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Mirando con Dios este tiempo

La Iglesia en los medios Liceo Jubilar forma a padres para mejorar la educación de sus hijos

EL OBSERVADOR |

Guía. En un taller sobre consumismo, el psicólogo animó a los padres a decir no

En el liceo Jubilar es fundamental la integración de la familia a la educación. M. Cerchiari

Es bueno premiar? ¿Por ejemplo, si aprueba todos los exámenes a fin de año?”, preguntó una de las mamás asistente al taller para padres del liceo Jubilar de Casvalle.

–Depende del niño, de la situación… y del premio ¿no?, respondió el psicólogo que dirigía el taller.

–Estoy hablando de un premio sencillo, por ejemplo, una tablet, contestó la madre.

Si se tiene en cuenta que se trata de padres de Casavalle, la respuesta sorprende, pero el psicólogo Alejandro De Barbieri señaló a El Observador, presente en el taller, que “el consumismo afecta a todos por igual. Es un tema cultural que va más allá de los barrios. No importa que sea Carrasco, Centro, Casavalle o el interior del país. Cada uno se empacha con lo que tiene”.

“A los hijos hay que enseñarles a valorar las cosas y lo que cuestan. En el mundo de hoy es importante que los padres vayan contracorriente porque a los chicos los atomizan por todos lados, entonces tenemos que saber poner límites y no darles todo lo que piden”, respondió De Barbieri a la mamá. “¿Se acuerdan que en la Jornada Mundial de la Juventud en Río de Janeiro el papa Francisco llamó (a los católicos) a ‘hacer lío’? ¿Qué lío estamos haciendo? Tenemos que ir contracorriente”, reafirmó.

Convertir los “no” en “sí”

Los talleres para padres son parte de la formación integral que el liceo Jubilar ofrece a sus alumnos. En la institución, dirigida por la Arquidiócesis de Montevideo, la familia juega un papel fundamental y por eso se la apoya en la educación de sus hijos.

“El objetivo de los talleres para padres es tener un espacio donde puedan plantear las dificultades que encuentran a la hora de educar a sus hijos. Buscamos que se integren en la educación y se incorporen a la institución”, señaló la psicóloga Fabiana Delmás, encargada de los talleres.

Con dicho fin, este año Delmás organizó un ciclo de tres talleres dictados por De Barbieri. Los temas tratados fueron sobre el rol del padre y de la madre, las ventajas de una infancia difícil y, el último, el consumismo.

“La función paterna es algo que les cuesta mucho asumir, ya sea por un tema generacional o porque no quieren que su hijo sufra lo que ellos sufrieron. Lo que buscamos es empoderarlos en su función, que se apropien del rol de padres y lo puedan ir descubriendo”, añadió la psicóloga.

“Tratamos de trabajar con ellos que las condiciones o su pasado no tienen por qué determinar su futuro. Tratamos de convertir los ‘no’ en ‘sí’”, explicó.

La revolución de la gratuidad

Ante la mirada atenta de los padres, De Barbieri dijo: “No puedo darle todo porque tengo miedo de que sufra lo que yo sufrí. Es bueno que el chico no tenga todo porque así mantiene la capacidad de deseo”.

Otra madre contó que a su hijo “le gustan mucho las marcas y quiere empezar a trabajar porque así se da los gustos que quiere y se compra cosas de marca”.

“Yo vivo con lo que tengo y le dije que hasta que no termine el liceo, no puede empezar a trabajar”, agregó.

El psicólogo la invitó a “invertir más en vivencias, no en cosas”. “Compartir cosas con ellos, que vean el esfuerzo que hacen mamá y papá. Si les damos las cosas cuando las piden, estamos tapando un agujero emocional: ‘Quiero que me quiera’”, afirmó.

“El tema es que hoy es díficil compartir cosas con ellos porque si no están en la computadora, están con el celular o con la tablet. Cuando los llamás para ir a pasear, te miran con cara larga y si salen, están la tarde pensando en volver a casa para usar la computadora”, comentó desde atrás otra mujer. El resto estuvo de acuerdo.

“Antes la penitencia era quedarse en el cuarto, ahora tendría que ser salir del cuarto. Si no se pasan todo el día conectados”, propuso el psicólogo, desatando la risa de los asistentes. De Barbieri invitó a los padres a darles encargos en el hogar a sus hijos para mantenerlos ocupados y enseñarles a hacer las cosas sin esperar nada a cambio.

“La gratuidad es lo contrario del consumismo. Tenemos que hacer la revolución de la gratuidad. Si porque barre, le vamos a dar $ 10, no lo estamos educando”, ejemplificó el profesional.

De Barbieri advirtió que una forma de compartir cosas con los hijos es comer en familia. “Una cena o almuerzo en familia previene adicciones y depresiones porque allí los chicos hablan, conversan con nosotros, y ven a los padres también hablando. Es una forma de que los chicos estén más en conexión entre ellos y con nosotros”, comentó. “Las redes sociales nos conectan, pero no nos comunican. Es muy diferente”, aclaró.

No obstante, el psicólogo aprovechó la ocasión para incentivar a los padres a usar Facebook. “Tenemos que saber usar Facebook, ellos son ciudadanos digitales. Si tenemos Facebook podemos seguirlos también por allí y prevenir incluso una situación de bullying”, subrayó.

De Barbieri terminó el taller con un mensaje claro: “Es difícil ser padres, pero no podemos pedirnos licencia de padres. Si no te querés estresar, estresate ahora, porque si no cuando crezca, te vas a estresar mucho más”. l

Lo dijo

“La función paterna es algo que les cuesta asumir (…) Buscamos que se apropien del rol de padres”

Fabiana Delmás

psicóloga del liceo jubilar

“Es difícil compartir cosas con ellos (los hijos) porque si no están con la computadora, están con el celular o la tablet”

Mamá de un alumno

LICEO JUBILAR

Apunte

Ampliar horizontes

“¡Qué grande es el mundo! ¿Verdad?”, exclamó un alumno del liceo, al llegar a la cumbre de la sierra, durante un paseo que organizó el liceo. La anécdota la cuenta Florencia Sienra, asistente social del Jubilar, en el libro 10 años de un sí, que celebra el décimo aniversario de la institución. Sienra explica que esta vivencia es una señal de que se va por buen camino, que se está logrando que los jóvenes tengan una mirada distinta, que se les amplíen los horizontes y se sientan parte del mundo aunque sea en pequeñas cosas. “El mensaje es: tú vales mucho y sos capaz de lograr lo que te propongas (…) En el liceo este mensaje resulta acultural”, comenta Sienra.