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Mons. Pablo Galimberti “Los de afuera no son de palo”: reflexión de Mons. Galimberti sobre resultado del Plebiscito en Colombia

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“En cualquier situación o esfera de la vida donde tomamos decisiones es bueno no despreciar ´lo adverso´, que suele poner zancadillas”, advierte el Obispo de Salto, Mons. Pablo Galimberti, al referirse en su columna semanal del Diario “Cambio” al “amargo resultado para el presidente Juan Manuel Santos y los líderes guerrilleros” en el plebiscito sobre el acuerdo de paz entre el gobierno colombiano y las FARC.

Mons. Galimberti destaca que “los dilemas que nos plantean `todo o nada´ nos ponen nerviosos….Pero donde hay derechos y valores humanos fundamentales como vida, familia…, los procesos complejos caminan despacio”. “Colombia está hastiada de la guerrilla. Pero simplificar un problema es arriesgado” subraya el Obispo, al tiempo que afirma que de este resultado inesperado, al punto de no haber un Plan B, es posible “sacar algunas conclusiones, aplicables a la vida política y también a la vida de las instituciones y por supuesto a la vida personal”.

Los de afuera no son de palo

Mons. Pablo Galimberti

Los colombianos dijeron “no” al acuerdo con las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia). Se abre un nueva etapa en procura de terminar un conflicto que lleva medio siglo agrietando el país.

Amargo resultado para el presidente Juan Manuel Santos y los líderes guerrilleros que venían superando obstáculos. Quedó también en entredicho la “objetividad” de las encuestadoras.

Los dilemas que nos plantean “todo o nada” nos ponen nerviosos. Alejandro Magno nos tienta a tomar la espada y cortar el nudo. Lo del dicho criollo: “muerto el perro se acabó la rabia”.

Pero donde hay derechos y valores humanos fundamentales como vida, familia…, los procesos complejos caminan despacio.

Colombia está hastiada de la guerrilla. Pero simplificar un problema es arriesgado. Y muchos rechazan hacer concesiones a las FARC, que marcaron la historia reciente con sangre, secuestros y desapariciones forzadas.

Con riesgo de simplificar el asunto da para sacar algunas conclusiones, aplicables a la vida política y también a la vida de las instituciones y por supuesto a la vida personal.

Lo del título. Los de afuera (que no votaron) están también adentro del país, involucrados y expectantes. Tienen parientes secuestrados, soportan ingentes negocios sucios al margen del estado. Tienen derecho a opinar. Y una de las maneras de hablar fue no acudiendo a las urnas.

En efecto, ni los dirigentes ni las encuestadoras, en el colmo de su encandilamiento llegaron a ponderar seriamente a un gran sector de la ciudadanía, 60 %, que asumió una postura crítica, perpleja o apática.

El ejemplo claro es que el gobierno colombiano no manejaba un “plan B” en caso de que el acuerdo de paz con las FARC fuera rechazado. Así lo declaró la canciller María Angela Holguín.

Es claro que el noble objetivo largamente soñado parecía tocarse con la punta de los dedos.

Un aspecto positivo de la derrota electoral fue que el presidente Santos se reunió con sus antecesores, Andrés Pastrana y Alvaro Uribe para explorar caminos nuevos. El primero expresó que la charla había sido muy productiva. Uribe había argumentado que el acuerdo con las FARC daría impunidad a los guerrilleros e inclinaría el país hacia Venezuela. Lo positivo fue que volvieron a encontrarse luego de cinco años en trincheras políticas opuestas.

Uribe pidió acompañamiento de las Naciones Unidas y comprensión y apoyo a la comunidad internacional. Algo que también nos compete.

La propuesta es auspiciosa. En cualquier situación o esfera de la vida donde tomamos decisiones es bueno no despreciar “lo adverso”, que suele poner zancadillas. En la tradición católica llamamos a eso “examen de conciencia” o discernimiento. O sea, detectar donde está nuestro “enemigo” y conocer sus tácticas.

Dos parábolas evangélicas que plantea Jesús son aplicables a esta coyuntura:

“Quién de ustedes, si quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, para ver si tiene con qué terminarla? No sea que una vez puestos los cimientos, no pueda acabar…”.

¿Y qué rey, cuando sale en campaña contra otro, no se sienta antes a considerar si con diez mil hombres puede enfrentar al que viene contra él con veinte mil?  Palabras de Jesús aplicables a este momento.

La paz es un largo y permanente camino. “Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios”.