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La Iglesia en los medios Migrantes venezolanos reciben «una mano» en Uruguay de proyecto creado por papa Francisco

LA REPÚBLICA |
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«Puentes de Solidaridad», una iniciativa del Papa Francisco para atender a los migrantes venezolanos, pero sin excluir a otros migrantes que requieran ayuda, se está llevando a cabo en varios países de Latinoamérica, y Uruguay no es la excepción.

Se promueve trabajar la interculturalidad, profundizar la sinergia con y entre gobiernos y organizaciones locales que se dedican al mismo público objetivo, y contribuir a desterrar los prejuicios de los uruguayos respecto a los migrantes.

En el caso de nuestro país, el responsable del proyecto por la Conferencia Episcopal Uruguaya (CEU) es Mons. Milton Tróccoli, y la coordinadora nacional es la Lic. Gabriela Gómez con la colaboración del Lic. Camilo Genta.

LA REPÚBLICA dialogó con la licenciada Gómez quien contó detalles de esta propuesta de «darles una mano».

¿De quién, cuándo y por qué surgió esta propuesta de darle una mano a los migrantes, principalmente venezolanos, que llegan a los países de América Latina?

El proyecto nace en el año 2017 a raíz de la situación que vive Venezuela que ha provocado que casi 3.700.000 personas hayan dejado su país en busca de nuevos horizontes.

La Iglesia no es ajena a esta realidad que golpea fuertemente y que busca, de los diferentes actores de la sociedad y entre ellos la Iglesia, dar respuestas concretas.

Debido a ello y respondiendo al llamado que el Papa Francisco hizo a través del documento «Responder a los desafíos de los refugiados y migrantes: veinte puntos de acción para los pactos globales» con una directriz clara por 4 verbos acoger, proteger, promover e integrar a migrantes y refugiados, es que 10 Conferencias Episcopales en América del Sur (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Perú, Paraguay, Uruguay y Venezuela) unieron sus fuerzas para dar respuestas a los desafíos puestos por la migración masiva de venezolanos que han salido de su país para salvar sus vidas y buscar refugio y vida digna en el extranjero.

Estas 10 Conferencias Episcopales con la ayuda y el asesoramiento de la Sección Migrantes y Refugiados del Dicasterio de Desarrollo Humano Integral del Vaticano, diseñaron el Proyecto Puentes de Solidaridad desde una perspectiva de plan pastoral integrado de asistencia, y que cada Iglesia local traducirá de acuerdo a su estructura y potenciales de respuesta concreta.

En principio el proyecto tiene una duración de dos años, que puede ser extendido si así se considera oportuno.

En el caso de Uruguay, el responsable del proyecto por la Conferencia Episcopal Uruguaya es Mons. Milton Tróccoli y la coordinadora nacional soy yo, con la colaboración del Lic. Camilo Genta.

¿Cómo se dio la formación de un grupo para trabajar esta iniciativa en nuestro país?

En una primera instancia y en lo que respecta a la conformación del equipo de trabajo coordinador, desde la Sección Migrantes y Refugiados se solicitó a las 10 conferencias episcopales la designación de personas idóneas para llevar adelante el proyecto a nivel país, con formación previa en la materia o que hayan trabajado en el temática migrantes con anterioridad. Asimismo, dado la complejidad del tema, las personas designadas recibieron durante 6 meses una capacitación de carácter semi presencial a cargo de la Universidad Católica Argentina, a los efectos de conocer todo lo relativo a la temática desde una perspectiva internacional y nacional, su denominación «Curso de capacitación sobre Incidencia Política en Materia de Migraciones, Refugiados y Trata de Personas, patrocinado por la Sección Migrantes y Refugiados (Dsdhi) – Santa Sede».

Paralelamente a la formación, se fue realizando la redacción del proyecto a ser desarrollado por Uruguay, lo que implicó un relevamiento del marco normativo vigente en la materia, derechos y deberes de las personas migrantes, características de la migración en el Uruguay, percepción de la población acerca de la migración, lugares de ingreso al país, actividades que se desarrollan en Iglesia y los posibles lugares de trabajo y acciones concretas a desarrollar.

Para nosotros fue importante tener en cuenta los lugares que naturalmente se reúnen los migrantes y acompañar desde allí con nuestro trabajo.

La propuesta concreta tiene por objetivo «promover una mejor vinculación entre los migrantes venezolanos y la población uruguaya y por derrame los migrantes provenientes de otros países de la región» y como producto específico la «asistencia a la población migrante especialmente de nacionalidad venezolana que se encuentre en vulnerabilidad a través de lugares que brinden primer asistencia, información y orientación».

¿Qué es lo que hacen por estos migrantes cuando llegan a nuestro país?

Tenemos que tener en cuenta que el trabajo específicamente en el marco del proyecto ha comenzado a rodar recientemente. Igualmente podemos decir que en los centros de atención se ha estipulado que una persona contratada por el proyecto reciba al migrante, le oriente de cómo realizar los trámites necesarios y contarle cuáles son sus derechos, brindarle si es necesario un abrigo y alientos no perecederos para ayudarlo en los primeros días de estadía en el país, y en los casos de que las personas no tengan dónde alojarse, se los derive a la Parroquia de la Asunción y Madre de los Migrantes, más conocida como la Parroquia de los Migrantes en la Av. Dr. Luis Alberto de Herrera 2231, ya que ellos cuentan con una casa para alojamiento y acompañamiento que cuenta con una larga trayectoria en el país de casi 43 años de presencia pastoral.

Para apoyar este trabajo, se ha comenzado en Montevideo, la campaña del abrigo y del alimento no perecedero en la Parroquia San Francisco de Asís de la ciudad vieja, donde funciona uno de los centros de atención a migrantes, por lo que invitamos a todos los que quieran colaborar a donar desde camperas hasta frazadas para ayudar a las personas que llegan y no tienen en cuenta el cambio de clima, y que en la mayoría de los casos es de gran impacto. Se reciben los alimentos no perecederos y los abrigos de martes a viernes de 10 a 16hs. y los sábados de 10 a 14hs. entrando a la Parroquia por Solís 1469 esq. Cerrito.

¿En qué se podría mejorar esta propuesta? ¿Cuáles son los debes?

Obviamente que todo trabajo es mejorable y estamos siempre en escucha atenta de que cosas podemos ir sumando al proyecto, pero cuando lo delineamos quisimos ser realistas y dar respuesta de acuerdo a las potencialidades reales que la Iglesia tiene en el Uruguay. Más allá de eso, estamos pensando en sumarle al proyecto a través de convenios específicos, un acompañamiento desde el punto de vista psicológico ya que tenemos que tener en cuenta que el dejar su familia, su casa, su raíces, sus costumbres, su cultura e integrarse a una realidad totalmente distinta a la que están habituados no es nada fácil y eso hay que acompañarlo también.

¿Qué les está quedando a los que trabajan en este tema y cuáles son las sensaciones que han vivido?

Agradecimiento es la palabra que resuena en nuestros corazones.

Estamos muy agradecidos a nuestros hermanos migrantes por acercarse a esta propuesta en particular y a nuestras parroquias en general, ya que son muy espirituales y con una gran vivencia de la fe que buscan vivirla en comunidad. Somos una Iglesia pobre pero una Iglesia de puertas abiertas que quiere ser casa para todos, y dentro de nuestras posibilidades brindarle todo aquello que pueda estar a nuestro alcance.

Y también ha sido un tiempo de un gran aprendizaje y de desafíos, recordando que muchos de nosotros somos nietos o hijos de emigrantes, que llegaron a estas tierras buscando un mejor vivir y que este tiempo es una gran oportunidad para la sociedad toda de crecimiento.

Las líneas de acción

– Disponer de centros de referencia y acogida para los migrantes en los Departamentos de Montevideo, Rivera y Rocha (Chuy).

– Brindar información específica a población migrante sobre la normativa uruguaya, para saber cuáles son sus derechos y cómo regularizar su situación.

– Brindar a los migrantes información relevante tendiente a su integración y convivencia con la población de acogida.

– Promoción de espacios de articulación con autoridades eclesiales y actores locales mediante encuentros y foros para reflexionar sobre la realidad migratoria en Uruguay, para la proyección de estrategias de intervención a mediano plazo y largo plazo.

Las devoluciones de las autoridades y de los beneficiarios

Consultada Gómez sobre cuáles han sido las devoluciones del trabajo que hacen, tanto de parte de los propios beneficiados como de las autoridades que los convocaron, dijo que «a nivel nacional es muy prematuro hablar sobre cómo se recibe nuestro trabajo, pero en líneas generales podemos decir que los hermanos migrantes que se han acercado muestran una gran gratitud a estas acciones.

Pero en lo que respecta a la evaluación a nivel internacional del proyecto, ya que es un trabajo en sinergia de las conferencias episcopales de América Latina, contarles que se realizó un encuentro para evaluar el primer año de trabajo, el que se llevó a cabo en Bogotá, República de Colombia, entre los días 25 y 26 de abril del corriente, ‘y en el que se destacó que durante el primer año transcurrido, se han cumplido, y en algunos casos se han superado, los indicadores de resultados estipulados en el proyecto, alcanzando el medio millón de población atendida.

La atención brindada no solamente alcanzó a la población venezolana sino que se extendió a las necesidades de todos los hermanos migrantes de la Región y poblaciones vulnerables locales.

Se cuenta con un sistema de información y coordinación dinámica entre las Conferencias Episcopales que forman parte del proyecto y se compartieron buenas prácticas y lecciones aprendidas que hacen posible tener una sensibilidad mayor al momento de los trabajos de campo a nivel local’, esto dice una parte del comunicado».