Iglesia al día

" El Tiempo de la Creación es un tiempo para renovar nuestra relación con el Creador y con toda su maravillosa obra, la naturaleza, por medio de la celebración, la conversión y el compromiso. "
Tiempo de la Creación

Noticeu Maestro de la Orden de Predicadores, Fr. Bruno Cadoré: Acercarse al mundo para que el mundo tenga el deseo de acercarse a Dios”.

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El Maestro de la Orden de Predicadores, Fray Bruno Cadoré op,  estuvo en  Uruguay el 9 y 10 de agosto, en el marco de su visita canónica en el Cono Sur para el encuentro con cada comunidad de la Orden.

Es la segunda ocasión que este dominico vista Uruguay en sus 8 años de ejercicio del cargo.

El leitmotiv de sus palabras en esta gira, según el socio del Maestro para América Latina y el Caribe, Fray Luis Javier Rubio, quien lo acompañó en sus visitas, fue el de “cómo todos hacemos un solo sacramento de comunión para el encuentro de los demás con Dios, y poder formar una única Iglesia para entrar en comunión”. Según Fray Rubio, hoy en varias sociedades y gran parte del mundo hay muchas polarizaciones, y la familia dominicana tiene que servir como testimonio de comunión, de encuentro, de fraternidad, no solo por lo que hace sino también por lo que dice”.

En nuestro país, Fray Cadoré visitó a las comunidades dominicas de las parroquias de Nuestra Señora del Rosario y Santo Domingo (en el Cordón) y de Santísima Trinidad y la Sagrada Familia (barrio Bella Italia).

En el encuentro con la familia dominicana (sacerdotes y hermanas religiosas, laicos y jóvenes vinculados a la Orden), realizado en la Parroquia Nuestra Señora del Rosario el jueves 9, el Maestro escuchó de boca de representantes de comunidades y grupos, sus trabajos y desafíos para luego ofrecer una reflexión y posteriormente presidir la Eucaristía concelebrada con los sacerdotes dominicos de nuestro país.

En dicha reflexión, el Maestro señaló que “después de 8 años contemplando la vida de la iglesia, mi preocupación es que en muchos lugares, dentro o fuera de la iglesia, es percibida como una institución que puede ofrecer servicios pastorales, de acompañamiento, de ritos de iniciación a la vida cristiana a individuos, pero falta una confianza en este hecho de que la Iglesia es una fraternidad. No es una institución que tiene algo que hacer. Es antes que todo una fraternidad que tiene algo que vivir”.

Más adelante explicó que “este mensaje de pertenencia es lo más importante al día de hoy para la Iglesia. De la Iglesia hoy se pide que diga qué piensa o dice sobre determinados problemas, qué va a hacer en determinada situación. Todo esto es importante, pero ¿quién es esta Iglesia? (…) Es una familia  en la cual lo que sucede a uno sucede a todos. Ese es el mensaje principal”.

Respecto al papel de los laicos en la Orden y en la Iglesia en general, Fray Cadoré dijo que “es el de ayudar a la Orden y a los religiosos y religiosas en particular, que viven en claustros, a “vivir en el mundo, no solamente para el mundo, o porque tenemos algo que decir o hacer en el mundo”. Su convicción es que “la experiencia de fe de una hermana religiosa, de un hermano religioso, de un sacerdote o de un laico, no son las mismas. Es la misma fe pero la experiencia de fe no es la misma. Porque mis vínculos y compromisos profesionales no son los mismos y todo esto cambia el modo según el cual mi fe va a dialogar con mi vida global. Poder compartir las experiencias y volver a tener una experiencia común con la sinergia de todas las experiencias de fe. Porque las experiencias de fe van a ser el punto de partida de nuestra reflexión, de nuestro profundizar la Palabra de Dios, nuestra contemplación de la gracia de la palabra de Dios en este mundo ¨.

Para el superior de la Orden de Predicadores es esencial “compartir en su diversidad la experiencia de fe de cada uno de manera que tengamos todos juntos una experiencia de familia desde la cual juntos comprender mejor la gracia de la Palabra de Dios que queremos ofrecer”.

Hacia el final de su reflexión, el Maestro dijo que “la Iglesia está en un momento crucial de su historia. Después del Concilio y los cambios en el mundo, la Iglesia Católica tiene que predicar y evangelizar como Iglesia y no como Magisterio de la Iglesia. Y muchos cristianos de ayer y hoy que necesitan ser fortalecidos en la confianza de que su fe y bautismo son fuerzas para compartir la Palabra de Dios. No para ir a la calle y gritar la Palabra de Dios, sino para compartir la Palabra de Dios que viene y se acerca a la gente”.

En su homilía durante la Eucaristía celebrada en la iglesia parroquial  Nuestra Señora del Rosario, Fray  Cadoré se refirió a la forma en que la Orden ha de acercarse al mundo, de predicar.

Partiendo de las imágenes evangélicas de sal y luz del mundo se refirió a la debidas proporciones ya que “los que saben cocinar saben que la cantidad de sal es muy importante para hacer conocer y gustar los sabores de todo” y “la luz es importante pero cuando miramos directamente no vemos nada”.

En relación a la manera de predicar, Fray Cadoré insistió en que “la Orden quiere volver a hacer una manifestación de este acercamiento de la Palabra de Dios al mundo, de este Dios que quiere hablar con el mundo, no hablar como un maestro, no como un docente, sino como un hermano, un amigo. Acercarse al mundo para que el mundo tenga el deseo de acercarse a Dios”.