Iglesia al día

" El Tiempo de la Creación es un tiempo para renovar nuestra relación con el Creador y con toda su maravillosa obra, la naturaleza, por medio de la celebración, la conversión y el compromiso. "
Tiempo de la Creación

Noticeu Los uruguayos dieron la bienvenida a su Cardenal

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Unas 3500 personas se congregaron el Domingo 15 en la Plaza Matriz. para para dar la Bienvenida al flamante Cardenal Daniel Sturla. Participaron del Acto de Bienvenida y la Misa de acción de gracias el Nuncio Apostólico en Uruguay, Mons. George Panikulam; los Obispos de todas las Diócesis del país, la Primera Dama, Ma. Auxiliadora Delgado; la Intendenta de Montevideo, Ana Olivera; el Comandante en Jefe del Ejército, Guido Manini Ríos; representantes de otras religiones, legisladores de todos los partidos, embajadores, sacerdotes, diáconos, seminaristas y miles de feligreses.

En la salida de la Catedral se montó un gran escenario que albergó a los oradores del Acto y al homenajeado Cardenal Sturla.

Una vez que el Cardenal ingresara al escenario ante el cerrado aplauso de los presentes, la apertura del Acto estuvo a cargo del Obispo Auxiliar quien dio la bienvenida, agradeció especialmente la presencia de las autoridades y expresó la alegría de toda la Iglesia por la decisión del Papa Francisco de crear Cardenal a Daniel Sturla, convirtiéndolo en el segundo en la historia de la iglesia uruguaya.

EL CARDENALATO ES UN SERVICIO Y UNA VOCACION

Tras la lectura de las Bienaventuranzas, el Nuncio Apostólico, en lo que fue su primera presentación en un acto público, ofreció un discurso y coincidió en expresar la alegría que significa para la Iglesia en Uruguay la designación del Cardenal, al tiempo que destacó el reconocimiento que constituye esta elección por parte del Papa Francisco “al pueblo uruguayo y a la Iglesia que peregrina en esta Nación”.

Aludiendo a la carta a los Hebreos:“Hombre fiel a Dios y hermano de sus hermanos” (Heb 2:17), Mons. Panikulam aseguró que “ en la persona de Daniel Sturla, tenemos un Cardenal que encarna la figura de un pastor”. “Él es fiel y dócil a su llamada como religioso, sacerdote y obispo. Él es también un pastor comprometido, que quiere compartir las angustias y las esperanzas, los dolores y alegrías de su pueblo, siendo siempre solidario con la grey que le ha sido confiada”, aseveró.

Refiriéndose a la visión del cardenalato que posee el Papa, el Nuncio explicó que lo considera “antes que nada, como un servicio” y , por esa dimensión de servicio, como “una vocación”.

Puntualizó, en este sentido que, según el Papa, este servicio “es una llamada a dar testimonio de la Resurrección del Señor, totalmente, y hasta la sangre, si fuera necesario”.

EL CARDENAL ENCARNA CON SU PALABRA Y ACCION LOS PRINCIPIOS DEL CONCILIO

El segundo orador del Acto fue el Dr. Mario Cayota, historiador, ex Embajador ante la Santa Sede, quien destacó que “la presencia del pueblo aquí reunido, reconoce el alto honor que el Uruguay ha recibido por la histórica resolución del Papa Francisco, pero también esta bienvenida expresa el profundo aprecio que ya siente este pueblo por el Arzobispo de Montevideo, nuestro hermano Daniel”.

“Congregados en esta histórica plaza, creyentes y no creyentes, ello asimismo es un claro símbolo de respetuosa convivencia, propia de una plural sociedad pautada por una sana laicidad, positiva y madura, que enmarca el ámbito de convergencia de las diversas comunidades espirituales que conviven en el País y que hoy se hacen aquí presentes”, enfatizó Cayota.

El ex Embajador aseveró, asimismo, que “esta designación es también una alegría para la Patria Grande de nuestro Continente, Patria Grande tan apreciada por nuestro querido Papa Francisco.” y evocó a “aquellos que como discípulos de Cristo-Jesús ayudaron a construir el Uruguay en que vivimos”. “Al hacer memoria de ellos, no nos anima un espíritu triunfalista o un propósito sectario. Estamos convencidos de que el Uruguay es obra de todos, de creyentes y no creyentes. Tenemos entonces, una visión poliédrica, que evitando la mirada unilateral, hace posible que nos unamos en una aspiración común: la felicidad de nuestro pueblo.”, precisó el historiador.

En este sentido, el Dr. Cayota invitó a recordar al “Presbítero Lázaro Gadea, que ,como integrante de la Asamblea Constituyente, fue quien propuso y obtuvo que nuestro País se llamara República Oriental del Uruguay”.

“Está aquí, en esta Plaza, el presente, simbolizado por nuestros obispos, el Clero, las religiosas y religiosos, las laicos y laicos que trabajan en la edificación de la Arquidiócesis, la Iglesia y la sociedad uruguaya. Pero Su Eminencia está también acompañado, y por sobre todas las cosas, por el Evangelio y la persona de Jesús, de la que es testigo y anunciador”, aseveró.

Refiriéndose al Cardenal, el Dr. Cayota afirmó que encarna con su palabra y acción los principios del Concilio Vaticano II (en su Constitución Pastoral sobre la Iglesia en el Mundo Actual) : “Los gozos y esperanzas, las tristezas y angustias de los hombres de la época actual, son también los gozos y esperanzas, las tristezas y angustias de los discípulos de Cristo. Nada auténticamente humano se encuentra que no halle eco en su corazón”.

“Se ha definido al Uruguay como `el País de las cercanías´ y vaya si Daniel Sturla encarna como hombre y sacerdote esta cercanía!”, destacó Cayota. “Mucho podríamos decir del Padre Sturla, como pedagogo, historiador, y superior de su Congregación Salesiana, pero es en este particular perfil de su personalidad que queremos detenernos. Junto a sus profundas y firmes convicciones, que no disimula, trascendiendo el protocolo, su estilo humilde y cordial, le permite recibir y dialogar con todos aquellos que se lo piden. Es esa su cercanía y tal como lo recuerda el Concilio, la que le permite vibrar con los problemas, con los gozos y tristezas de nuestro Pueblo”, subrayó el ex Embajador uruguayo ante la Santa Sede.

“HACE LIO DANIEL” y “CONT’A CON NOSOTROS”

“Querido Cardenal, todo lo que hoy quiero decirte se resume en algo bien simple: que te necesitamos”, manifestó al inicio de su alocución Felipe Paullier, en representación de los jóvenes.

El joven aclaró que no sólo los católicos necesitan al Cardenal sino “el Uruguay entero”.

“Necesitamos seguir sintiéndote cerca, porque de esa manera también sentimos a la Iglesia cerca. Los jóvenes en especial, necesitamos una Iglesia que nos recuerde que contamos con ella”, señaló.

En su discurso, Felipe , a quien el Cardenal animó a incursionar en el mundo de la política, destacó el proceso de laicismo “radical” que comenzó hace más de 100 años y que, a su entender, “no sólo pretendió excluir a la Iglesia de la sociedad sino a cualquier manifestación espiritual. Las consecuencias de tanto tiempo de cercenamiento de este aspecto fundamental del ser humano, sea o no creyente, ha sido la degradación en los valores personales y colectivos que todos reconocemos en una sociedad más violenta e injusta, en particular con los más débiles”.

“No se trata de criticar la laicidad”, aclaró, , “se trata de exigir una verdadera laicidad. Se trata de reclamar por una sociedad en la que todos podamos opinar sobre todos los temas, en la que reconozcamos al ser humano en su integralidad, en la que todos podamos aportar para construir una sociedad mejor.”

“Daniel, tu voz, que es nuestra voz, es indispensable para un país que necesita no sólo hablar de valores sino recuperarlos. Por eso, también te quiero pedir hoy, y creo es el pedido de todos los católicos y de todos los uruguayos que queremos una sociedad polifónica, que sigas conduciendo con valentía a una Iglesia que, como dijo el Papa Francisco, ojalá esté más accidentada por salir a la calle que enferma por encerrarse”, expresó Felipe.

Haciendo alusión a la invitación que el Papa efectuara a los jóvenes en la Jornada Mundial de la Juventud, Felipe le efectuó un pedido al Cardenal: “¡HACÉ LÍO! El Uruguay necesita una Iglesia que haga lío”. Al mismo tiempo, le aseguró al Arzobispo que cuenta con los jóvenes que “queremos llevar el mensaje de Jesús a todos los ámbitos. A las Parroquias, a las escuelas y liceos, a ONGs, al trabajo, a la política, a los sindicatos. Allí, donde nos toca estar, vamos a ser Iglesia, allí va a estar la Iglesia”.

EL DIALOGO ENTRE CREYENTES Y NO CREYENTES ES UN BIEN PARA NUESTRO PAIS

El Acto de Bienvenida tuvo su cierre con las palabras del flamante Cardenal quién, en primer lugar, agradeció al Papa Francisco que “al crearme cardenal ha hecho un don que ciertamente me trasciende y que nos crea un nuevo vínculo de afecto y de comunión con la Iglesia de Roma y con el Papa”. “Es un regalo para el Uruguay entero y de un modo especial para nuestra Iglesia uruguaya”, precisó.

El Cardenal afirmó que “somos una Iglesia pobre y austera”. “No tenemos muchos recursos, ni somos un `lobby´ poderoso, incluso muchas veces en nuestra historia se ha `ninguneado´ nuestro aporte, pero no hemos cejado en nuestras responsabilidades con nuestro país y nuestra gente.´”, enfatizó el Arzobispo de Montevideo.

“Al mismo tiempo somos una Iglesia libre. No tenemos ataduras y hemos aprendido a ser parte de esta sociedad plural donde decimos con sencillez nuestra palabra”, aseguró el Cardenal. En este sentido, el Arzobispo explicó que entiende la laicidad como “sana pluralidad en el respeto mutuo, en el aporte de todos para construir una sociedad más justa, más libre, más humana”. “El diálogo y el acercamiento entre creyentes y no creyentes, entre las distintas comunidades cristianas, y las diversas religiones, es un bien para nuestro país que siempre estamos llamados a acrecentar”, aseveró.

El Cardenal Sturla reconoció “los pasos adelante que se han dado, desde el retorno de la democracia, para que la colaboración entre el estado y la sociedad civil, incluidas las comunidades religiosas, dé frutos en el servicio a nuestra gente en especial a los que más necesitan”. “Cuando esto se da en la educación de nuestros chicos de contexto crítico, es para alegría de todos y bien de la patria”, puntualizó.

El Cardenal manifestó, asimismo, que si bien la Iglesia Católica no sueña con “antiguas preferencias” ni tiene “pretensiones de hegemonía”, sí “tenemos clara conciencia de lo que hemos sido y somos: parteros de la patria naciente, educadores de nuestros próceres, forjadores con otros de la sociedad en que vivimos, participantes activos en los más diversos ámbitos de la realidad nacional: desde la ciencia y la educación, a la asistencia de los más débiles y la promoción de los pobres; promotores del arte y la poesía, constructores de justicia y de paz!.

“El espíritu de diálogo nos exige a todos al mismo tiempo ser claros en presentar nuestra identidad más profunda. Somos la Iglesia Católica. Existimos para evangelizar: es decir para anunciar el amor infinito de Dios revelado en su Hijo Jesucristo. No somos dueños de la verdad: queremos servirla. No somos custodios de un depósito cerrado: ofrecemos a todos los que quieran el anuncio salvador. No somos un club de perfectos con acceso restringido, sino un pueblo en marcha con sus virtudes y defectos. Creemos con pasión en la belleza de la vida, que es don de Dios, aún en las vicisitudes tantas veces dramáticas en que se desarrolla nuestra irrepetible existencia en este mundo. Levantamos nuestros ojos, y la esperanza firme en el Cielo que anhelamos, hace aún más fuerte nuestro compromiso con la historia”, subrayó el Arzobispo en su primer discurso público como Cardenal.

Finalizado el Acto, el Arzobispo saludó a las autoridades presentes, mientras los organizadores disponían todo para hacer posible la celebración de la Santa Misa. En cuestión de minutos, el escenario se convirtió en un altar que albergó al Nuncio y a todos los Obispos que concelebraron la Eucaristía presidida por el Cardenal. Casi nadie se movió de su lugar y mientras se hacía la noche, el mismo público que acompañó al Cardenal en el Acto se quedó a compartir la celebración de la Santa Misa.

ESTAMOS LLAMADOS A ILUMINAR SIN ENCANDILAR…A TESTIMONIAR SIN INVADIR

El Cardenal señaló, en su homilía, que “nuestra presencia en esta tarde reafirma nuestra decisión: queremos ser hijos de la luz y queremos vivir en plenitud”. El Arzobispo llamó a ser luz aunque “no a iluminar como un foco poderoso que lastima, sino como la luz amiga del fogón encendido, que reúne, da calor, invita al encuentro, a la rueda del mate y la guitarra, a ser amigos, a ser familia.”

El Arzobispo destacó que “las grandes utopías cayeron. El relativismo, en su aparente neutralidad, no es más que la ideología de la nada, donde se terminan imponiendo los poderosos.” aunque, advirtió ,que “nos queda el consumismo, y el afán de divertirnos. Pero consumir y consumir es un globo que se infla hasta que, al enfrentar una circunstancia difícil de la vida, se nos pincha”.

El Cardenal Sturla calificó este tiempo como “hermoso” porque “a nosotros cristianos nos desafía a vivir con alegría y sin complejos nuestra vocación y a salir al encuentro de nuestros hermanos, que buscan, que sufren, que andan desorientados o mintiéndose a sí mismos en diversos escapismos”.

“Estamos llamados a iluminar sin encandilar, a encender sin incendiar, a testimoniar sin invadir. A hacer descubrir la fuente de agua viva que en cualquier persona puede brotar por la acción del Espíritu Santo”, enfatizó el Arzobispo de Montevideo.

Una vez finalizada la Eucaristía, el Cardenal, secundado por algunos jóvenes sacerdotes y seminaristas de gran porte, traspasó las vallas dispuestas para resguardar el espacio destinado a las autoridades y sacerdotes y saludó a cada uno de los miles de fieles que se acercaron a acompañarlo en esta fiesta de Bienvenida.

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