Iglesia al día

" El Tiempo de la Creación es un tiempo para renovar nuestra relación con el Creador y con toda su maravillosa obra, la naturaleza, por medio de la celebración, la conversión y el compromiso. "
Tiempo de la Creación

La Iglesia en los medios Menos tolerancia y más reclamos: colegios relatan presión de los padres sobre notas y decisiones

EL OBSERVADOR |

Por Magdalena Cabrera

Era un día de exámenes en el liceo del Instituto Geselliano. La alumna perdió su examen y enseguida se enteró su padre. Inmediatamente el hombre se presentó en el liceo, ingresó a la sala donde se estaba tomando el examen y comenzó a increpar con insultos al profesor, culpabilizándolo de la nota de su hija.

Estos hechos ocurrieron el año pasado. El profesor realizó la denuncia en el Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza Privada (Sintep) y este exigió al colegio garantías para que los docentes pudieran ejercer su profesión con tranquilidad. Como solución se le propuso contratar un portero para controlar la entrada y salida de la institución.

El incidente no es un hecho aislado, ni ocurrió en un liceo o escuela pública, de donde habitualmente surgen este tipo de noticias. Los trabajadores y patronales de la enseñanza privada señalan que las presiones y reclamos de los padres ante decisiones de los docentes o de las instituciones son cada vez más frecuentes.

PUBLICIDAD

Si bien, señalan que el caso de repetición del colegio Santa María (Maristas de 8 de octubre), donde un juez de Familia revirtió la decisión de la maestra, es el primero en llegar a la Justicia y encendió una luz de alarma en todo el sistema educativo, los trabajadores de la enseñanza privada afirman que las “presiones de los padres” son cada vez más frecuentes. Las patronales prefieren no hablar de presiones, pero sí de un aumento en los reclamos, quejas y falta de valorización del docente.

“En general lo que se percibe es una especie de no aceptación de los dictámenes de las instituciones y de los docentes”, dijo a El Observador, Zózima González, presidenta de la Asociación de Institutos de Educación Privada (Aidep). Manifestó que los padres “hacen problema” por cosas muy variadas, no solo por casos de repetición.

Lea también: ANEP advierte que sentencia judicial sobre repetición viola su autonomía técnica

Rafael Ibarzábal, presidente de la Asociación Uruguaya de Educación Católica (Audec) coincidió con González y manifestó a El Observador que este tipo de quejas se dan en todo los niveles, desde Primaria hasta los últimos años de Secundaria.

Sergio Sommaruga, delegado del Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza Privada (Sintep) afirmó a El Observador que muchas veces los padres “entienden que tienen derecho a exigir mejores notas o la promoción para su hijo y presionan”.

Expresó que lo que más preocupa al sindicato es la postura de algunos colegios que ceden ante el reclamo de los padres y “terminan presionando al docente para que cambie la nota o pase de año al alumno”. En este sentido, Sommaruga subrayó la actitud del colegio Santa María, que aún ante la amenaza de llevar el caso a la Justicia, mantuvo sus criterios pedagógicos y no cedió a la presión de los padres. Destacó también que afortunadamente no es la única institución privada que “prioriza lo pedagógico”.

Desvalorización de la escuela
Según datos oficiales que maneja el Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP), en las escuelas públicas cada 15 días aproximadamente un maestro es víctima de una agresión física por parte de padres o tutores de sus alumnos.

Los actores de la educación privada entienden que “las presiones” de los padres en los colegios, son un correlato de esta realidad, aunque ninguno de ellos lleva un registro numérico de estos episodios. La diferencia está en los métodos empleados para hacer escuchar los reclamos. Si bien, no se registran casos de violencia física, si existe la agresión verbal y el reclamo insistente. A partir del caso del colegio Santa María se sienta el precedente de la vía judicial (ver nota aparte).

Para Ibarzábal el aumento de los reclamos por parte de los padres tiene que ver con la cultura actual, donde la tolerancia cada vez se practica menos. “Como no me gusta lo que dijo la maestra sobre mi hijo, voy y le pego. No estoy de acuerdo con la nota que trajo en el carnet, me quejó ante el profesor”, ejemplificó. De esta manera, la figura del docente se desvaloriza porque “se cuestiona su competencia técnica”, afirmó.

Indicó que esta realidad tiene que ver también con la sobreprotección que los padres ejercen sobre sus hijos. “Los padres entienden que para ser buen padre tienen que defender a su hijo de la manera que sea” y no se dan cuenta que le hacen un daño. “Yo siempre le digo a los padres, educar es en buena parte frustrar. Los obstáculos nos hacen crecer y nos fortalecen”, comentó.

Lea también: La repetición y los fracasos en la infancia no tienen por qué generar un trauma

En tanto, González manifestó que este fenómeno tiene que ver con que “se ha debilitado la imagen institucional de la escuela y la del maestro”. “Los padres quieren un resultado según sus aspiraciones, pero no se dan cuenta que eso no es lo mejor para su hijo. No entienden que el maestro es el único que puede detectar características del niño que no se muestran en la casa, ni en el consultorio de otros especialistas”, explicó.

La presidenta de Aidep dijo que la mayoría de estos casos se resuelven en el colegio. No obstante, para algunos se requiere la intervención de un inspector de la ANEP, que puede llegar a ordenar una investigación administrativa en la institución, explicó.

Para el sindicato, el trasfondo de esta realidad está en la concepción de “yo pago y mando” que tienen algunos padres. “Los padres entienden la educación bajo una concepción de mercado y piensan que pagar por educación es lo mismo que pagar por cualquier producto, quieren los resultados ya. En educación no es así”. afirmó.

El dirigente sindical comentó que está lógica también está en los colegios que ceden a las presiones de los padres. “Como no quieren perder alumnos, aceptan cambiar notas”, dijo. Esto lleva a que los docentes no se animen a ser la denuncia frente a la ANEP. “Tienen miedo de perder su trabajo”, subrayó.