Iglesia al día

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La Iglesia en los medios María Auxiliadora Delgado y Tabaré Vázquez, un amor que comenzó en una kermés y terminó en Presidencia

EL PAÍS |
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Delgado y Vázquez compartieron toda su vida y marcaron la historia política del Uruguay.

Eran épocas de tango, milonga y algún candombe. De los bailes en el Sudamérica, el viejo Yatay, el “Holanda” -pasando el cementerio del Cerro- y el club de los armenios. Del teatro Artigas en Colonia y Andes y de la orquesta típica de Hugo di Carlo. Por esos lados paraba Tabaré Vázquez, y su juventud. Y en las vueltas del barrio La Teja, una kermés del colegio Divina Providencia -cerca de la plaza 25 de Mayo- lo cruzó con María Auxiliadora Delgado San Martín. Era la década del ‘60.

Una broma de muchachos, un chiste entre amigos. Aquel telegrama, como se usaba en los viejos bailes, fue la excusa para que el muchacho de La Teja se animara a acercase a la joven. Vázquez pensó que el mensaje de amor venía de María, pero en realidad había sido escrito por sus amigos.

Poco importó el contenido de aquel papelito. La anécdota sirvió como despegue a una aventura con 54 años de casados. María y Tabaré se casaron un viernes 23 de octubre de 1964, tuvieron tres hijos: Ignacio, Álvaro, Javier, y uno “del corazón”, Fabián. Fue una larga historia que los llevó juntos a la Presidencia de la República en dos ocasiones.

Marita, como le decía el presidente y sus familiares, falleció en la madrugada del martes. Su salud no mostraba signos a atender. Pero un infarto masivo terminó siendo la causa de su muerte a los 82 años, la noche previa a que se sometiera a una cirugía de cataratas.

Fue la menor de 11 hermanos. A los tres años perdió a su padre. Sus hermanas mayores fueron puntales de la familia. Se abrazó a la fe y practicó con devoción la religión católica.

Pero a lo largo de su vida defendió el esfuerzo y la dedicación como claves para lograr los objetivos. Así fue que alentó a su pareja cuando las cuentas en la casa no marchaban del todo bien. Vázquez amagó a dejar sus estudios de medicina, pero su esposa le insistió.

“Vivíamos con el sueldo de mi madre en la Caja (de Profesionales Universitarios), ella insistió en que hiciera la carrera”, contó su hijo Álvaro Vázquez a la Revista Galería. Así siguió su carrera y juntos llegaron a celebrar en Estados Unidos el galardón de “Héroe de la Salud Pública de las Américas” en 2018.

Lo apoyó a lo largo de su carrera profesional. Lo alentó a iniciar su carrera en la dirigencia deportiva, y levantaron la copa del uruguayo de Progreso en 1989. Y tiempo después lo acompañó en el inicio de la carrera política alcanzando a convertirse en el primer intendente de Montevideo por un partido de izquierda ese mismo año.

María Auxiliadora fue apoyo central en la vida del político, y desde su lugar, con un perfil lejos de las luces y las cámaras, aportó a diferentes causas sociales. Quienes la conocieron destacan que sin importar el momento político de su marido, Marita no perdió el contacto con sus amigos, y vecinos.

“Que una señora de un presidente salga a barrer la vereda… muy singular”, recordó ayer a la salida del velorio el dirigente del Frente Amplio Mariano Arana. Su frase pintó a la perfección a quien fue la primera mujer en acompañar a un presidente de izquierda en llegar al gobierno nacional.

En los inviernos fríos, solía pedirle a la guardia presidencial para recorrer el barrio a repartir leche caliente y chocolate. “No quería cámaras ni prensa, quería ayudar por la necesidad de aportar desde su lugar: una mujer de barrio”, recordó a El País uno de los asesores del jefe de Estado.

Así fue siempre. Haciéndose lugar para cada cumpleaños de los amigos. Organizando el “amigo invisible” en cada Navidad de la familia Vázquez Delgado, esperando al vendedor de huevos caseros los lunes por la mañana cuando llegaba en bicicleta a la puerta de su casa. A María Auxiliadora le quedaba incómodo el título de “primera dama”, le pesaba. “Se sentía y se sintió siempre una uruguaya más que quería ayudar y ser atenta todo el tiempo”, recordó una amiga de la familia ayer a la tarde.

El 23 de octubre de 2014, celebró las bodas de oro, los 50 años de casados, con Vázquez como un día más. Con su familia en la casona del Prado. Con el típico y tradicional plato de sopa que Marita solía cocinarle a Tabaré.

No hubo tiempo para grandes festejos ya que la campaña electoral estaba en su momento definitorio. Vázquez peleaba por el segundo mandato contra el dirigente del Partido Nacional Luis Lacalle Pou. Las encuestas no auguraban un buen escenario para el frenteamplista.

Pero se equivocaron y el festejo fue doble. La pareja organizó una fiesta privada en la noche del martes 28 en el salón de fiestas Villa del Prado, sobre la Avenida Agraciada.

Esa noche bailaron, cantaron y celebraron su historia de amor con la familia. Se sacaron el gusto de cantar con un grupo de mariachis mexicanos. Vázquez le obsequió canciones que ambos disfrutaban escuchar: el tango “Uno” y la canción de Ricardo Ceratto “Qué más da”.

Marita no amagó a esconder su felicidad. Vázquez tampoco. Semanas después ella se encargó del gran regalo para su esposo: la segunda banda presidencial.

La última vez que apareció en público frente a los medios fue el 1° de marzo de este año en el Antel Arena. Su esposo se encargó de rendirle cuentas a la ciudadanía en momentos donde la presión hacia el gobierno era alta.

“¿Cómo está María?”, le preguntó el periodista de El País. “Bien, viejo, muy bien. Tirando para no aflojar”, respondió sonriente y se despidió como lo hacía siempre: dando sus bendiciones como lo hacía con cada uno de sus amigos y conocidos.

Año 1931: Uruguay de luto en otra Presidencia

En la historia de Uruguay solo se registra un antecedente de un presidente de la República que enviudó durante su mandato. Juan Campisteguy sufrió la pérdida de su esposa tres días antes de cumplirse su período de gobierno.

Aurelia Macció, nacida en 1868, había contraído matrimonio con él en 1890, y juntos criaron a cinco hijos.

Campisteguy, candidato del Partido Colorado y riverista, había ganado las elecciones de 1926 por apenas 1.500 votos, en los que fueron los primeros comicios organizados y fiscalizados por la Corte Electoral.

El nuevo presidente asumió el 1° de marzo de 1927 y cuando llegó el fin de su mandato y le pasó la banda a su sucesor Gabriel Terra, el 1° de marzo de 1931, aún visiblemente atribulado por el fallecimiento de su mujer, le dijo: “Gabriel, no te envidio”.

En la Revista Nacional de artes y letras, Aurelia Macció fue recordada por su “fecunda obra de altruismo”, sus “exquisitas condiciones de espíritu, de inteligencia y de bondad”. Junto a una foto de la primera dama se agregaba que ella viviría en el recuerdo de todos los uruguayos por “su tesón, su modestia, su talento y generosidad llena de grandeza”.

Mujica: “Lo que se nos viene encima es la soledad”

Pasadas las 10 de la mañana, el expresidente José Mujica se hizo presente en la casa velatoria Martinelli junto a Lucía Topolansky para despedir los restos de María Auxiliadora Delgado.

A la salida, Mujica atendió rápidamente a los medios y, con la voz entrecortada, recordó cuando conoció a la esposa de Tabaré Vázquez: “La conocí de piba, yo no sabía. Había una cosa que se llamaba el Círculo Católico. Mi madre era socia y a veces no nos alcanzaba la plata para pagar la cuota… Pero yo iba a la casa, porque la familia de ella cobraba la cuota en el barrio. Venía del Paso de la Arena ¡Han pasado tantos años! Yo era un pibe”. Mujica agregó que “cuando se tiene la edad de Tabaré, el amor es una dulce costumbre, y lo que se nos viene encima es la soledad”.

El expresidente Julio María Sanguinetti también asistió al velatorio acompañado de su esposa Marta Canessa sobre el mediodía. También llegaron en las primeras horas el canciller Rodolfo Nin Novoa, el presidente del Plan Ceibal Miguel Brechner, el ministro de Economía, Danilo Astori, el del Interior Eduardo Bonomi, el de Industria Guillermo Monccechi, la ministra de Desarrollo Marina Arismendi, la ministra de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente Eneida de León, la ministra de Educación María Julia Muñoz, el exintendente Mariano Arana, la presidenta de Ancap Marta Jara y los dirigentes del sector blanco de Juan Sartori, Verónica Alonso y Alem García.