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La Iglesia en los medios «¡Lea bien!, Martínez», le dice el obispo Galimberti al precandidato

ECOS. LA |
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«El derecho a la discrepancia en búsqueda de la verdad es intrínseco en una saludable democracia», le dijo el obispo al exintendente.

El obispo de Salto, Pablo Galimberti, escribió su columna semanal en Diario El Cambio dedicada al exintendente y precandidato Daniel Martínez. En la misma se refiere a las declaraciones de Martínez luego que los obispos de la Iglesia Católica enviaran un mensaje titulado «Tiempo de elecciones, tiempo de esperanza».

«La lectura por arriba”o una trampa del inconsciente, lo indujeron a un grueso error», comenzó señalando sobre Martínez, Galimberti, quien señala que el precandidato confunde dos párrafos lo dicho por la Iglesia sobre la mujer con lo referido a la ideología de género.

Martínez había declarado luego del mensaje de los obispos que si «colonizar es defender la igualdad de género, que las mujeres ganen lo mismo que los hombres por el mismo trabajo, que no haya más violencia, que nunca más un violento le pegue a un ser querido, y que nunca más haya una sola menos, para que nunca una vida de una mujer sea tomada por un insensible que se cree que la mujer es propiedad de él. «so no es colonizar. Ojalá que no hayan querido decir eso, lo digo con el corazón».

De acuerdo a Galimberti, en el numeral 8, la iglesia «destaca el protagonismo positivo de la mujer uruguaya, gran signo de esperanza de tiempos mejores. Allí señalamos su creciente presencia social como un enriquecimiento para todos», escribió.

En cambio, dijo el obispo, en el párrafo siguiente, el documento se refiere «a la realidad de la familia, núcleo de amor, apoyo, colaboración y educación de los hijos. En Uruguay y en el mundo. Citamos las palabras luminosas plasmadas en el artículo 40 de nuestra Carta Magna».

Explicó Galimberti; «¿Cómo cuida el Estado la institución familiar? Con alegría apreciamos que desde hace años, en un esfuerzo común del Estado y la sociedad civil, se presta un importante servicio a las familias sobre todo vulnerables (CAIF, Clubes de Niños, Centros Juveniles…). Pero también observamos con mucha preocupación amenazas y erosiones. Vemos con honda preocupación, -afirmamos (en el documento)- el proceso de deconstrucción de la familia, que el Estado se apropie del derecho y el deber primario de los padres a educar a sus hijos según su propia escala de valores, para darles desde la infancia una visión deformada de la sexualidad, del matrimonio y de la familia”.

Según dijo Galimberti, Daniel Martínez, por sus declaraciones, interpretó que esta última afirmación de los obispos se refieren solo a la mujer. «Con preocupación y dolor llamamos la atención a todas las familias uruguayas, sobre una visión deformada de la sexualidad, del matrimonio y de la familia. Decimos con mucho respeto a nuestros compatriotas: estamos palpando en Uruguay una colonización ideológica”.

Galimberti escribió que se referían a una «ideología de género» que «no es invento uruguayo», sino que viene propuesta desde las últimas décadas del siglo pasado, y en la que se afirma que «independientemente del sexo, el género sería opcional y cada uno elige según lo que siente”.

«Un niño-a o adolescente podría preferir según su sentir elegir un género diferente a su sexo, iniciando un complejo tratamiento. El lenguaje del cuerpo se relativiza y se cambia por inclinaciones que generalmente (según datos científicos) son transitorias, propias de una evolución y desarrollo de la personalidad», senaló el obispo, que citó un editorial del británico Times, «laico», en el que informaba que cinco médicos renunciaron a la única clínica británica para reasignación del género por los «experimentos irresponsables de centenares de niños y adolescentes, rápidamente diagnostigados como transgénero, encaminándolos a dañosos tratamientos hormonales.»

«No son fantasmas», escribió Galimberti en relación a los dichos de Martínez. «Nuestro país no inventó la pólvora. Lo grave sería que en la educación, la medicina o pericias psicológicas, con esta perspectiva de género, se asuman estas pautas sin un comprobado fundamento científico. A esto lo llamamos colonización ideológica. El valor de cada niño o niña y de cada adolescente merece el mayor de los respetos»

Sobre el final el Obispo indica que desde la Iglesia se quiere ser repetuoso pero que «con la libertad ni ofendo ni temo» y «el derecho a la discrepancia en búsqueda de la verdad es intrínseco en una saludable democracia».