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La Iglesia en los medios María Auxiliadora Delgado, la primera dama que moldeó al presidente con su espíritu salesiano y vocación social [refiere al Boletín Salesiano]

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Por encima de la política, incluso del fútbol, la medicina es la pasión vital de Tabaré Vázquez. Pero en 1965, con la proyección de formar una familia y una ajustada situación económica, fue su mujer quien lo convenció de la necesidad de no trabajar, para dedicarse de lleno a los estudios en la Facultad de Medicina. Vázquez dejó su puesto administrativo en una fábrica de licores y ella pasó a sustentar al matrimonio. Muchas décadas más tarde aquella arriesgada decisión encontró su significado completo. En 2018 Vázquez fue nombrado Héroe de la Salud Pública de las Américas y María Auxiliadora Delgado no pudo contener las lágrimas cuando su marido la llamó al estrado a acompañarlo a recibir el premio. El máximo reconocimiento de la Organización Panamericana de la Salud no era por su carácter de dos veces presidente, sino de reconocido oncólogo y líder mundial antitabaco.

Ayer miércoles fue el presidente quien no logró ocultar la emoción ante el fallecimiento de su mujer. Vázquez abandonó toda la formalidad que lo caracteriza y con los ojos enrojecidos y la voz cortada se abrazó sentidamente con quienes fueron a acompañarlo durante el velorio y el entierro de Delgado, quien murió a los 82 años a causa de un infarto. “Una dama, una señora con una sencillez impresionante. Una compañera muy fiel del presidente”, la definió el cardenal Daniel Sturla, quien mantuvo un vínculo estrecho con Delgado debido a su práctica salesiana.

Con una marcada dedicación privada, familiar, religiosa y social, Mary, como la apodaban desde pequeña, supuso un incondicional apoyo para su marido a lo largo de toda su carrera profesional y política, con una clara influencia en algunos reconocidos aspectos de la personalidad del presidente como la responsabilidad, el respeto, la cordialidad, la puntualidad, la paciencia y la colaboración.

Muchos de ellos son valores salesianos que Delgado aprendió como la menor de una numerosa familia de ocho hermanas mujeres y tres hermanos varones. “Yo no busqué la fe, la mamé, nací y me crié en ese ambiente”, dijo al Boletín Salesiano en 2016, en una de las contadas entrevistas que concedió. “Lo que siento por María Auxiliadora es difícil de explicar. Yo soy de María Auxiliadora y me siento partícipe de la familia salesiana”, explicó sobre su relación con la virgen y la congregación católica.

Fue justamente en una kerme­sse organizada por los salesianos donde se conoció con Vázquez, de quien era vecina en el barrio La Teja desde su nacimiento en 1937. Vázquez, quien nunca fue católico, se había acercado a la congregación para jugar al fútbol en el Centro de Exalumnos Salesianos Pablo Albera.

Se casaron en 1964 tras siete años y medio de noviazgo, cuando Delgado tenía 27 años y Vázquez 24, momento en el cual el presidente abandonó su cargo administrativo en Carrau & Cía para dedicarse a sus estudios universitarios. Hasta 1969, cuando Vázquez se recibió y ya habían nacido los primeros dos hijos del matrimonio (Álvaro en 1966 y Javier en 1967), Delgado sostuvo la casa con su trabajo en la sección de trámites y expedientes de la Caja de Jubilaciones Profesionales, del cual se jubiló en 1992 como jefa del departamento.

El matrimonio tuvo otros dos hijos, Ignacio en 1970 y Fabián Barbosa Cordobés, un amigo de Ignacio, a quien adoptaron. Ama de casa, entre los hobbies de Delgado estaban la cocina, el cuidado de plantas y una colección de rosarios que incluía cinco regalados por Papas. También comprarle ropa y vestir a su marido. “Él solo le pregunta: ¿hoy qué toca?”, contó su hijo Álvaro en un reportaje que la revista galería le hizo en 2004.

Dulce costumbre

Además de Sturla, Vázquez fue saludado por ministros, colaboradores, dirigentes oficialistas y opositores, militantes, embajadores, empresarios y representantes sociales que acudieron personalmente a apoyarlo en la jornada de ayer, que culminó con un concurrido entierro en el cementerio de La Teja. “Cuando se tiene la edad de Tabaré, el amor es una dulce costumbre. Lo que se nos viene encima es la soledad”, reflexionó el expresidente José Mujica.

En el ámbito público y el político Delgado mantuvo una reservadísima presencia en ambas presidencias de su marido. Sus contadas apariciones estuvieron casi siempre enfocadas al Programa de Salud Bucal, una iniciativa que impulsó en 2005 dentro de la Presidencia de la República cuando Vázquez asumió su primer mandato y que consiste en ofrecer atención odontológica gratuita a escolares de todo el país. Para darle al programa mayor institucionalización, este año se creó en la Administración Nacional de Educación Pública una unidad de educación, prevención y diagnóstico de salud escolar.

El año pasado, durante una de las actividades del programa, Delgado recibió la donación de la empresa Cutcsa de un autobús equipado como clínica móvil. Junto a ella estuvo el presidente de Cutcsa, Juan Salgado, amigo de toda la familia Vázquez. Delgado era madrina de las obras sociales de Cutcsa, en lo que fue el lado más expuesto de una intensa y continua faceta solidaria que de manera privada y particular realizó a lo largo de toda su vida, principalmente con parroquias y familias carenciadas.

“Sin dudas era una militante permanente de las causas sociales. Por eso, mi reconocimiento a todo el trabajo que ha realizado, y especialmente el saber que mucha gente de la más vulnerable hoy está triste”, dijo Beatriz Argimón, candidata a la vicepresidencia por el Partido Nacional.