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Noticeu Mons. Bonino en la 15ª Fiesta Gaucha de la Virgen de Itatí exhortó a “hacer crecer el bien y la bondad”

La 15ª Fiesta Gaucha de la Virgen de Itatí se celebró del 6 al 8 de diciembre, en Villa Ansina, cumpliéndose todo lo previsto por la programación.

Más de 100 peregrinos acompañaron la caminata Mariana animada por cantos, alabanzas y el rezo del santo Rosario, propiciando momentos íntimos con Dios.

Al iniciar la caminata, se escuchó un saludo y una oración por parte del Obispo de Tacuarembó, Mons, Julio Bonino. En su mensaje el Obispo agradeció y valoró el esfuerzo así como el amor y la piedad hacia la Virgen en la advocación de María de Itatí, demostrada por los peregrinos.

Fueron 14 horas en las que niños, adolescentes, jóvenes y adultos se pusieron en marcha para llegar al santuario diocesano de la Virgen de Itatí.

Ese mismo viernes, en Villa Ansina, dio inicio la fiesta con el rezo del Santo Rosario y con una peña folclórica, destacándose la actuación de las danzas del grupo Itatí, Voces del Norte, de Rivera y Éxodo, de Tacuarembó.

El sábado 7, la comunidad de Villa Ansina recibió a los peregrinos con un rico desayuno, después de que cada uno rezara frente a la Virgen.

En la tardecita se vivió un momento muy especial a orillas del río con la llegada de la imagen en un bote, desde el cual el P. René Da Silva bendecía las aguas. Al llegar la imagen a la orilla se rezó, se bendijeron las aguas y se marchó en procesión hasta el lugar donde estaba el escenario.

Al llegar comenzó la peña donde la presencia de la Sinfónica de Tambores brindó un excelente show artístico, así como todos los artistas que se fueron presentando hasta la medianoche, en que llegó el momento más esperado por todos, el tradicional cambio del traje de la Virgen. El momento fue animado con un guión que animaba a sacar todo lo malo y lo feo vivido durante el año para, junto a María, volver a vestirse con un traje nuevo, con la esperanza de que a partir de ese momento serían hombres y mujeres nuevos .

Culminó la noche del sábado con el toque de Ecos y Anita Valiente.

LA MISA GAUCHA

En la mañana del domingo se celebró la Solemne Misa Gaucha que fue presidida por el Obispo Diocesano y concelebrada por el P. Da Silva, quién estuvo acompañando el último tiempo a la comunidad de Villa Ansina, debido al traslado delP. Miguel Berrielal Chaco, Argentina.

La presencia del Payador Wilmonte Borlinque y de la banda cristiana católica Ecos le dieron el toque festivo y emotivo a la hermosa mañana de sol de ese domingo en el que se celebraba a la Inmaculada Concepción.

En su homilía, el Obispo recordó el origen de esta advocación mariana y aseguró que “, contar la historia de la Virgen de Itatí es contar la historia de los que vivimos en esta zona del Uruguay y los países fronterizos”.

“Venimos a esta fiesta con nuestras penas y alegrías, con nuestros anhelos y nuestras lágrimas, a pedirle a la Virgen la gracia de su intersección poderosa para que de verdad todas las semillas buenas que están sembradas entre nosotros crezcan dentro de las malas semillas que intentan opacar lo bueno”, señaló Mons. Bonino.

El Obispo exhortó a no permitir “que las preocupaciones y la escasez que la vida tiene muchas veces, nos robe la capacidad de hacer fiesta”. “De verdad que la Fiesta es lo que hace verdaderamente Humana la Vida de trabajo y de sudor que todos también tenemos que afrontar”, puntualizó.

“La Virgen de Itatí vino a visitarnos trayendo el agua limpia de la Vida de Jesús para nosotros, Ella es llena de gracia”, manifestó. Mons. Bonino llamó, a ejemplo de Ella, a volver de esta fiesta “con el agua limpia que nos entrega para, verdaderamente, hacer crecer el bien y la bondad”.

Ante la Navidad que “ya se asoma en el horizonte de nuestros días”, el Pastor recordó que “no es la fiesta de la abundancia de las cosas materiales, sino la fiesta que, sobre todo, busca hacerse lugar allí donde hay necesidades, enfermedades, soledades”. “La Virgen quiere estar especialmente en los pesebres más humildes y necesitados de nuestras vidas”, subrayó.

Minutos antes de culminar la celebración llegó la Ciclo peregrinación con más de 30 bicicletas que salieron, por cuarto año consecutivo, desde Tacuarembó hasta el Santuario. El Obispo dio la bienvenida a los ciclistas, los bendijo y se puso en marcha para la procesión por las calles de Villa Ansina, donde la Virgen se abría camino con los jóvenes del grupo de Danzas, seguidos de la gente.

La fiesta cerró con el gran desfile gaucho hacia el ruedo, donde se desarrollaron todas las destrezas criollas, juegos, bailes, y jineteadas. La imagen permaneció en ese lugar, donde se acercaron las personas que llegaron sólo para ese momento de la fiesta, para dejarle flores, rezarle y sacarse fotos con la Virgen que ya lucía su nuevo vestido, este año con los colores plateado y  azul como predominantes.

En la tardecita, volviendo al Santuario, se realizó con gran éxito otra peña con la participación de Antonella Rivero, el Dúo el Juncal, y el Dúo de Alpargata, cerrando con la entrega de premios de lo vivido en el Ruedo esa tarde.

Imágenes aquí

Información aportada por Karen Da Silva, Oficina de Prensa y RR.PP. de la Diócesis de Tacuarembó