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La Iglesia en los medios Los Pinos, Talvi y Da Silveira acusan por “agravio” al consejero de Primaria Caggiani al equiparar sus ideas con las de Pinochet

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Pablo Caggiani, integrante del Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP), fue centro esta semana de críticas y debates por sus afirmaciones en una entrevista con Búsqueda donde aseguró que el modelo institucional de los centros educativos gratuitos de gestión privada ubicados en Casavalle —como el Liceo Jubilar, el Impulso y Los Pinos— que el economista Ernesto Talvi y el asesor en educación del Partido Nacional, Pablo da Silevira, “pretenden vender” al sistema público, resulta “caro, riesgoso y genera mayor desigualdad”, y que se trata de “la misma propuesta” que aplicó Chile durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

Talvi, Da Silveira y el director del centro educativo Los Pinos, Pablo Bartol, salieron al cruce de estos y otros comentarios del consejero de Primaria en representación de los trabajadores, por considerarse aludidos y agredidos.

Caggiani también dijo que “la educación segregada es el refugio conservador que reacciona ante el avance de los derechos de género” y que, en términos de aprendizajes, la enseñanza privada es “una estafa”. (Búsqueda Nº 1.955)

El lunes 5, el consejero reafirmó en el programa Desayunos informales que emite Canal 12, que las experiencias educativas de gestión privada no son propuestas de “modelos universalizables” en la educación pública. También dijo que “la propuesta de los vouchers” —o bonos educativos— fue planteada por Milton Friedman y aplicada en Chile, que Pablo da Silveira, en su libro La segunda reforma (1995), recoje esa idea y que “Talvi se pasó toda la década del noventa y principios de los años 2000 planteando eso”.

“Saquémosle la connotación que tiene nombrar a Pinochet: fue la política educativa de la dictadura chilena y de todos lo gobiernos de orientación más neoclásica o conservadora”, insistió Caggini, para quien “el modelo” que proponen Talvi y Da Silveira implica aplicar una “lógica de mercado” en la educación.

Aseguró que centros educativos como el Jubilar, Impulso o Los Pinos fueron creados porque el país tuvo “décadas de políticas que replegaron al Estado de lugares donde la población se asentaba porque no tenía más remedio. Hasta hace unos años allí había un baldío y hoy hay un liceo”.

“Eso lo festejo. Ahora, lo otro no”, aclaró ante las cámaras. “Si Talvi encuentra una solución más barata que la que plantea o una mejor política pública, bienvenida sea. Pero no parece ser eso lo que hay atrás de su propuesta”, deslizó Caggiani.

“Un primer paso”.
Talvi defendió la propuesta del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres) que dirige, destinada a jóvenes de contexto crítico e inspirada en la experiencia del Liceo Impulso. La finalidad es impulsar “un cambio de paradigma educativo”, basado en una propuesta académica de calidad, de contención y de familia, explicó en una carta dirigida a Búsqueda.

El economista plantea replicar “el modelo Impulso” en 136 liceos públicos de los barrios vulnerables del país. En su carta, Talvi negó que esta propuesta se base en un sistema de “vouchers” y que piense a la educación como mecanismo de empresa bajo una lógica de mercado. Descartó que con ella se genere desigualdad y exclusión. “¿Genera desigualdad una experiencia educativa en la que al final de tercero hay un 90% de retención cuando en liceos de contexto similar la deserción es del 80%?”.

Talvi rechazó además que sea una propuesta cara: costaría US$ 160 millones adicionales por año, precisó, “una gota en el océano en un presupuesto de gastos del Estado de US$ 14.000 millones anuales”.

Concedió que los liceos gratuitos de gestión privada son financiados indirectamente por el Estado a través de donaciones que se benefician de exoneraciones fiscales. “Es también cierto que esto es lo que hacen todos los gobiernos inteligentes del mundo” en busca de “soluciones innovadoras” ante graves problemas sociales.

“La misión de Ceres es contribuir al debate público de ideas y propuestas para la mejora de nuestra sociedad, por lo que si hemos logrado que una autoridad se exprese sobre ellas es un primer paso para este debate”, sostuvo Talvi en su misiva, fechada el lunes 5  (ver Cartas al Director).

“Le queda muy grande”.
También el lunes 5, en una columna de opinión titulada El militante Caggiani, Da Silveira escribió en el diario El País que “lo más grave” es que el consejero “siga creyendo que el gran tema es la oposición entre lo público y lo privado”.

Para el asesor del senador y precandidato nacionalista Luis Lacalle Pou, “cada vez más uruguayos rechazan lo que Caggiani y los suyos ofrecen gratis, y hacen esfuerzos para pagar por otras opciones”. “Eso a pesar de que Caggiani y los suyos disponen de más plata, más maestros y más funcionarios que nunca en la historia”, aseguró.

Da Silveira consideró que el consejero de Primaria “está tan obsesionado con esa idea que llega a decir que ‘la enseñanza privada es una estafa’, sin darse cuenta de que se está denunciando a sí mismo”.

Opinó además que “al plantear las cosas como lo hace, Caggiani admite implícitamente que viene perdiendo terreno ante ‘una estafa’. Y de paso trata de idiotas a las decenas de miles de uruguayos que hacen esa opción. Todo eso mezclado con Pinochet y los ‘vouchers’”.

“Hay alguien a quien el cargo le queda muy grande”.

Desencanto.
Entretanto, el director de Los Pinos dijo que las afirmaciones de Caggiani “son un agravio”. “Mencionar a Pinochet al lado de una institución es claramente un insulto”, dijo Bartol a Búsqueda, y añadió: “El debate es bienvenido, pero sin agravios. Lo único que se logra agraviando es el desencanto por la educación que tiene la gente, y eso lleva al ausentismo y de ahí a las agresiones a los docentes estamos a un paso. Porque si una autoridad agrede públicamente a otros educadores, ¿cómo espera que luego una madre enojada con una maestra no la agreda? La violencia genera eso, y sus palabras son altamente agraviantes”.

“Tenemos la misma vocación que es la educación, aunque desde distintos ámbitos y propuestas —continuó Bartol— y la gente quiere ver que quienes trabajamos en la educación tiremos para un mismo lado con altura de miras. Si nos peleamos públicamente, le hacemos un gran daño a la educación”.

 “En una zona donde el ausentismo escolar es tremendo, del 50 al 80 por ciento en el año, ven que entre los que educan a sus hijos se pelean, y dicen: ‘Ves, si ni entre ellos se ponen de acuerdo, ¿para qué voy a mandar al gurí a la escuela?’. Es como si un médico te dice una cosa y otro lo contrario. Al final desconfiás de la medicina”, graficó.

“Y es una lástima que una persona electa, que representa a todos los maestros en un organismo rector de la educación, no entienda la gravedad de sus palabras hacia otras instituciones educativas. Eso en vez de ser un agravio a la institución, resulta un agravio a toda la educación”, finalizó Bartol.

“Harvard en Casavalle”.
Iniciativas educativas en las que se encuentra embarcado el líder sindical de la bebida, Richard Read, como los centros de apoyo social y estudiantil del sindicato de la Federación de Obreros y Empleados de la Bebida, (FOEB), guardan relación con las propuestas de los institutos gratuitos de gestión privada que llevan adelante sectores de la Iglesia católica —como el Liceo Jubilar o Los Pinos—, cuyos “modelos” suelen recibir duras críticas por parte de sectores de la izquierda e incluso de autoridades de la Educación (ver nota aparte).

Read —quien desde hace décadas es la cara más visible del sindicato de la Federación Nacional de Cerveceros, además de integrar la Dirección Nacional de la FOEB—, no tiene empacho en elogiar la propuesta de Los Pinos, del Opus Dei, y en particular a su director, Bartol. “Los Pinos es Harvard en Casavalle”, dijo a Búsqueda. “A la entrada de ese centro educativo hay una cartelera en la pared con fotos, y allí están todas las corrientes políticas de izquierda retratadas: no falta nadie. Entonces, ¿en qué quedamos?”.

“Acuerdo con Pablo (Caggiani) en el objetivo final: todos bregamos por una educación pública laica, gratuita y obligatoria, y de inclusión y calidad. Pero estamos lejos de esa utopía, y el matiz está entre el hoy y la concreción de la meta”.

 “Hoy hay que cubrir como sea a los chiquilines que solo tienen una baldosa partida donde caerse, allí donde la sábana del Estado no llega”, dijo el sindicalista, y precisó: “Rescato el esfuerzo enorme de Primaria sumando escuelas de tiempo completo, un viejo planteo de (Germán) Rama, duramente cuestionado por nosotros, el palo de la izquierda. La pregunta del millón es: ¿Qué hacemos hoy por los chiquilines que no tienen cobertura?”.

“Por eso yo soy defensor de Los Pinos, porque hay 550 chiquilines que dependen de Los Pinos, que tienen un proyecto de vida, de trabajo y de estudio gracias a Los Pinos. Hay pibes de Casavalle que fueron a Los Pinos y hoy son docentes allí. ¿Dónde estarían esos chiquilines si no existiera ese ‘cabito’? Me dirán: ‘Está bien, Chueco, pero hay, miles de pibes que mientras tanto se quedan fuera’. Sí, pero, al menos, unos cuantos se salvan”.