atornillados al poder, los amiguismos o acomodos placenteros, pero sin “sudar la camiseta” y sin los riesgos de la intemperie!

En realidad Jesús ofrece abundantes pruebas o signos de que en él acontece el pleno cumplimiento de las profecías que anunciaban un Mesías o Salvador. Pero el Dios verdadero y soberano nunca es manipulable por nuestras miopes especulaciones o expectativas.

La sorpresa es que la muerte de Jesús, lejos de enterrar su vida y mensaje, es el silencio previo para que resonara su Palabra por todo el mundo, mediante el testimonio de quienes “vieron”, “tocaron” y “oyeron” la Palabra hecha carne en  Jesús de Nazaret.

Jesús no quedó congelado en el recuerdo. ¡Sale victorioso de la tumba! ¡Y esa puerta está siempre abierta! Este es el mensaje de la Pascua: Jesús salió del lugar de la muerte, del llanto, dolor y tristeza.

-Para que rompamos las ataduras que nos anulan!

-Para encontrar respuestas a los duelos, heridas, lágrimas y rupturas que nos afligen!

-Para tener ánimo y ofrecer perdón a los enemigos!

-Para que concretemos proyectos que duermen en la cabeza y el corazón de muchos uruguayos!

-Para que trabajemos abriendo oportunidades a los que viven en las periferias!

-Para que cultivemos el hábito del trabajo digno, con el sudor de la propia frente y el desarrollo de las habilidades y talentos.

-Para que ayudemos a despertar esperanzas en los privados de libertad y concreten sueños de vida honesta y laboriosa.

-Para que ayudemos a devolver respeto y serenidad a los hogares violentos.

-Para que la vida y dignidad humana sea defendida en todo momento.

-Para que no se apague la llama de esperanza en el corazón!

Por eso, mi augurio: ¡Feliz  Pascua para todas las comunidades de la Diócesis y para la gran familia uruguaya!

Salto, 16 de abril de 2014