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Noticeu Mons. Jaime Fuentes: “Nuestra patria, para tener esperanza, necesita mujeres gauchas“

En su mensaje para la Navidad 2013, el Obispo de Minas, Mons. Jaime Fuentes, invita a fijarse especialmente en la Virgen María, “porque es una mujer gaucha como no ha habido otra”.  

El Obispo pide “especialmente a la Virgen Santísima que nuestras muchachas, imitándola, sean mujeres gauchas de verdad: rezadoras; fieles a Dios hasta la muerte; fuertes en sus convicciones; sin miedo al sacrificio; defensoras incansables y siempre respetuosas del divino misterio de la vida; capaces de jugarse por el ideal grande del noviazgo y del matrimonio como Dios manda, y por el más grande aún de la completa entrega a Dios”. Encomienda, asimismo, a los papás y mamás “para que, con su ejemplo y con su palabra, con su cercanía y su amistad, sepan forjar el carácter gaucho de sus hijas”. “¡Nuestra patria, para tener esperanza, necesita más que nunca a estas mujeres!”, destaca Mons. Fuentes.
 

PARA TENER ESPERANZA

Mensaje de Navidad 

Mons. Jaime Fuentes
Obispo de Minas

Es verdad lo que dice la canción, los minuanos lo sabemos bien: Dios baja a la tierra en Minas y en abril… Pero en Navidad… En Navidad es infinitamente más.

Celebramos el nacimiento de un Niño que es Dios y vino en persona a nuestro mundo: se llama Jesús y María es su madre. Quisiera que en esta Navidad nos fijáramos especialmente en ella, porque es una mujer gaucha como no ha habido otra.

En una gruta dio a luz a su hijo y lo acunó en un pesebre. Con el chiquito Jesús y con José, su esposo, tuvo que emigrar porque Herodes quería matarlo. Al ofrecerlo a Dios en el templo de Jerusalén, un profeta le anunció que su hijo sería rechazado y que a ella se le partiría el alma… Cuando Jesús empezó su misión de enseñarnos cómo debemos vivir para alcanzar el Cielo, María sintió, junto con la alegría, el odio de los poderosos… Y estuvo con él, consolándolo con su presencia, al entregar Jesús su vida en la Cruz por los pecados de los hombres. 

Tenemos que aprenderlo todo de Jesús y de su Madre. En esta Navidad le pido especialmente a la Virgen Santísima que nuestras muchachas, imitándola, sean mujeres gauchas de verdad: rezadoras; fieles a Dios hasta la muerte; fuertes en sus convicciones; sin miedo al sacrificio; defensoras incansables y siempre respetuosas del divino misterio de la vida; capaces de jugarse por el ideal grande del noviazgo y del matrimonio como Dios manda, y por el más grande aún de la completa entrega a Dios. 

Y encomiendo también a los papás y a las mamás: para que, con su ejemplo y con su palabra, con su cercanía y su amistad, sepan forjar el carácter gaucho de sus hijas.

¡Nuestra patria, para tener esperanza, necesita más que nunca a estas mujeres!

¡Muy Feliz Navidad!