Iglesia al día

" El Tiempo de la Creación es un tiempo para renovar nuestra relación con el Creador y con toda su maravillosa obra, la naturaleza, por medio de la celebración, la conversión y el compromiso. "
Tiempo de la Creación

La Iglesia en los medios Laicos por un siglo

LA REPUBLICA |

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Por: Manuela Mutti, Diputada, FA, E609, Salto

El pasado jueves 29/06, en el Liceo Nº1 de Salto, violaron la laicidad de la Educación Pública y, por ende, del Estado, con la anuencia y presencia de la Sra. Directora Diana Lucero de Curcho.

Un “grupo de madres comprometidas en la lucha contra el aborto”, así presentado, estuvo a cargo de una charla que propagandeaba la negativa a la interrupción voluntaria del embarazo, exhibiendo folletería con imágenes católicas, videos con abortantes rezando “Padre Nuestro” y “Ave María”, repartiendo estatuillas de fetos, condenando la utilización de métodos anticonceptivos, desconociendo así las leyes y políticas de salud vigentes.

Algunos de los estudiantes presentes quisieron opinar en el “taller”, dando lugar a otra de las tantas negativas propuestas por los organizadores, dejando bien claro que el debate de ideas no era, no es una opción.

Las reacciones

Luego de la denuncia ante el Consejo de Educación Secundaria, la mencionada Directora fue separada del cargo mientras se realiza la investigación administrativa, con el correspondiente derecho a la defensa.

Pero las redes sociales se pusieron al rojo vivo con posturas medievales, anti-democráticas y a-científicas, con ataques generalizados a mujeres (sobre todo jóvenes, de izquierda y a favor de la Ley de Salud Sexual y Reproductiva), con políticos que pretendieron hablar de “Persecución a simpatizantes colorados, de público conocimiento”, con personas que pretenden hablar de “todo lo que está mal” para distraer la mirada de este pequeño episodio, pero gigante en lo que refiere a la construcción histórica de nuestro acuerdo social como país.

Allá por 1917

No existían los tupamaros, no existía el Frente Amplio, el país era gobernado -por segunda vez- por José Batlle y Ordóñez del Partido Colorado, cuando un 27 de octubre se instaló la Convención Nacional Constituyente que elaboró lo que en definitiva fue la Segunda Constitución Nacional, que finalmente entraría a regir el 1º de marzo de 1919.

Pero, y por las dudas que alguien piense que hablo de 1917 porque soy comunista, hablemos del 6 de abril de 1909. Fecha en que fue promulgada la Ley Nº 3.441 por la que se dispuso que “Desde la promulgación de la presente ley, queda suprimida toda enseñanza y práctica religiosa en las escuelas del Estado”.

Consagrando definitivamente la enseñanza laica en el Uruguay, culminando el proceso iniciado por José Pedro Varela en 1877: “La educación, que da y exige el Estado, no tiene por fin afiliar al niño en esta o en aquella comunión religiosa, sino prepararlo convenientemente, para la vida del ciudadano. Para esto, necesita conocer, sin duda, los principios morales que sirven de fundamento a la sociedad, pero no los dogmas de una religión determinada, puesto que, respetando la libertad de conciencia, como una de las más importantes manifestaciones de la libertad individual, se reconoce en el ciudadano el derecho de profesar las creencias que juzgue verdaderas.”

Volvamos al ámbito Constitucional, porque pasamos del artículo Nº5 de la Constitución de 1830, que establecía: “La religión del Estado es la Católica Apostólica Romana”; a la Constitución de 1917, con un artículo Nº5 que señalaba: “Todos los cultos religiosos son libres en el Uruguay. El Estado no sostiene religión alguna […]”, determinando el paso del ‘culto a la fe’ al ámbito privado.

La libertad religiosa fue consagrada sin restricciones, deseo de Artigas y las Instrucciones del año XIII. Hay centros de enseñanza (primaria, secundaria y terciaria) cristianos y judíos; librerías exclusivas con material religioso; radios identificadas con determinadas iglesias; propaganda religiosa que ocasionalmente se difunde por televisión abierta, así como canales de televisión íntegramente dedicados a temas religiosos. Deportistas que repetidamente se persignan cuando están compitiendo, periodistas, hasta legisladores que fundamentan sus posiciones políticas de acuerdo a lo que dice la biblia.

Es decir, vivimos en el pleno ejercicio de la libertad religiosa con total independencia de la laicidad estatal.

Más acá en la historia

El 20 de diciembre de 1993, durante el gobierno de Luis Alberto Lacalle, se aprobó el Estatuto del Funcionario Docente, que en agosto de 2015 fuese complementado y modificado por el CODICEN.

En el inciso b del artículo 4 podemos leer: “La libertad de conciencia y la libertad de opinión, sean éstas de orden religioso, filosófico, político o de cualquier otra índole, dentro del más estricto marco de laicidad, preservando la libertad de los educandos ante cualquier forma de coacción.”

Me gustaría detenerme en el “más estricto marco de laicidad” y “cualquier forma de coacción”, y preguntarme si ¿atormentar a los estudiantes con videos (con rezos entreverados) o con réplicas de fetos e imágenes religiosas, es actuar en el más estricto marco de laicidad?, si ¿participar en un taller con la participación y la promoción de la Directora del Instituto, y no tener la oportunidad de preguntar ni de rebatir ninguno de los argumentos esgrimidos, no es ser coaccionados?

Lo dijo nuestro actual Presidente, Tabaré Vázquez: “La laicidad no es incompatible con la religión; simplemente no confunde lo secular de lo religioso”. Pero también lo han sostenido otros Presidentes, de otras colectividades políticas, como Julio María Sanguinetti: “[…] los límites del Estado laico, que no es contrario, sino imparcial frente a las diversas creencias”.

Existen acuerdos sociales, existen administraciones públicas con protocolos, existe la necesidad de educarnos para ser seres racionales que se desarrollan individualmente sin dejar de aportar al conocimiento en el país y en la humanidad.

Existe la libertad de no creer y existe la libertad de creer en lo que se quiera. Pero la libertad, es para las personas. Para el Estado es la laicidad.