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Mirando con Dios este tiempo

La Iglesia en los medios Los lamas de las sierras de Lavalleja

LA REPÚBLICA |

PRACTICAN EL BUDISMO EN EL MONASTERIO CHAGDUD SENGUE DZONG

Lama Pema

“Mucha gente viene con la idea, con la fantasía de lo que ven en las películas de artes marciales, con intención de meterse en el monasterio y no salir por años. Pero no es así, el aislamiento es el peor castigo y si alguien pretende quedarse encerrado de golpe durante años, abre la ventana y se tira. Para hacer eso necesita una gran preparación…” dijo a LA REPÚBLICA Pema Gompo, instructor del primer monasterio para budistas hispanohablantes de toda América, al hablarnos acerca de una situación que se da permanentemente en su monasterio Chagdud Sengue Dzong, Centro de Budismo Tibetano Vajrayana, que se encuentra en la zona de Aguas Blancas, cerca de Minas en el departamento de Lavalleja.

En las sierras minuanas

En medio de los cerros que ondulan en el verde dominante del paisaje, se divisa recortada sobre una colina en el horizonte una edificación que rompe con el entorno. Una construcción de varios pisos, pero con la particularidad de las curvaturas de los techos, los colores brillantes y el diseño de tantos templos budistas que se ven generalmente en las películas, en zonas de Corea, Mongolia, Camboya, Birmania, Vietnam, Tailandia, China o obviamente el Tibet, (suroeste de China), región de gran elevación, a más de 4.500 m, que está rodeada de las cordilleras de mayor altitud de la Tierra y que precisamente de algún modo da origen al templo-monasterio que dirige nuestro entrevistado.

De hecho cuenta que el lugar donde se erige el mismo fue elegido por el maestro coreano Chagdud Tulku Rinpoche allá por el año 2000. “En esta zona había un practicante budista, que invitó al maestro a su casa, en una de sus tantas venidas a Uruguay. Se reunieron con un grupo de practicantes y el maestro, en una de sus visiones le informó a ese grupo que había tenido la visión que todos los seres lo esperaban en esa zona. Pero no se refería solo a seres humanos sino a aquellos con forma o sin ella, con cuerpo o sin ello”.

Y se adelanta a nuestra pregunta “nosotros no los podemos ver normalmente así que de nada sirve que le explique cómo es, pero sí puedo señalar que donde hay espacio hay seres y estos están en distintas dimensiones. En nuestro nivel de contención no lo podemos, ver pero los grandes maestros espirituales que tienen ese nivel, que son los Bodi sadba de 10º nivel, sí pueden hacerlo”.

El camino

A juicio del instructor, referente en nuestro continente, “el budismo no es una religión, sino un camino, ya que cualquiera puede ser practicante de cualquier religión y puede practicar el budismo, porque no se contrapone con la tradición espiritual que cada uno lleva. Lo que determina que uno sea budista, es que uno no tiene creencia, todo es creado por nuestra propia mente, entonces cuando uno quiere saber la pregunta clave que muchos se hacen como ¿qué soy yo?, ¿por qué estoy aquí?, la respuesta está precisamente, hurgando en nuestra propia mente o sea entonces que el budismo lo que determina es reconocer la naturaleza de nuestra mente”.

“Es un camino que lleva su dedicación, al punto que el mismo Buda dijo que nos mostraba el camino, pero si lo siguen o no depende de cada uno. Y hoy en día hay practicantes de otras tradiciones espirituales como monjes, monjas que sin dejar su tradición, están en el budismo y llegan a caminos muy elevados en ello”.

Con una concepción espiritual muy definida, lo que dice lo hace fácil de entender, y muestra un cierto aplomo, que le dan seguramente las cantidad de horas que ha dedicado a la meditación, a buscar su propio yo.

Y el lugar es propicio para ello. Varios pisos, a 400 metros de altura, y con un diseño de construcción que sigue los lineamientos de la arquitectura tibetana donde además está presente toda la simbología del budismo con Cabezas de agua, flores de loto y obviamente la imagen de Buda que tantas veces hemos visto, todo eso en medio de colores fuertes y chillones, muy marcados que lo hacen de algún modo un llamador espiritual.

Cuenta que el templo tiene actividad siempre, con los que residen allí o con visitantes. En cualquier caso las “enseñanzas” las imparte siempre él. Se pude ir como visita “previa coordinación vienen como turista, se sacan una foto, escucha un poco lo que es el budismo, participa de un almuerzo con nosotros y después regresa a su casa. Esa es una forma turística. Pero también están los retiros por dos o mas días”.

“En esos retiros pueden venir, participar, escuchar enseñanzas, son muchas más horas pero en realidad si no le gusta se levanta y se va. Si se queda hasta el final después podrá decidir si es lo que buscaba o no”, agrega.

Los residentes

Pero además están los “residentes” que son practicantes, pero existen los que salen a trabajar diariamente fuera del monasterio y los que residen ahí permanentemente.

En cualquier caso, el lama (maestro) -aunque en occidente adquiere el nombre de instructor,- nos cuenta que “cada uno debe sustentarse por sí mismo, los que salen con aportes de su trabajo o los que estudian a través de su familia. Si están en el monasterio permanente, deben ocuparse de las tareas cotidianas, cocina, jardinería, web, lo que sea. Los que viven acá, se levantan temprano hacen sus prácticas individuales o colectivas, una hora y media donde hay que analizar, contemplar, meditar las enseñanzas, después cada uno se dedica a sus tareas. Pero hay tiempo para las enseñanzas. Pero para llegar a esa opción hay un largo trecho. No es que alguien venga y se quiera instalar o recluirse. No es como en las películas de Kung Fu y los templos Shaolin, acá primero venga, escuche, vea, practique y después si decide que esto puede ser algo que le interesa, entonces sí puede seguir más adelante, porque no es fácil estar recluido…”.

Donaciones

En cuanto al funcionamiento del monasterio se solventa “con dinero que proviene como provino para la construcción del templo, de donaciones de practicantes o simpatizantes. Y eso sigue estando pero ahora es diferente, porque una cosa era levantar el monasterio donde parecería que se hacía más fácil conseguir donaciones, y otra es ahora que hay que poner para la escoba, el jabón, la esponja, el trapo de piso, etc. Ya casi nadie dona para eso, pero las cosas pequeñas son las que hacen que esto funcione en realidad”.

Su experiencia hasta llegar al budismo

“En realidad nosotros si bien no hablamos de la parte propia de cada uno igualmente le cuento que particularmente desde muy pequeño tenía, sentía la necesidad de un llamado espiritual. Buscaba caminos, por eso cada vez que llegaba alguien del extranjero iba, lo escuchaba pero no me llenaba. Hasta que di con este maestro del que le hablé al comienzo. Pero como soy desconfiado demoré un tiempo para saber, primero que era un gran maestro y segundo pero algo adentro me decía que debía escucharlo. El maestro, ante 300 personas paró la enseñanza, dijo que iba a hacer una apertura de conciencia, se me arrimó y me pasó algo raro, diferente.

Como que si alguien hubiera entrado en mi cerebro; cuando abrí los ojos estaba él mirándome. Después le pedí una entrevista personal y de ahí en más seguí en este camino del cual obviamente no estoy arrepentido. Pero la vida del practicante desde que se inicia hasta el último nivel es igual a la vida común de cualquier persona. No somos raros, somos como cualquier otra persona”, señala Pema Gompo.

¿Un 8% de Uruguay es budista?

Según confiesa no sabe exactamente el número de practicantes de budismo que existen en Uruguay pero “puedo referirme a un censo, que lei varios años atrás, en el cual decía que los budistas en el Uruguay era el 8% de la población. No puedo corroborarlo, pero además cuando alguien se dice practicante budista, en realidad a nadie le importa, ni a él mismo que lo rotulen como budista. Cuando uno es practicante lo es en serio… Pero si fuera cierto ese número de practicantes, es bastante alto porque es algo nuevo en Uruguay.