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La Iglesia en los medios “Me pusieron una bolsa en la cabeza y empezaron a asfixiarme”: las denuncias de tortura de los Testigos de Jehová en Rusia

EL OBSERVADOR |
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Uno cuenta cómo lo golpearon. Otro cómo le cubrieron la cabeza con una bolsa. Todos dicen haber sido electrocutados.

¿La causa? La religión que profesan: son Testigos de Jehová. Hace dos años su iglesia fue declarada ilegal en Rusia.

 Y ahora siete de ellos arman haber sido torturados por las fuerzas de seguridad en la norteña ciudad de Surgut.

Según Artyom Kim, en la sede local del Comité de Investigación (el llamado FBI ruso) lo sometieron a un interrogatorio sobre su religión que duró más de 12 horas.

Y cuando se rehusó a responder, hombres enmascarados se lo lle se lo llevaron a un pequeño cuarto a un pequeño cuarto para golpearlo. En dos ocasiones.

También amenazaron con violarlo y lo electrocutaron con una pistola paralizante, dice.

“Pensé que me iban a matar, porque me amenazaron a mí y a mi familia”, le contó a la corresponsal de la BBC en Rusia, Sarah Rainsford.

“Cuando me estaban asfixiando y estrangulando y yo pensaba que ya no podía respirar, me preguntaron: ‘¿Vas a hablar'”, recuerda.
“Yo les dije ‘Sí’, porque pensé: ‘Un par de veces más y me muero aquí mismo'”, relata Artyom.

Mientras habla, en su pequeña cocina, a veces suena asustado, otras, simplemente indignado.

Y en su habitación todavía se ve el reguero de pertenencias regadas por el suelo que dejaron atrás los policías que allanaron su apartamento la semana pasada, en horas de la madrugada.

Ese mismo día, decenas de testigos de Jehová fueron arrestados en Surgut.

“Extremistas”

Las autoridades rusas consideran que la iglesia a la que pertenecen es una organización extremista: una amenaza al Estado, en la misma categoría que el autodenominado Estado Islámico.

Según la Corte Suprema de Justicia de la Federación Rusa, los Testigos de Jehová sostienen que la suya es la única fe verdadera.

Y eso incita al odio, determinó el máximo tribunal en la sentencia de 2017 en la que ilegalizó a su iglesia.

De hecho, Evgeny Kairyak -quien fue arrestado el mismo día que Artyom- dice que los investigadores que lo interrogaron a él querían que confesara que es un extremista.

También dice que el hombre que revisó su departamento se llevó su biblia.

Y se sube la pernera del pantalón para enseñar dos pequeñas marcas redondas en una de sus piernas.

Dice que fueron producidas por una pistola paralizante, y un reporte médico visto por la BBC menciona más quemaduras en su trasero “posiblemente consistentes con choques eléctricos”.

De pronto me pusieron una bolsa en la cabeza y empezaron a asfixiarme , relata.

“Yo boqueaba por aire, empecé a moverme porque no tenía suficiente aire e inmediatamente me aplicaron un choque eléctrico entre las nalgas. Luego me hicieron lo mismo en la pierna”, cuenta.

Evgeny sabe que su denuncia puede tener consecuencias.

“Me preocupa el futuro, lo que me pueda pasar, ya sea físicamente, las amenazas, la presión”, admitió ante Rainsford.

“Pero tengo que hablar sobre lo que pasó para que la gente sepa que es ilegal, que la tortura es inaceptable”.

También hace notar que la Constitución rusa garantiza la libertad de consciencia.

Y destaca que como testigo de Jehová él es, de hecho, un pacista.

“Sinsentido absoluto”

Esta no es, en cualquier caso, la primera vez que la persecución de los testigos de Jehová por parte de las autoridades rusas es objeto de noticia.

Pero cuando grupos de derechos humanos denunciaron la situación ante el presidente Vladimir Putin en diciembre del año pasado, este dijo que eso era un “sinsentido absoluto”.

Y aunque Putin luego le pidió a la Corte que clarificara cómo debía ser aplicada la ley, lo cierto es que en Surgut, en el norte helado de Rusia, ahora hay testigos de Jehová denunciando torturas.

De hecho, varios de los detenidos tuvieron que regresar al Comité de Investigación de Surgut, donde supuestamente ocurrieron los hechos, para reportar sus alegaciones.

Una vez que terminó su reunión, la BBC pudo entrar a hacer varias preguntas que ni el jefe de investigaciones ni sus superiores en Moscú se han dignado a contestar.

Pero Natalia Strebkova, de la Defensoría Regional de Derechos Humanos, sí dio la cara.

“Todo lo que me dijeron va a ser investigado por el Comité de Investigación y la Ocina del Procurador”, le dijo a la BBC.

“Voy a mandar documentos para cada uno de los casos y pedir una investigación a profundidad sobre qué tan creíble y completa es esa información”, prometió Strebkova.

Y, según Rainsford, la funcionaria dijo estar sinceramente en shock por las acusaciones.

Mientras, los testigos de Jehová recorren las nevadas calles de Surgut para juntar más reportes médicos y evidencias de que siete de ellos fueron torturados ahí.

BBC