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Mirando con Dios este tiempo

La Iglesia en los medios Maristas afirma que nadie en su congregación presenció violencia en familias sirias

EL OBSERVADOR |

Dicen que “no es verdad” que un integrante de su comunidad haya mediado en actos de violencia doméstica

En un comunicado de prensa firmado por los responsables del equipo del Ideg (Instituto de Enseñanza General Hermanos Maristas), Juan Achard y José Kuhm, se precisa que “no es verdad que integrante alguno de la Congregación haya presenciado actos de violencia doméstica entre las familias sirias”.

El Observador publicó hoy, en base a fuentes oficiales que relataron el episodio, que un hermano marista fue testigo del momento en el que un hombre sirio golpeó a su mujer.

El presidente José Mujica dijo hoy que el gobierno está preocupado por la situación de las familias sirias, pero que la administración no tiene “comprobación de ninguna violación”.  “Hemos averiguado hasta el cansancio ciertas cuestiones. Una cosa es tener amplitud religiosa, que somos muy abiertos en el país más laico de América Latina, desde Iemanjá a la Iglesia Católica, todas las religiones caben en Uruguay, pero hay ciertas cuestiones que no estamos dispuestos a negociarlas. Sencillamente en Uruguay no estamos dispuestos a quedarnos de brazos cruzados si los hombres le pegan a las mujeres”, dijo el mandatario.

El Ideg informa que la congregación tiene como guía el “llamado a la defensa de los Derechos Humanos y un combate firme y decidido contra toda forma de abuso, discriminación y violencia”. En ese marco, se puso a disposición del proyecto de acogida a las familias refugiadas, las instalaciones de la casa San José.

Al final del comunicado se señala: “Las diferencias culturales y las prácticas divergentes a que dan lugar en la vida cotidiana, como cristianos y como maristas reafirmamos el profundo llamado a la hermandad universal que nos hace el Evangelio. Tal como lo ha puesto de relieve el Papa Francisco, dicha unidad necesita construirse con un esfuerzo constante que incluye el diálogo entre los que son diferentes. Sin embargo, el respeto a las diferencias culturales debe reconocer el límite  infranqueable e irrestricto a la dignidad de las personas y el rechazo a toda forma de abuso”.