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La Iglesia en los medios María Auxiliadora en sus propias palabras: “Mi vocación se resume en una sola palabra: servir” [en base al Boletín Salesiano]

EL PAÍS |
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La esposa de Tabaré Vázquez dio pocas entrevistas, una de ellas fue al boletín Salesiano en la que se autodefinió como dedicada a su familia y habló de su vínculo con la fe; también habló con el periodista Pablo Vierci para su libro “Ellas 5”.

La fallecida esposa del presidente Tabaré Vázquez, María Auxiliadora Delgado, dio pocas entrevistas a lo largo de su vida. Por eso, la primera charla que mantuvo el periodista Pablo Vierci con ella fue para convencerla de aparecer en el libro “Ellas 5” (publicado en 2014 y editado por Aguaclara Editorial), que relata las historias de las esposas de los presidentes uruguayos desde la reinstauración democrática a la fecha. Finalmente, aceptó: “Si no estoy entre las cinco, la gente va a pensar: ‘¿Por qué no estoy’?”.

María Auxiliadora se definió a sí misma como una persona “pesimista en términos generales”: “Pero es por temperamento, no es consecuencia de algo doloroso o traumático”, dijo.

“Mis hijos lo resumen, bromeando: ‘Vieja, ¿para qué la vas a hacer fácil si la podés hacer difícil?’. Y por eso el ‘no’ es la primera respuesta que me surge, lo que tengo en la punta de la lengua. En lo más complicado o en lo más sencillo: si me dicen de viajar, lo primero que me surge es ‘no’, si me dicen de ir a un cine, a priori, ‘no’. Después lo vemos. (…) Un día Tabaré me dijo que fuera con él a Córdoba, donde tenía un congreso, para aprovechar y pasear. ‘¿A Córdoba? ¿Para qué? ¿A juntar piedritas?’, le respondí. Claro que después fuimos y pasamos bárbaro, visitando las represas, las sierras, pero mi primera reacción fue lo de las piedritas”.

Fiel a su perfil bajo, María Auxiliadora contó cómo se dio de lleno con la vida pública a partir de 1990, cuando Vázquez empezó a ganar notoriedad. En esa época, dijo, “Tabaré todavía resultaba alguien misterioso, que despertaba inusual curiosidad, ahí me encontré con gente que iba al mostrador, con grabadores ocultos, cuando yo estaba atendiendo público, y al otro día escuchaba o leía cosas que yo había dicho en confianza a una persona que estaba en el mostrador, y que había sido grabado”.

También relató la anécdota del plato de sopa, que según ella, es un “símbolo” de lo que ha sido su vida con el mandatario.

“Es lo de marzo de 2005, cuando (Vázquez) asumió la presidencia, fue un momento conmovedor. Primero fue el juramento ante la Asamblea General. Y luego aquellos grandes festejos en la explanada del Palacio Legislativo, con músicos y la muchedumbre. Bajamos de las escalinatas donde dijo el discurso y no bien pudimos, a eso de las 11 de la noche, él me mira con ese gesto que le conozco, cargado de significado, y, sin decirnos una palabra, disparamos, nos vinimos a casa, todo el mundo estaba allá y nosotros nos vinimos acá, se quitó la banda presidencial, el saco y se sentó a la mesa esperando que le sirviera el plato de sopa. Nosotros dos, a las 11 y 15 de la noche, solos, tomando sopa, mientras medio Uruguay estaba en el evento de la explanada del Palacio Legislativo”.

María Auxiliadora habló de sí misma como una servidora: “Si la vocación de Tabaré es, para mí, la medicina, mi vocación se resume en una sola palabra (…): servir”. A Vázquez lo veía como “romántico”: “Creo que para asumir grandes desafíos en la vida, en la medicina, en la política, se requiere una dosis de romanticismo, de creer que se pueden lograr cosas aparentemente imposibles”. Y agregó: “Si (Vázquez) no creyera en la belleza, no creería que las enfermedades ‘incurables’ se pueden curar”.

En otro pasaje del libro de Vierci, María Auxiliadora comentó las veces en que no estaba de acuerdo con su esposo. “Yo lo respeto muchísimo (a Tabaré), pero eso no significa que no le diga lo que pienso, cuando estoy en desacuerdo con algo. Creo que decirle lo que pienso es una forma de respetarlo. Y las pocas veces que me he callado con algo que considero importante, luego me arrepiento, y me doy cuenta de que debería haber hablado. Cuando digo mi opinión él se me queda mirando, pero sé que mi voz permanece resonando en su interior, procesándola, vaya a saberse de qué manera”.

Además, dio detalles acerca de cómo era su relación con el mandatario, con quien se casó en 1964. “Conocí a Tabaré en una kermesse del colegio Divina Providencia de La Teja, en 1956. Él tenía 16 años y yo 19… ¿Qué fue lo primero que me enloqueció?… fueron sus ojos verdes… Luego me sorprendió su inteligencia y de inmediato sentimos que teníamos muchos puntos en común”.

“Con Tabaré somos muy compañeros. Siempre nos damos consejos. En estos días él se fue a pasar unos días con unos amigos, con quienes siempre salen, a casa de uno de ellos, y sus consejos finales fueron: ‘Cuidate, no salgas, no tomes frío, tomate la presión’”, agregó.

La primera dama también hizo énfasis en la importancia de su familia en su vida. “Agradezco a Dios haber nacido en la familia que nací, y agradezco a Dios que a pesar de no haber tenido a mi padre tuve una vida plena. Ahí está la base de todo, y es lo que repliqué en la familia que formé. Agradezco haber podido y poder servir a los demás, poder dar una mano. Dios me lo permitió”.

“Algo que heredé de mi madre es mirar a todos de forma horizontal. Nadie es más que nadie. Y algo que siempre sentí que quebraba esa horizontalidad eran las sonrisas sin dientes, porque ese niño o esa persona a la que le falta un diente, o más de uno, tiene una desventaja frente a los otros”, comentó la primera dama, quien lideró el Programa Nacional de Salud Bucal creado durante la primera presidencia de su marido (2005-2010).

Dentro de su familia, María Auxiliadora hizo especial énfasis en el papel de sus nietos. “Nuestros nietos tienen entre siete y 17 años. Con ellos aprendimos a ser muy flexibles. No se trata de coartar a las nuevas generaciones pero nosotros tuvimos que ceder a sus nuevos hábitos y tuvimos que aprender a permitir, por ejemplo, que cuando están conversando con nosotros, al mismo tiempo están jugando con los celulares”.

“Hay una frase que creo que me define: no nos hagamos ver, dejémonos mirar”’. (…) Todo lo que sigo haciendo en estos días vinculado con obras sociales, si apoyo a esto o a lo otro, lo que pido encarecidamente es que no se sepa que estoy en el medio para que no se desvirtúe el objetivo o la acción (…)”, dijo a Vierci.

“Soy esposa, luego abuela y después madre”

Otra de las entrevistas que brindó fue al boletín Salesiano. Y allí habló de su familia, su vínculo con la fe y hasta dio un consejo a los padres. A continuación reproducimos algunas de sus declaraciones.

CÓMO SE AUTODEFINE: “Yo soy ama de casa”. “Soy esposa, luego abuela y después madre”.

SU APODO: Siempre le dijeron “Mary”, aunque dijo que al comenzar a acompañar a Tabaré Vázquez en la actividad política pasaron a llamarla por su nombre.

SUS PADRES: “Fueron un ejemplo de vida”. “Mi madre fue brillante”.

SUS HIJOS: “Saben que si me precisan, me tienen. Creo que nunca le fallé a ninguno de ellos. Nunca dejé de estar presente, aún en los tiempos de mayor trabajo”.

SU FE: “Yo no busqué la fe, la mamé, nací y me crié en ese ambiente”. “Lo que siento por (la virgen) María Auxiliadora es difícil de explicar”

SU RELACIÓN CON VÁZQUEZ: “Tabaré y yo somos fruto de una kermesse salesiana”.

QUÉ DESTACA DE VÁZQUEZ: “Capacidad de trabajo impresionante y que nunca va a criticar gratuitamente a nadie ni a ningún compañero”.

CLAVE PARA CULTIVAR BUENA RELACIÓN CON LOS HIJOS: “Estar siempre cerca de ellos, escucharlos mucho, respetarlos, saber entenderlos (contemplando las distancias generacionales y las problemáticas de cada época), y ponerles frenos y límites, pero siempre con afecto”

POR QUE NO VIVIÓ EN LA RESIDENCIA DE SUAREZ: “Con Tabaré hablamos mucho del tema y decidimos quedarnos acá porque de lo contrario nuestros nietos iban a ir a la Casa Presidencial y no a la `casa de los abuelos´”.