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Tiempo de la Creación

La Iglesia en los medios La monja rebelde que sale de gira

EL PAÍS |

Teresa Forcades, la religiosa benedictina más popular, habla del despenalizar el aborto, de que la iglesia evolucione y de independentismo en su país, España.

Foto: EFE

El road show de la monja Teresa Forcades está funcionando. La religiosa está de gira. De mitin en mitin. Colgando el cartel de completo. Cargada con su mochila cuadrada, su botella de agua y un papel, recorre distintos pueblos de Cataluña, en España, predicando su doctrina: crear un nuevo modelo político y social sin repetir fórmulas del pasado. Su independentismo, su apuesta por la despenalización del aborto, su confianza en que la Iglesia “evolucione” en temas relacionados con la homosexualidad, su voluntad de “ponerse las pilas críticas” y cambiarlo todo… la han convertido en la monja benedictina más popular dentro y fuera de Cataluña, pero también en las redes sociales.

Más de 40.000 personas han firmado su manifiesto sobre el proceso constituyente -aunque todavía están lejos de las 100.000 que se habían marcado como objetivo-. Tiene más de 12.000 seguidores en Twitter y la última vez que pasó por Terrassa llenó la plaza.

“Teresa llegará tarde”, advierte un miembro de la organización. “Viene directamente de otra concentración”. Minutos antes de las cuatro de la tarde, los conferencistas de una de las mesas de la Universidad Progresista de Verano de Catalunya toman asiento. Muy cerca sale a toda prisa una mujer del metro flanqueada por dos personas. Sandalias, pantalón largo azul marino, camisa clara de manga larga, chaleco y un velo que muestra un flequillo que va emblanqueciendo. Forcades, la monja que se atrevió a cuestionar la gripe A en un video de 52 minutos colgado en Internet, llega justo a tiempo.

Viene a hablar de lo que la mueve ahora: el proceso constituyente en Cataluña. La gente quiere oír a Forcades. Sabe conectar con el público, pese a las críticas que la tachan de demagoga. De hecho, constantemente pregunta al auditorio si se está explicando bien, y casi siempre responden que sí.

La hermana no está sola. Viaja junto al economista Arcadi Oliveres, dos de las caras conocidas de esta plataforma: “Queremos articular el malestar social, cambiar el marco constitucional. No es un partido, es una plataforma ciudadana que presentará una candidatura”.

La monja que se mete en política, pero asegura que no quiere ser política. De momento, “asumimos la soberanía de Cataluña e iniciamos un proceso constituyente”. Forcades es manifiestamente independentista: “Si hacemos el cambio, tenemos que desmontar la dictadura financiera. Nuestro problema más importante es el déficit social”.

Para hablar con ella, nada como la tranquilidad del monasterio donde vive desde 1997, en San Benet, en la falda de la montaña de Montserrat. Su secretaria confirma por correo la hora. A las cinco de la tarde merienda. La hermana tiene una agenda muy apretada y solo concederá 30 minutos de entrevista. Llega, como siempre, apresurada.

Nació en Barcelona en 1966. Vivió en el barrio de Gràcia junto a sus hermanas; su padre, agente comercial, y su madre, enfermera. Estudió Medicina en Estados Unidos y se doctoró en Salud Pública. Nadie la conocía hasta que grabó un video, Campanas por la gripe A, levantando la polémica dentro de la comunidad de epidemiólogos y virólogos con sus tesis. “El caso de la gripe A me hizo caer en la cuenta de que no es suficiente confiar en las instituciones. Lo que ocurrió fue una pandemia falsa. Fue un momento importante para una parte de la población que perdió la inocencia. Me di cuenta de que era necesario ponerse las pilas críticas”.

Sus hermanas son conscientes de que se las ha puesto. La viven con paciencia. Sin el apoyo del convento, confiesa ella, no sería nada. Niega temer que la Iglesia tome alguna medida contra sus manifestaciones, aunque reconoce que no es habitual que una religiosa se meta en política. “Espero hacerlo con coherencia, sin mezclar política y religión, respetando la autonomía de ambas. Me gustaría pensar que promociono contenido y no imagen”.

Especialmente polémico ha sido el punto 6 del manifiesto del proceso constituyente, el derecho al propio cuerpo: “Mi postura es clara: no existe el derecho al aborto, pero sí se debe hablar de la despenalización como un mal menor”. Otro punto, la homosexualidad: “El discurso oficial de la Iglesia ha cambiado y ahora su postura es inestable. Antes decían que no podía ser; ahora aceptan que ser homosexual es una realidad, pero no ejercer. Confío en que evolucionaremos”.

La religiosa subraya, en declarada consonancia con las ideas del nuevo papa Francisco, que se vive “una vida de hámster. Hay que parar. Hay que rezar. Defender nuestros espacios para conectar con nosotros mismos”.