Iglesia al día

" El Señor no quiere que pensemos continuamente en nuestras caídas, sino que lo miremos a Él, que en nuestras caídas ve a hijos a los que levantar y en nuestras miserias ve a hijos a los que amar con misericordia. "
Papa Francisco

La Iglesia en los medios La misión de Francisco [Opinión]

EL OBSERVADOR |

El papa Francisco conmemoró el jueves 13 su primer año como pontífice de la Iglesia Católica retirado en un silencioso convento en la localidad romana de Ariccia, y acompañado por 83 cardenales, obispos y religiosos. Esa imagen bien podría ser representativa de los gestos de cualquier otro primado religioso, excepto que desde ese sitio del sureste de Roma, Jorge Bergoglio, de 77 años, pidió en un tuit a sus 12 millones de seguidores que rezaran por él.

Desde que, el miércoles 13 de marzo de 2013, Bergoglio salió a la plaza de San Pedro ya convertido en Francisco y dijo “Buenas noches”, se ha caracterizado por gestos de sobriedad, sencillez, de renuncia a todo tipo de lujos; dirigirse a los feligreses en un lenguaje directo y claro; y un contacto tan directo con los fieles que cualquiera lo puede tocar y abrazar durante las audiencias públicas.

El actual papa –“El papa de la gente”, como lo llaman a Bergoglio– ha despertado un interés mundial por su renovado lenguaje y gestos de llaneza aunque muchas veces quienes lo elogian por su espontaneidad tienen una mirada entre frívola y superficial sobre los asuntos de fondo que están en juego y piensan que todo ha cambiado en la Iglesia: la forma y el fondo.

El filósofo Joaquín García-Huidobro escribió un interesante artículo en El Mercurio, el 23 de febrero, en el que nos recuerda que desde siempre “el desafío para la Iglesia consiste en encontrar en cada momento de la historia la forma más adecuada para expresar su mensaje permanente”. Hace referencia a las diferentes formas que adquirió el papado en la Edad Media y el Renacimiento, a los cambios que introdujo Juan Pablo II, por ejemplo, el dejar de usar la silla gestatoria y terminar con la tradición de que los papas apenas salían del Vaticano o no practicaban deportes.

Francisco se inscribe en esa tradición de encontrar la forma más adecuada para expresar el “mensaje permanente”. Por eso, nos dice este filósofo chileno, “que el papa use zapatos rojos, blancos, negros o sandalias no parece demasiado importante”.

El papa hizo suya una idea de Juan Pablo II acerca de la necesidad de encontrar “una forma del ejercicio del primado que, sin renunciar de ningún modo a lo esencial de su misión, se abra a una situación nueva”. Francisco cree que se avanzó poco en esa hoja de ruta y es por ello que promueve una “saludable descentralización” que no significa suprimir el papado.

Francisco ha renovado las formas de la Iglesia para llegar mejor con el mensaje evangélico y poder cumplir mejor la misión de la Iglesia en los tiempos que corren. Y, en ese sentido, el Sumo Pontífice, deliberadamente, se ha concentrado “en lo esencial, que es lo más bello, lo más grande, lo más atractivo y al mismo tiempo lo más necesario”.

“Lo esencial” en este caso es apuntar el mensaje hacia “la gente de a pie” –como dice García-Huidobro–, a los católicos que están bautizados pero no pisan una Iglesia, excepto para una celebración de matrimonio.

Eso explica la comunicación llana y el andar entre los pobres de Francisco, pues su misión es no olvidarse de las fuentes y en consonancia con ello “animar a esos millones de católicos que sienten a la Iglesia como algo muy lejano”. Él quiere que “vuelvan a casa y descubran un camino que los ayudará a vivir una existencia más plena y alegre”. En ese sentido, se puede decir sin temor que es mucho lo que ha hecho el papa argentino en 365 días. Y mucho lo que le queda por hacer. l