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Mons. Jaime Fuentes Mons. Fuentes llama a rezar el Rosario ante estremecedoras noticias de diferentes zonas en conflicto

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Ante las “graves circunstancias” que golpean a las poblaciones de países como Siria, Irak, Nigeria, Ucrania, Israel y Gaza así como las amenazas que sufre la familia por parte de fuerzas disgregadoras “de índole ideológica como práctica”, el Obispo de Minas, Mons. Jaime Fuentes, llama a tomar el Rosario en las manos y rezarlo en familia.

Aludiendo a la advertencia de San Juan Pablo II en su Carta Apostólica sobre “El Rosario de la Virgen María”, recuerda que “las dificultades que presenta el panorama mundial en este comienzo del nuevo Milenio nos inducen a pensar que sólo una intervención de lo Alto, capaz de orientar los corazones de quienes viven situaciones conflictivas y de quienes dirigen los destinos de las Naciones puede hacer esperar en un futuro menos oscuro (n. 40).”

Compartimos el post del Mons. Jaime Fuentes en www.desdelverdun.org

 

ELLA SABE QUÉ HACER

Minas, 1 de septiembre de 2014

Queridos hermanos de la Diócesis de Minas:

son realmente estremecedoras las noticias que recibimos cada día, sobre lo que está sucediendo en países como Irak y Siria: millones de mujeres y hombres, niños y ancianos, cristianos en su gran mayoría, han tenido que huir de su patria, llevando consigo solamente el dolor de los parientes y amigos, que fueron asesinados por los fundamentalistas musulmanes.

Asimismo, no podemos ignorar el peligro de que, por lo que sucede en Ucrania, se desate una guerra en Europa, así como tampoco pasar por alto el conflicto continuo entre Israel y los palestinos, ni las tragedias que sufren los cristianos en Nigeria. En este cuadro, ¿qué podemos hacer nosotros?

En el año 2002, el Papa san Juan Pablo II advertía en su Carta Apostólica sobre “El Rosario de la Virgen María”: Las dificultades que presenta el panorama mundial en este comienzo del nuevo Milenio nos inducen a pensar que sólo una intervención de lo Alto, capaz de orientar los corazones de quienes viven situaciones conflictivas y de quienes dirigen los destinos de las Naciones puede hacer esperar en un futuro menos oscuro (n. 40).

En la Carta, el Papa manifestaba también otra preocupación: se refería a un ámbito crucial de nuestro tiempo, que requiere una urgente atención y oración: es el de la familia, célula de la sociedad, amenazada cada vez más por fuerzas disgregadoras, tanto de índole ideológica como práctica, que hacen temer por el futuro de esta fundamental e irrenunciable institución y, con ella, por el destino de toda la sociedad (n. 6).

Frente a estas dos realidades de diferente clase pero de extrema magnitud, Juan Pablo II nos animaba a rezar el Rosario, confiando por completo en la intercesión materna de la Santísima Virgen. Aseguraba: la Iglesia ha visto siempre en esta oración una particular eficacia, confiando las causas más difíciles a su recitación comunitaria y a su práctica constante. En momentos en los que la cristiandad misma estaba amenazada, se atribuyó a la fuerza de esta oración la liberación del peligro y la Virgen del Rosario fue considerada como propiciadora de la salvación (n. 39).

Les pido, en estas graves circunstancias, que tomen en sus manos el Rosario y lo recen en familia. Que lo recen en las parroquias, antes de cada Misa, diaria y dominical. Los animo a visitar con frecuencia a nuestra Madre, la Virgen del Verdún y donde la veneramos con distintas advocaciones, para rogarle, por medio del Rosario, por la paz en el mundo y por la familia. ¡Que este llamamiento mío no sea en balde!, rogaba el Papa Juan Pablo II hace tantos años…

Los bendigo con todo afecto,

+ Jaime
Obispo de Minas