Iglesia al día

" En este tiempo de pandemia, que dejó sin efecto o en suspenso tantos proyectos personales y colectivos... damos, en primer lugar, gracias a Dios por todo lo bueno que hizo surgir en los corazones de hombres y mujeres de nuestra tierra. En todo ello encontramos motivos de esperanza. "
Mirando con Dios este tiempo

La Iglesia en los medios Llena eres de (demo)gracia

SEMANARIO BRECHA |

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“Así fue” es un cuento “herético”, “agresivo”, “iconoclasta”.

I) El concurso de cuentos breves de En perspectiva, programa radial de larga trayectoria conducido por Emiliano Cotelo, abrió no hace mucho la posibilidad de que el público sea parte del jurado y pueda premiar uno de los cuentos preseleccionados por el jurado, compuesto por Ana Ribeiro, Juan Grompone, Mauricio Rosencof, Gonzalo Pérez del Castillo y Alcides Abella. El último concurso fue denominado “Cuentos con mentiras”, y el viernes 24 de noviembre se revelaron las identidades de los ganadores y se emitieron las grabaciones de los cuentos elegidos.La cavernosa voz de Rafael Mandressi leyó el cuento que el público eligió como ganador: “Así fue”, de un participante cuyo seudónimo era un misterioso “Lomje” y que, luego de leído el cuento, se dio a conocer como Adrián Manera. Cuando la voz de Mandressi culminó, el jurado permaneció unos segundos en silencio, masticando el gusto de la disconformidad, ostensible en sus gestos trasmitidos por el canal de Internet del programa.

II) Lomje es la sigla resultante de “Libres o muertos, jamás esclavos”, una consigna de Montoneros durante la agitada década del 70 en Argentina. Una de las integrantes que sobrevivieron a la masacre de Trelew (fusilamiento que se ejecutó el 22 de agosto de 1972 contra los que habían intentado fugarse del Penal de Rawson y fueron nuevamente atrapados) se llamaba María. María Antonia Berger. Recibió dos balazos. Uno impactó en su vientre y otro, en su mandíbula. Pese a todo, sobrevivió. Y se cuenta que mojó uno de sus dedos en su sangre y escribió el lema “Libres o muertos, jamás esclavos”. Pero esas balas parecían dirigidas deliberadamente a regiones de su cuerpo que podían implicar posibles prolongaciones de la sedición: “no tengas un hijo montonero” y “no hables” habrían querido decir las balas si su recorrido hubiera sido planificado meticulosamente. El azar puede brindar significados interesantes.

III) “Así fue” es un cuento “herético”, “agresivo”, “iconoclasta”. De ese modo lo calificó unánimemente el jurado (Ribeiro, Rosencof y Pérez del Castillo emplearon dichos términos, respectivamente; los demás callaron y otorgaron). El cuento narra una posible versión de la concepción de Jesús de Nazaret. José era un carpintero homosexual que, por mantener su imagen lejos de la deshonra, se casó con María. El primo (¿de María, de José?, el cuento no lo revela pero si es el de María, a la homosexualidad y el adulterio se le suma la herejía del incesto) visitaba a María cuando el carpintero se ausentaba por trabajo y ambos disfrutaban del amor que se tenían. Pero llegó el día en que la panza no podía disimularse. María y su amante estuvieron escondidos dos días en una choza y, tras el consejo de la sabia curandera del pueblo, Talía, organizaron la gran mentira: el fruto del vientre sería obra del espíritu santo. “Es un cuento provocador”, dice Cotelo. Y lo es: busca provocar una reacción intensa en los lectores. Pero la provocación probablemente se sintió de manera amplificada en Radio Oriental (propiedad de la Iglesia Católica) y en Ana Ribeiro, que enseña en la Universidad Católica y que no dudó en calificar de “múltiples agresiones” los hechos adulterados del cuento, haciendo hincapié en la homosexualidad como si fuera un agravante. Resulta además simpática e inocente la declaración de Abella sobre la necesidad de preguntarse por la aceptación de este cuento por parte del público, como si se hubiera salteado el enorme éxito de los libros de Dan Brown sobre revisiones “heréticas” de los mitos religiosos. Raro viniendo de un editor. “Es el Uruguay batllista”, dice Grompone, evocando la separación del Estado y la Iglesia consolidada por José Batlle y Ordóñez y, por qué no, la polémica entre Pedro Díaz y José Enrique Rodó sobre el retiro de crucifijos en los hospitales públicos. Positivistas y espiritualistas riñen en el campo de batalla intelectual uruguayo desde el 900 y vuelven a encontrarse en 2017.

IV) Además de que siempre insisto en que los criterios para analizar y evaluar un texto literario deben ser estéticos y no de otra índole, en este caso puntual lo “ético” (que, no pocas veces, se efectiviza en un simple rezongo moral) se asoma insistentemente. Si bien los jurados recalcaron que preseleccionaron este cuento por su calidad narrativa (“está muy bien escrito”, dijeron), no pudieron evitar los peros y los considerandos de rigor cuando se tratan temas considerados escabrosos. Creo necesario recalcar que si el jurado cumple una función de crítica literaria en el programa, debe atenerse a los principios estéticos que, si bien no implican “objetividad” porque no están consensuados ni solidificados en la piedra de la Excálibur, impiden elegir o dejar de elegir textos basándose en perspectivas religiosas o morales que atañen a la privacidad de cada quien, y que volverían al concurso un poco más injusto de lo que por defecto todo concurso siempre es.

V) Cruces homenajeando la visita del papa; los pastores y mensajeros de todo tipo y color que te preguntan por 18 de Julio si alguna vez has oído hablar del Señor; las más de 24 mil balconeras de “Navidad con Jesús” que decoraron balcones montevideanos en 2016 y que hasta tuvieron su eco en la puerta del domicilio personal del presidente Vázquez (quien vetó por primera vez el intento de promulgar la ley de salud sexual y reproductiva, que incluso contaba con mayoría en el Parlamento); la iniciativa del cardenal Daniel Sturla y la comunidad católica de poner una estatua de María en la rambla; la insoslayable presencia de movimientos religiosos que encabezaron la marcha y protesta ciudadana en contra de un manual escolar de educación sexual que ganó cierta repercusión social luego de varios debates mediáticos de los que fue tema central.

VI) Intentaré unir todo esto. En primer lugar, se hace necesario resaltar la necesidad de independencia de criterios cuando un problema se vuelve político y atraviesa el interés público, pero a su vez interpela y pone en aprietos las convicciones individuales. Quien ejerce alguna función pública (no hablo sólo de lo necesariamente estatal) debe asumir ciertos criterios que garanticen representatividad: Vázquez y su veto (reinterpretado años después con el gesto de la balconera), el jurado de En perspectiva y sus objeciones, son manifestaciones legítimas, legales, pero que desafinan un poco en el concierto democrático al que todos aportamos ciertas notas musicales. Es como si todos concordáramos en tocar en clave de sol y unos pocos se obstinaran en leer la misma partitura en clave de fa. El concierto individual, de las puertas para adentro, puede sonar como cada uno guste, pero en público hay que esforzarse para que suene armónico. Y en segundo lugar, que esas decisiones basadas en creencias individuales condenan necesariamente ciertos actos como “heréticos”: los abortos clandestinos siguieron siendo un problema público por un período más prolongado que el que habría podido ser si el veto presidencial no se hubiera dado, los balazos a María Antonia Berger inconscientemente quisieron callarla y prohibirle procrear subversión, y el ícono femenino más aclamado del Nuevo Testamento (y quizá de toda la Biblia) es indiscutiblemente virgen, inmaculada y prístina. Pues las mujeres deben procrear hijos sanos, derechitos y fuertes para la patria, siempre dentro del matrimonio y bajo el visto bueno del Señor.