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La Iglesia en los medios La Masonería advirtió a los poderes públicos que la laicidad está “siendo sometida” a “ataques” que violan la Constitución y las leyes

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La dirección de la Masonería advirtió que la laicidad está “siendo sometida” a “ataques” en Uruguay por religiones e individuos que, con su accionar, están violando la Constitución y las leyes.

Fuentes de la Gran Logia de la Masonería del Uruguay dijeron a Búsqueda que sus principales dirigentes están “realizando gestiones ante diversas autoridades, informando sobre la situación y denunciando estos hechos”.

También están reclamando a los poderes públicos “la estricta observancia de este caro principio para la sociedad uruguaya, recogido en la Constitución de la República”.

Las fuentes precisaron tres hechos recientes como “ejemplos” de lo que consideran un “propósito” destinado a “reinterpretar el concepto de laicidad de manera de neutralizarlo”.

El primero fue “la ceremonia de Jura de la Bandera en la Catedral Metropolitana de Montevideo en junio de 2014 por parte de dos colegios maristas”; el segundo, “la reinauguración y consagración de una capilla en el Hospital Militar”, y el tercero, “la reciente creación de un Departamento de Asuntos Religiosos” en el Ejército, para “coordinar y regular las actividades religiosas en el ámbito de Sanidad Militar, asegurando la asistencia espiritual a los usuarios que así lo requieran, dirigido además por un sacerdote católico” (Búsqueda Nº 1.838, página 7).

En sus reclamos ante los poderes públicos, la Masonería recordó que “desde 1918, y tras un proceso de más de 50 años de laicización de la sociedad uruguaya, la Constitución de la República establece que ‘todos los cultos religiosos son libres en el Uruguay’ y que ‘el Estado no sostiene religión alguna’”.

“Desde entonces, la laicidad se convirtió en un principio fundamental de nuestra ideología y praxis republicana y democrática, que al decir del constitucionalista Miguel Semino, debe ser entendida, a diferencia del laicismo francés que es neutral, como abstencionista, ya que el Estado uruguayo no profesa, sustenta o enseña religión alguna, pero tampoco las coarta”, argumenta la organización.

Las fuentes señalaron que, en Uruguay, la laicidad “no debe ser entendida como antirreligiosa puesto que aquí está consagrada la libertad de cultos”. En cambio, sí debe ser decodificada como “antidogmática, ya que lo que se procura es que el Estado no interfiera en la libertad de conciencia del individuo”.

“Es necesario preservar la separación absoluta entre el Estado y las Iglesias, en especial en ámbitos tales como la educación y la administración públicas”, añadieron.

A juicio de la Masonería, los tres ejemplos mencionados marcan, entre otros, una tendencia a cuestionar “por diversas expresiones religiosas y personas vinculadas a ellas” la “forma de entender la libertad de creer de cada uno, que por casi 100 años ha garantizado la convivencia pacífica y armónica de los uruguayos”.

Las “expresiones religiosas” y “personas” apuntadas por la institución están cometiendo “actos violatorios de la Constitución y de las leyes, y aun de gestos contrarios a su espíritu”, en procura de “reinterpretar el concepto de laicidad de manera de neutralizarlo”.

La dirección de la Masonería llamó a “tomar conciencia de la dimensión y gravedad del desafío planteado”, reivindicó la “defensa de la laicidad” y denunció “los ataques a que está siendo sometida”, a efectos de “asegurar la prescindencia del Estado en materia religiosa y garantizar la libertad de conciencia, la convivencia pacífica y la democracia”.

Las fuentes concluyeron que, en opinión de la Masonería, “defender la laicidad y el espíritu laico es la mejor manera de reafirmar la forma de ser de los uruguayos”.

“Empuje religioso”. En su edición del jueves 22 de octubre (Nº 1.838), Búsqueda informó que la reconstrucción de una capilla en el Hospital Militar, bendecida por el cardenal Daniel Sturla, y la creación de un Departamento de Asuntos Religiosos en el Ejército, había provocado la inquietud de varios oficiales ante lo que percibían como un “empuje religioso”.

La bendición de la capilla se produjo el 23 de setiembre y el cardenal Sturla ofició una misa. Entre los asistentes se hallaban la primera dama María Auxiliadora Delgado, los comandantes de las tres fuerzas, al menos cinco generales del Ejército y decenas de coroneles.

La reconstrucción de ese templo había empezado en 2014, cuando el entonces director nacional de Sanidad de las Fuerzas Armadas era el general Guido Manini Ríos, actual comandante en jefe del Ejército.

Manini Ríos fue también quien decidió la creación del Departamento de Asuntos Religiosos “con la misión de coordinar y regular las actividades religiosas en el ámbito de Sanidad Militar, asegurando la asistencia espiritual a los usuarios que así lo requieran”, según una resolución a la que accedió Búsqueda. A cargo del nuevo Departamento, Manini Ríos puso al sacerdote Genaro Lusararian, un coronel retirado que dejó el Ejército para tomar los hábitos. Actualmente es el capellán de la capilla.

Consultado al respecto, Manini Ríos dijo a Búsqueda que “cuando se inauguró el Hospital en 1908, ya había una capilla. La capilla estuvo siempre, hasta el día de hoy. La capilla original en los años 80 fue demolida para dar paso a obras de modernización del Hospital y se trasladó al segundo piso del nosocomio. Funcionó allí durante 30 años y ahora precisaba ser reubicada nuevamente”.

Sobre el cargo de Lusararian, sostuvo que “lo que se buscó es ponerle un orden a la gente que ingresa de distintas confesiones, a asistir a enfermos, repartir folletos. Esa figura lo que hace es coordinar su ingreso, pero jamás prohibir la entrada de otras confesiones”.