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Mons. Pablo Galimberti Mons. Pablo Galimberti analiza: “Marihuana, ¿avance o retroceso?

En una columna publicada este viernes 13 en el Diario “Cambio”, el Obispo de Salto, Mons. Pablo Galimberti, opina sobre la ley que habilita la legalización de la marihuana, recordando los impactos en la salud adelantadas por expertos, las actitudes “ingenuas” de los impulsores del proyecto de ley, al tiempo que plantea una pregunta al Presidente Mujica: “¿no cree que estamos fomentando una sociedad hipócrita, en la cual se habla de que lo bueno cuesta y al mismo tiempo le facilitamos estilos de vivir pasivos o consumistas?”.

MARIHUANA 

¿Avance o Retroceso? 

Por Mons. Pablo Galimberti

La legalización de la marihuana instala el tema en un escenario con muchas preguntas y escasas certezas. Este resultado quizás sea consecuencia de que la ley salió sólo con los votos del Frente Amplio, sin incorporar algunas objeciones provenientes de la oposición. Según el presidente Mujica: se trata de un experimento. Lástima que con personas.

La oposición manifestó preocupación sobre varios aspectos de la ley. Me parece que el más preocupante es que la norma aprobada incumple con el artículo 44 de la Constitución, según el cual es deber del Estado procurar el “perfeccionamiento físico, moral y social de todos los habitantes del país”. Un senador de la oposición, médico y ex ministro de Salud Pública, expresó claramente que la marihuana no es inocua, es dañina y crea dependencia.

El Sindicato Médico del Uruguay en un excelente documento (noviembre 2012), accesible en internet, resume la opinión de diez médicos de diferentes áreas de la salud. Lamentamos que el dogmatismo oficialista no le haya prestado la atención que merecen estos especialistas y que el debate en el senado haya sido un diálogo de sordos.

El Comité Ejecutivo del SMU está preocupado, entre otros aspectos, por lo que llama “desdibujamiento de los objetivos de Salud Pública, que deberían ser los centrales en cualquier estrategia de política de drogas”.

Según lo entiendo, vienen a decir que, de acuerdo a la propuesta del gobierno, los objetivos del Ministerio de Salud Pública se estarían extralimitando (usan la metáfora “desdibujar”, o sea, diluirse, perder contornos definidos…), invadiendo campos que no son de su estricta competencia. En otras palabras, entrarían en el área de competencias más propias del Ministerio del Interior, como sería combatir la venta ilegal de marihuana o la de “quitarle el negocio al narcotráfico”.

Esto lo aclaran cuando dicen que el mensaje que el gobierno da es que la regulación del mercado de la marihuana, en sí mismo, incidiría porque regularía o haría más transparente quién es el consumidor y también porque serviría para controlar el tráfico de drogas. Meras suposiciones. Algunas personas dicen conocer a jóvenes que ya están cultivando plantitas en su casa, mucho antes de esta ley.

Respecto al impacto sobre la salud, afirman los médicos del SMU que de acuerdo a encuestas se observa que se ha extendido entre los uruguayos la opinión de que con el consumo de la marihuana “no pasa nada”; tendría sólo un efecto placentero. Según las encuestas ha disminuido la “percepción de riesgo” vinculado al consumo de esta sustancia.

La senadora Constanza Moreira se ha mostrado muy complacida con la aprobación de la nueva ley: ¡Uruguay es un país de vanguardia; hemos legalizado el aborto, el matrimonio homosexual, la fecundación artificial y ahora la marihuana!

Personalmente habría preferido declaraciones innovadoras en cuanto a la educación de los jóvenes, la innovación pedagógica, los nuevos modelos de liceos adecuados a las diferentes zonas problemáticas, el mayor compromiso de los docentes con sus estudiantes, etc. Quizás otros habrían esperado noticias más concretas en relación a las cárceles y al ansiado programa de rehabilitación.

Otras afirmaciones suenan a excesiva ingenuidad. Un senador expresó: ¡esta ley contribuye a la convivencia armónica de la sociedad! ¿A qué “armonía” se está refiriendo? Desconfío de esa “armonía” artificial, desconectada de la vida real. El documento del SMU es claro cuando señala una docena de trastornos que puede provocar el consumo habitual de cannabis.

¿Qué pensar de nuestro presidente que experimenta con la marihuana y el mismo día, decía a los niños y jóvenes del barrio Casavalle, al inaugurar un segunda plaza de la convivencia, “no despilfarren los años de juventud; se te van al trote y cuando te das cuenta te aparece reumatismo; lo bueno cuesta y sale del lomo”.

Le preguntaría a nuestro presidente: ¿no cree que estamos fomentando una sociedad hipócrita, en la cual se habla de que lo bueno cuesta y al mismo tiempo le facilitamos estilos de vivir pasivos o consumistas?