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La Iglesia en los medios Las nuevas familias ideológicas [opinión – menciona al cristianismo]

LA REPÚBLICA |
https://www.republica.com.uy/las-nuevas-familias-ideologicas-id737518/

Escrito por Gerardo Gadea.

El arco ideológico del Uruguay se encuentra entreverado. En particular porque hace mucho tiempo discutimos casi nada de ideologías, todo es pragmatismo y el resultado muchas veces es el vacío de contenido de ideas y de programas. La solución a la falta de debate profundo se salda con espacios de poder que luego nadie sabe cómo administrar debidamente.

Necesitamos una revalorización urgente del mundo de las ideas y esto vale para la derecha y para la izquierda, digamos que para la política en general, dado que ellas tarde o temprano salen a luz y no hay acuerdo programático que resista, ni coalición que perdure, cuando tocamos las fibras íntimas del modelo de sociedad al que aspiramos o nuestras convicciones más profundas.

No digo ninguna novedad si manifiesto que el origen del mundo de las ideas predominantes en Occidente emana de la Revolución Francesa; que ella es hija de la Ilustración que tiene como pilares la razón y la ciencia. Nunca el mundo asistió a un periodo revolucionario tan intenso como el ocurrido en Francia desde el 1789 en adelante, cuando se derrumbó nada más ni nada menos que la monarquía absolutista y se instaló el concepto de la República. La igualdad y la libertad emparentadas con los viejos conceptos de democracia que venía de los griegos generaron un nuevo mundo en la cabeza de las grandes masas.

El amor a la libertad y el aborrecimiento al despotismo de Montesquieu, la defensa de la libertad de palabra de Voltaire, el contrato social de Rousseau y su cruzada contra el individualismo ya que manifestaba «que un hombre al ser miembro de una sociedad gana individualmente mucho más que al estar aislados». Pero también en ese río imparable de ideas surgía Baubeuf que daba un paso más en los conceptos, sosteniendo la idea que la libertad política es un remedio superficial sin la libertad económica en su alzamiento de corte comunista en 1796.

Occidente -particularmente luego de la Primera Guerra Mundial- supo que el liberalismo (que fueron ideas de avanzada) y un siglo después el marxismo tienen una misma raíz. Los hechos posteriores hicieron que los liberales y los marxistas se «abrieran» y los primeros se aliaron en muchos casos a las derechas, centro derecha o centro izquierda en el mundo.

Pero la Ilustración no jugó sola; tuvo su oponente «Antilustrado». Si ella era la razón su contrario era la sinrazón.

Friedich Nietzche filósofo alemán del siglo XIX fue la base conceptual de los nacionalismos, que luego algunos degeneraron en fascismos y nazismos.

Fue un hostil a la ciencia y la objetividad, el individuo es un mito y la gente es inseparable de su cultura, su linaje y su patria. Aparece el concepto de «nación», el superhombre que trasciende el bien y el mal en que los fines de la nación son superiores a los seres que la componen. La razón es despreciable al lado del heroísmo, el sacrificio personal, el deber, la disciplina, y el individualismo del héroe es lo opuesto del igualitarismo democrático. Se necesita para ello una profunda fe religiosa y la necesidad de un líder carismático que resuma el sentir de esa nación.

El mundo se debatió desde entonces entre los progresistas y los conservadores. Esto es los que querían realizar cambios y transformaciones en la humanidad versus los que querían preservar el statu quo y los privilegios de los dominantes. Los progresistas fueron liberales -aunque a veces se mezclan y se confunden con los conservadores- y los conservadores fueron nacionalistas, partidos con tintes religiosos de derecha, entre otros.

En Uruguay el Partido Colorado representó en la época de Batlle y Ordóñez las ideas de la Ilustración y el Partido Nacional fue el conservadurismo, el orden y la desconfianza ante el cambio social. El tiempo también mutó y conservadores y liberales se mezclaron en ambos partidos tradicionales.

En las próximas elecciones nacionales el conservadurismo más duro se encuentra en una de las opciones electorales: Cabildo Abierto y su aliado histórico y natural que es el Partido Nacional. No es casualidad que el senador electo -Esc Guillermo Domenech- en uno de sus discursos dijera «Dios nos ha enviado a Manini», ni que la esposa del General Manini Ríos fuera representante por el Partido Nacional en Artigas anteriormente.

Las afinidades ideológicas entre el Partido Nacional y Cabildo Abierto son profundas y tienen origen en la contrarrevolución a la revolución francesa, el nacionalismo, el cristianismo ortodoxo y conservador, el sentimiento y el heroísmo de Saravia frente a la construcción de las instituciones y el país de Batlle y Ordóñez.

El Partido Colorado y el Partido Independiente -que tiene orígenes ideológicos ilustrados- son ajenos al nuevo clan familiar en formación.

Los herederos de la revolución francesa deberían estar lejos de los hijos de Nietzche. Solamente Fernando Amado fue realizando un proceso ideológico que lo colocó en un espacio que para él no es el ideal, pero es por lejos lo único que se acerca a su matriz política e ideológica que pregona y ahora el dirigente Baltasar Brum se expresa en forma similar.

Ambos partidos corren serio riesgo de vislumbrar en poco tiempo que son simples muñecos de torta y que están insertos en una familia ideológica equivocada, que en poco tiempo se les convertirá en irrespirable.

Ese es el problema de desideologizar la política. Cuando nos damos cuenta, ya es tarde.