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La Iglesia en los medios Legalizaron el aborto en Uruguay

AICA |

Montevideo (Uruguay) (AICA): El Senado del Uruguay transformó en ley el proyecto de despenalización del aborto que había aprobado hace tres semanas la Cámara de Diputados. El texto permite el aborto en casos de grave riesgo en la vida de la madre, malformaciones graves que imposibilitan la vida extrauterina del niño o embarazos originados en una violación. La ley estipula como tope las 12 semanas de gestación, aunque extiende el plazo a 14 semanas si se tratase de un abuso.

El Senado de la República Oriental del Uruguay transformó en ley el proyecto de despenalización del aborto que había aprobado hace tres semanas la Cámara de Diputados, con lo que el texto pasará ahora al Poder Ejecutivo, donde se descuenta que el presidente José Mujica confirmará la votación de este miércoles.

En 2008, el poder legislativo uruguayo había aprobado un proyecto similar; sin embargo, el entonces presidente Tabaré Vázquez vetó la medida. Médico de profesión, el mandatario uruguayo –que pertenece al mismo partido que Mujica- aseguró a poco de asumir en 2005 que no estaba de acuerdo con el aborto por razones éticas y científicas.

Tras más de cinco horas de debate, los votos de todos los senadores del Frente Amplio –el partido gobernante- sumados al del legislador del partido Nacional Jorge Saravia sentenciaron la discusión.

El artículo 2 del texto sostiene que el aborto “no será penalizado y en consecuencia no serán aplicables los artículos 325 y 325 bis del Código Penal para los casos que se establecen en los artículos siguientes” y se realice hasta la semana doce de gravidez.

Según se desprende del artículo 6 del texto legal, el aborto solo podrá realizarse “cuando la gravidez implique un grave riesgo para la salud de la mujer”. En estos casos, se “deberá tratar de salvar la vida del embrión o feto sin poner en riesgo la vida o salud de la mujer”.

El inciso b del mencionado artículo agrega las “malformaciones incompatibles con la vida extrauterina”, mientras que el inciso c despenaliza la intervención “cuando el embarazo fuera producto de una violación acreditada con la constancia de la denuncia judicial”, dentro de las 14 semanas de gestación.

El proyecto convertido en ley incluye diversos pasos previos antes de someter a la mujer a la práctica del aborto, que se detallan en los artículos 3, 4 y 5.

La iniciativa permitirá la eliminación de la vida del niño por nacer dentro de las primeras doce semanas de gestación, pero obligará a las mujeres a comparecer ante una comisión integrada por médicos y asistentes sociales, a quienes explicará los alcances de su decisión.

De allí en más, la mujer tendrá “cinco días como mínimo” para reconsiderar o afirmar su decisión, teniendo en cuenta la información que le proveerán los profesionales. La comisión deberá conformarse, al menos, por un médico ginecólogo, un experto del área de la salud psíquica y un licenciado en el área social. Su labor consistirá en advertirle los riegos de la práctica, las consecuencias nocivas a su salud y la eliminación de la vida en gestación, como así también los planes sociales y económicos tendientes a cambiar el parecer de la madre.

Según reza el texto, el padre del niño no podrá intervenir en el proceso sin la expresa autorización de la mujer, por lo que de confirmarse la práctica del aborto, no tendría derecho a negarla. De todas maneras, la ley obligará a los profesionales a entrevistarse con el progenitor.

También se prevé el derecho a la objeción de conciencia de los profesionales, que podrán hacerlo saber a los directivos del establecimiento al que pertenecen para no ser tenidos en cuenta en esas intervenciones.

La voz de la Iglesia

La Conferencia Episcopal Uruguaya (CEU) se había expresado sobre la despenalización del aborto en ocasión del debate acontecido en la Cámara de Diputados. Los obispos calificaron de “violencia hacia los indefensos” el proyecto hoy aprobado, e indicaron que los que votaron a favor de la ley tienen una “lamentable confusión en la cabeza” y con su voto “castigaron a los pobres”.

A través de una columna escrita por monseñor Pablo Galimberti, obispo de Salto, la Iglesia en Uruguay lamentó que el debate parlamentario tuviera “discursos ideologizados, donde poco o nada importa la realidad”.

“El primer derecho es la vida. La libertad viene después. Muchos legisladores y mujeres invierten la lógica: para ellos primero está la libertad como capacidad decisoria absoluta y en función de ella depende la vida del niño concebido”, advirtió monseñor Galimberti.

Derogación en 2015

El senador nacionalista Jorge Larrañaga anunció que su colectividad política derogará la norma que despenalizó el aborto en caso de que sea favorecido como presidente de la República en 2015.

Para Larrañaga el proyecto es “de escritorio e impracticable en numerosos puntos del Uruguay”, y advirtió que no satisface “ni en forma ni en fondo”. Además, agregó que la experiencia internacional demuestra que “la legalización no ataca el problema”.

Trabajo de ahora en más

“De los 31 senadores, 17 le dijeron que sí a esta ley macabra que despenaliza el aborto. Ahora es tiempo de trabajar para que no pueda prosperar”, señaló Carlos Iafigliola, edil departamental de Montevideo por la Alianza Nacional y vocero de la Mesa Coordinadora Nacional por la Vida.

El concejal informó que mañana jueves se hará el lanzamiento oficial de la Comisión Nacional Pro Derogación de la Ley de Aborto. La iniciativa, respaldada por políticos y otros líderes sociales, será dada a conocer a las 12 en la sala 9 del edificio anexo al Palacio Legislativo.