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Noticeu Mons. Jaime Fuentes: “Nunca se atacó tanto a la familia como ahora”

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ENTREVISTA EN RADIO EL ESPECTADOR, del Domingo 8 de Febrero de 2015 |

El obispo de Minas, Jaime Fuentes, expresó en entrevista con El Espectador que la institución familiar en Uruguay “está gravemente enferma”. En cuanto al debate que se generó alrededor de la Guía sobre orientación sexual del Ministerio de Desarrollo Social (Mides), opinó que “es un esfuerzo ideológico de liquidar” a la familia.

Por Pablo Cesio, de Espectador.com

Fuentes representará a Uruguay en el Sínodo de Obispos sobre la familia en el mes de octubre en Roma. Famoso por participar activamente en varios debates públicos en los últimos años, el obispo de Minas conversó con El Espectador sobre varios temas vinculados la vida de la Iglesia, como el nombramiento de Daniel Sturla como cardenal, así como el debate sobre la laicidad y la familia, entre otros.

-Entre el 4 y 25 de octubre se va a llevar a Roma la XIV Asamblea General Ordinaria sobre el tema La vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo. Usted fue el elegido por la Conferencia Episcopal del Uruguay (CEU) para representar a Uruguay en esa instancia. Supongo que por ser el presidente de la Comisión Familia y Vida. ¿Hace cuánto que conoce esta designación?

-La elección fue secreta y fui elegido por los obispos en nuestra última reunión, en noviembre de 2014. El Papa acaba de ratificar la elección hecha. Supongo que los electores habrán tenido en cuenta el cargo que desempeño, pero no lo pregunté a ninguno de ellos.

-¿Cómo se está preparando para ese momento?

-Con una gran esperanza. Pienso que el Sínodo será un tiempo de especial gracia de Dios, para ayudar a las familias en sus dificultades y para que den todo de sí. Estamos en un tiempo tan difícil como apasionante, en el que se juega –creo que no exagero- el futuro de la humanidad: nunca se ha atacado tanto a la familia como ahora y nunca ha sido tan fuerte el “deseo de familia” de las personas. El Papa ha pedido a todos que recemos por el Sínodo. Por eso, al celebrar la Santa Misa y al rezar el Rosario, el Sínodo está en el primer lugar de mis intenciones. A su vez, estoy leyendo y releyendo todo lo que puedo sobre el tema que trataremos, mientras espero los aportes que harán numerosas instituciones y comunidades.

-El papa Francisco dio a conocer públicamente la Relatio Synodi, el documento que acoge los trabajos de los padres sinodales al terminar la III Asamblea General Extraordinaria del Sínodo de los Obispos sobre Los desafíos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización, celebrada en el 2014. En ese documento se expresan muchas dificultades e innumerables desafíos que las familias deben afrontar. Ahora bien, si aterrizamos el tema a la sociedad uruguaya, ¿cuáles cree que son los principales desafíos y dificultades hoy?

– La institución familiar, en Uruguay como en otros muchos países, está gravemente enferma: lo dicen las estadísticas del último censo de población: descienden los matrimonios, aumentan las uniones libres, los divorcios y los hogares monoparentales… Todos formamos el llamado, con razón, “cuerpo social”; y es indudable que este cuerpo está enfermo. La familia es la “célula básica” de este cuerpo, se está produciendo un “enloquecimiento” de esas células fundamentales y, en consecuencia, se daña progresivamente toda la sociedad. ¿Cómo frenar este proceso? Pienso que corresponde a los padres de familia, a las distintas confesiones religiosas, a las instituciones académicas, a los organismos privados y a las instituciones estatales, naturalmente, estudiar el tema a fondo para decidir las mejores terapias a aplicar.

-¿Para usted cuál es la principal misión de la familia en el mundo contemporáneo?

– Me gusta recordar algo que dijo Juan Pablo II en Uruguay: “Son las familias cristianas las que harán que nuestro mundo vuelva a sonreír”. Esto se realizará, a mi modo de ver, volviendo a recordar que la familia no es un “invento social”, sino un invento de Dios para la felicidad del hombre y la mujer. Su plan original, al crear a la persona humana como varón y mujer, fue que formaran una comunidad de vida y amor. Si los que van a casarse comprenden que al decirse mutuamente “sí” entran a formar parte de un plan divino, verán que su amor asume una grandeza de misión: darle vida a la humanidad y darle humanidad a la vida y, en consecuencia, darle luz y alegría a nuestro mundo.

-¿Cree que tras esa asamblea ordinaria puede haber alguna sorpresa con respecto a temas “sensibles” vinculados a la familia y la vida matrimonial? Por ejemplo, comunión de divorciados vueltos a casar.

– Creo que hay otros temas, mucho más “sensibles” que el señalado, y que saldrán durante el Sínodo: por ejemplo: ¿en qué consiste el amor conyugal y cómo enseñarlo? En una cultura divorcista, ¿cómo formar en la fidelidad matrimonial? ¿Cómo ayudar a los padres y madres de familia, en una cultura dominada por la “dictadura del relativismo”, a educar bien a sus hijos? ¿Cómo enseñar virtudes esenciales del matrimonio como la alegría de la entrega, el sacrificio por el otro? ¿Qué aspectos positivos y negativos tiene la categoría de “género” en la complementariedad del varón y la mujer?… Creo que sobre estos y otros temas sí puede haber sorpresas. El que usted menciona, entiendo que hay que estudiarlo a fondo; después, el Papa se pronunciará.

-Además de obispo de Minas es integrante del Opus Dei. Una de las características más visibles de las familias que pertenecen a esta institución es que suelen ser numerosas. ¿Cómo interpretó las palabras del Papa -en el avión de regreso a Roma tras su reciente viaje apostólico a Asia- cuando dijo: “¡Algunos creen, y disculpen la palabra, que para ser buenos católicos debemos ser como conejos. ¡No! Paternidad responsable”?

– ¡Pobre Papa Francisco! Le han llovido críticas sobre eso y él ha manifestado su dolor por las interpretaciones equivocadas que se han hecho de sus palabras. Y es que muchas veces se ha referido con agradecimiento, como es lógico, a las familias numerosas. Fue una expresión poco feliz, nada más, que se aisló de su contexto. En cuanto a los padres y madres de familias numerosas que pertenecen al Opus Dei, al igual que otros muchos que no pertenecen, son ellos los que ejercitan la “paternidad responsable”, según entienden cuál es la voluntad de Dios para ellos. A mí me producen gran alegría esas familias numerosas, porque está más que comprobado que una familia grande es un pedazo del cielo en la tierra.

Conferencia a bordo

-Me imagino que usted ha conversado varias veces con su comunidad sobre Francisco, ¿puede contarnos qué opinión tienen a nivel general los integrantes uruguayos del Opus Dei sobre el actual Papa?

– Los católicos vemos en el Papa al sucesor de san Pedro, al “dulce Cristo en la tierra”, como lo llamaba hace siglos santa Catalina de Siena. El Papa es el Padre de la gran familia que es la Iglesia. De ahí que a todas las personas que se acercan a los medios de formación del Opus Dei se les inculca un gran amor al Papa, llámese Benedicto, Juan Pablo, Francisco… Aunque tengo poca relación con personas del Opus Dei desde que soy obispo de Minas, estoy seguro de que en ellas no hay más que amor al Papa y empeño por seguir con fidelidad su magisterio.
Familias

Daniel Sturla

-La Iglesia Católica uruguaya vuelve a tener un cardenal con monseñor Daniel Sturla. Mucho se habló del tema y usted expresó públicamente alegría por esta designación. ¿Considera viable que bajo el Pontificado de Francisco pueda haber más de un cardenal uruguayo?

– ¡Epa! ¿Dos cardenales uruguayos?… Creo que sería un poco demasiado… Estoy muy contento con la designación de monseñor Sturla, me parece un gran regalo para toda la Iglesia en nuestro país. Pero está fijado en 120 el número de los cardenales electores, somos un país muy chico… En fin, no lo considero viable.

-¿Qué evaluación hace de Sturla como arzobispo de Montevideo hasta ahora? ¿Le parece adecuado el recorrido de diálogo que está teniendo con sectores tan diversos de la sociedad, por ejemplo, desde participar de actos oficiales hasta reunirse con integrantes del Carnaval? ¿No corre el riesgo de dar un paso en falso en cualquier momento?

-Pienso que tanto el nombramiento de Sturla como arzobispo de Montevideo, así como la decisión del papa Francisco de crearlo cardenal, suponen para la Iglesia y para nuestra sociedad un notable enriquecimiento. Sturla es un hombre joven (lo compadezco, tiene por delante 20 años como arzobispo), con cualidades humanas y espirituales valiosas (quiere mucho a la Iglesia y es piadoso; tiene don de gentes, es muy buen comunicador, “llega” a la gente joven, es culto), que está haciendo realidad un propósito clave del Papa Francisco: crear una “cultura del encuentro”. De ahí su empeño por estar abierto a todos y escuchar a todos, buscando en los sectores sociales y en las personas individuales lo que une, sin dejar de ser muy claro que la misión específica de la Iglesia es evangelizar. Pienso que es necesario acompañarlo de cerca, con la oración y haciéndole eco.

-Hasta hace unos meses usted salía en la prensa con mayor asiduidad para responder sobre distintas cuestiones relativas a la vida de la Iglesia y demás. El blog Desde el Verdún se hizo bastante popular. Hubo en su momento hasta un intercambio muy recordado con el ministro de Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro. ¿Considera que Sturla tomó las riendas de la “vocería” y protagonismo y ahora no se hace tan necesario que usted salga a hablar?

-Soy una víctima de Twitter, qué quiere que le diga… Es verdad que, desde que abrí una cuenta en Twitter, tengo descuidado el blog “Desde el Verdún”. Es un simple asunto de comodidad: aunque tiene sus obvias limitaciones, es más fácil escribir 140 caracteres… Pero no hay nada de lo que usted supone. Para este año, por el tema de la familia y el Sínodo me propongo volver al blog.

Libre expresión y librepensadores

-Otra de sus facetas es que es periodista. ¿Qué opina sobre el trato que le dan los medios de comunicación a los temas religiosos en Uruguay?

– André Malraux, famoso ministro del presidente De Gaulle, dijo una vez que “el siglo XXI será religioso… o no será en absoluto”. Pienso que tenía razón. Ahora mismo estamos asistiendo, como testigos y protagonistas, al nacimiento de un tiempo nuevo, en el que habrá una mayor conciencia de los Derechos Humanos, fundamentada en los derechos de Dios. Como todo parto, los preparativos de este nacimiento son dolorosos y la actualidad lo enseña cada día. Pienso que los profesionales de la información necesitan, hoy especialmente, una buena preparación religiosa, en su más extenso y profundo sentido, para comprender y explicar lo que está pasando.

-¿La libertad de expresión debe tener límites?

-En el Código de Ética Periodística de la Asociación de la Prensa del Uruguay se describen bien los límites, que se resumen en uno: el respeto. A todos los temas y a todas las personas, a la privacidad de las personas… Si esto se tiene en cuenta, el ejercicio de la libertad de expresión dignifica al comunicador y es la garantía de una convivencia en democracia.

-Hace poco volvieron a aparecer los librepensadores criticando a la Iglesia y principalmente a Sturla por temas vinculados a la guía sobre educación sexual elaborada por el Ministerio de Desarrollo Social. ¿Cree que ahora que la Iglesia Católica uruguaya se está haciendo más visible, hay un cardenal, estas críticas se van a acentuar y volverán los viejos debates propios del siglo pasado?

– Creo en la libertad de expresión, como acabo de decir, y pienso, en consecuencia, que esas personas tienen derecho a opinar acerca de la Iglesia, de los obispos y de lo que crean oportuno. La Iglesia tiene el mismo derecho, como es evidente. La Guía sobre la orientación sexual es un esfuerzo ideológico, presente en no pocos países, de liquidar la institución familiar. Pretender en nombre de la laicidad, que la Iglesia no diga ni pío al respecto, es un anacronismo, o sea, de una época ya superada. Coincido con Sturla en calificarla de actitud fascista.

Mano a mano con un santo

-Usted conoció personalmente a San Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei. ¿Puede contarnos brevemente en qué circunstancias se dio? ¿Qué fue lo que más le atrajo de su personalidad? ¿Ya tenía “olor a santo” cuando lo conoció?

– Al terminar Preparatorios en Montevideo, tuve la suerte de poder ir a estudiar periodismo en la Universidad de Navarra. A los pocos meses de llegar me di cuenta de que Dios me llamaba a formar parte del Opus Dei y le escribí una carta a san Josemaría pidiéndole la admisión en la Obra. Una segunda suerte fue mucho mayor que la primera, porque 10 días más tarde lo conocí cuando fue a la universidad, de la que era fundador y Gran Canciller. Lo que me atrajo de él fue su naturalidad, aunque quizás sea difícil de entender. Su naturalidad de verdadero padre, traducida en el real interés por las cosas más chicas de cada uno, en su alegría contagiosa… Y me impresionó hondamente oírlo hablar de Jesucristo: era evidente su amistad con él. Este era su “olor a santo”… Pero en aquel momento yo no tenía olfato para percibirlo. Solo sé que al lado de san Josemaría me sentí muy cerca de Dios, muy feliz y, con él, capaz de ir al fin del mundo.

Fuente: http://www.espectador.com/sociedad/309109/fuentes-nunca-se-ataco-tanto-a-la-familia-como-ahora