Iglesia al día

" En esta noche resuena la voz de la Iglesia: «¡Resucitó de veras mi amor y mi esperanza!». Es otro “contagio”, que se transmite de corazón a corazón, porque todo corazón humano espera esta Buena Noticia. Es el contagio de la esperanza: «¡Resucitó de veras mi amor y mi esperanza! "
Papa Francisco

La Iglesia en los medios La mamá de Felipe y la Santísima Inquisición [Opinión]

LA REPÚBLICA |

Por: Enrique Ortega Salinas, Analista

No sé qué es peor, si el desequilibrado que asesinó al niño o la monstruosidad de algunos comentaristas que con el diario del lunes saben todo lo que hay que hacer para proteger a los hijos y encima culpan a la madre, pidiendo que la encarcelen por omisión de los deberes de la Patria Potestad. Llegué a leer críticas hasta para el niño porque “con 10 años ya sabe lo que es bueno y malo”. Todo esto escrito por mujeres, lo que confirma aquello de que no hay peor astilla que la del mismo palo.

Hay dos familias destrozadas, la de la víctima y la del victimario. Opinar con ligereza en algunos casos y verdadera crueldad en otros puede llegar a provocar una nueva tragedia. Creo que si la madre de Felipe no tuviera una niña, si leyera ciertos comentarios se suicidaría. Como dijo Patricia Gandaria, muchas cristianas celebraron el domingo la crucifixión de Cristo y ya buscan a otra persona para crucificar.

Lo más triste de situaciones como esta donde al parecer existió abuso sexual, es que la culpa y la vergüenza se la llevan puestas las personas equivocadas.

La solución no puede pasar por volvernos paranoicos. Tengo una amiga a cuya hija aprecio mucho y me hubiera gustado llevar a tomar un helado. Ahora no me atrevo. No todos somos enfermos. Tengo amistades a los que mil veces confiaría un hijo o hija. Esta muchacha trabajaba, cuidaba a dos niños, vio algo raro y tomó medidas. Lo que pasó no se pudo impedir.

La única que queda es hablar claro a los niños desde temprano para sepan en qué mundo están y si pasa algo, que pueden confiar en nosotros. Hablarles del manoseo y ciertas frases. No sé si el tipo era psicópata o no, pero en las redes opina mucha gente que sin estar diagnosticada exhibe un nivel de crueldad que no deja nada para envidia de aquel.

Para agregar algo bueno, me emocionó ver tanta gente arrojando flores al paso del vehículo funerario. Cada flor un abrazo, una lágrima, una palabra silenciosa… y eran cientos y cientos…

Afortunadamente, y pese a lo que motivó esta nota, mucha gente se expresó con altura en las redes, como Alicia Spinelli Batista: “Indagar en la vida de la madre me suena obsceno y desubicado. No nos corresponde a nosotros emitir respecto a la madre más que condolencias. El tema está a nivel de la Justicia…y nosotros, o sea los otros, no tenemos nada que hacer”. Tamara Torres escribió: “Se revictimiza a quienes sufren hechos de violencia; parece ser que la lógica es hacer leña del árbol caído en vez de solidarizarse”.

Todos los vecinos aquí (vivo en Maldonado) opinan que era una buena madre siempre presente. Ella confió en alguien en quien todo el mundo confiaba. Cuando notó algo raro llevó al niño a la psicóloga y le prohibió al DT estar con su hijo. Lo otro fue un secuestro. Hay mucha gente que confía sus hijos a conocidos. Lo normal es hallar gente buena, no esto.

Muchos juzgan desde su posición, pero cada caso es diferente. Hay madres solteras que deben sí o sí confiar en terceros para dejar a sus hijos. No todas pueden ir a reuniones de padres sin abandonar trabajo y estudio. Bien por las que sí. Mi propia hija tuvo que confiar a Lucía a otras personas para estudiar, trabajar y recibirse. Afortunadamente, nunca nos topamos con quien traicionara esa confianza. Lo que pido es un poco más de tolerancia, ser menos jueces y más humanos.

No soy religioso, pero a esas mujeres que tiran piedras desde muros repletos de imágenes cristianas les pregunto: ¿Somos tan incapaces de tener un poco de la piedad que predicó el flaco?